El fútbol argentino acaba de dar un giro de 180 grados. En una jornada que mezcló política y un cambio de era, el Deportivo Español hizo historia grande: por primera vez en sus 68 años de vida, el club será presidido por una mujer. María Sol Méndez, exlegisladora porteña y referente de la lista opositora "Español Renace", dio el "golpe".
Con el 57% de los votos, desbancó al oficialismo de "Español de Primera" y se sentó en el sillón principal del club que hoy milita en la Primera C.
Una victoria con "aire de revancha"
No fue una elección más. En un contexto donde el ascenso suele ser un terreno de hombres y estructuras rígidas, Méndez logró capitalizar el descontento del socio. Su figura no es nueva: fue la cara visible de la Ley de Reparación Histórica que le permitió al club recuperar sus tierras en el Bajo Flores, esas que el Gobierno de la Ciudad quería usar para otros fines.
"Esto es para que Español vuelva a ser lo que fue", soltó la flamante presidenta tras conocerse los resultados. Y los números la avalan: 154 votos contra los 108 del oficialismo. Una diferencia corta en cantidad, pero gigante en significado.
El selecto grupo de "las dueñas del fútbol"
Con este triunfo, Méndez se convierte en la séptima mujer en la historia en presidir un club de AFA. Se suma a nombres de peso como Lucía Barbuto (Banfield) o la histórica Edith Pecorelli (Temperley), pero con un condimento especial: llega para rescatar a un gigante dormido del ascenso que sueña con volver a las categorías de elite. Lo que hay que saber de la nueva gestión:
- Recuperación del predio: El foco estará en los terrenos de la Ciudad bajo el permiso "a título precario" por 20 años.
- El sueño de la B: El objetivo deportivo es el ascenso inmediato para sacar al club de la cuarta categoría.
- Identidad: Méndez busca reestablecer los lazos con la comunidad española en Buenos Aires, hoy algo distanciada.
¿Qué significa este cambio para el Ascenso?
La llegada de María Sol Méndez no es solo un hito de género; es un mensaje directo para la dirigencia tradicional. En un fútbol argentino que debate sociedades anónimas, modelos de gestión y crisis económicas, que una mujer con perfil técnico y político gane una elección en el barro del ascenso es un síntoma de que algo se rompió para siempre. El desafío es enorme: el "Gallego" necesita orden, puntos y mística. Ahora, por primera vez, el timón lo lleva una mujer que ya demostró que sabe ganar batallas difíciles en la Legislatura.