La denuncia
Ignacio Irañeta fue denunciado por Carolina Serniotti, su excuñada, quien lo acusó de abusar de su hija, una niña que en 2019 tenía 3 años de edad. La causa se volvió extremadamente mediática de un momento a otro. La gravedad de la denuncia, el mes que estuvo prófugo, el ser jugador de fútbol de un club popular en Mendoza, los carteles que se vieron durante varios años en marchas de Ni Una Menos. Se trató de un combo que copó diarios digitales, impresos, radios y televisión local, con repercusión nacional.
El caso polarizó a la sociedad mendocina y la condena social, como ocurre en este tipo de situaciones, se instaló rápidamente. Pese a asegurar que fue víctima de una falsa denuncia, él afirma que la condena social lo acompañará toda la vida.
Mano a mano con Ignacio Irañeta
¿Qué recordás de esos primeros días de enero de 2019?
- "Ese fue el comienzo de toda esta película de terror, como siempre digo. Estaba el 2 de enero en mi casa de la calle de Maipú, de Godoy Cruz Estábamos en la pileta, estaba mi mamá, la niña en cuestión y mi sobrina. Al otro día comenzaba yo la pretemporada con Independiente Rivadavia. Mi mamá se va a dejar a la niña al domicilio de la madre y una vez más se desencadena un conflicto tremendo: esta mujer empieza a tirar piedras al auto, que era mi auto en ese momento, que se lo había prestado a mi madre. Me llama a los pocos minutos y me dice 'podes creer que la Carolina me pegó'. Yo le digo que terminemos esto ahora y que vaya a denunciar. En la comisaría a mi madre le avisan que yo estoy denunciado 'por abuso sexual hacia mi sobrina' y me llama por teléfono para avisarme".
¿Y qué pasó luego?
- "Me pasó con el fiscal, que me dice: '¿Podes venir a la comisaría que te voy a hacer un par de preguntas?' Imagínate con todo lo que nosotros hemos visto por televisión, que te guardan por nada y te meten preso. Le dije que ahí iba. Me estaba yendo y me llama el guardia de seguridad del edificio al interno y me dice 'Nacho, está la policía acá abajo'. Salí escondido dentro del baúl de un auto como si fuese un delincuente, como si fuese un violador, un abusador, como si fuese culpable de lo que se me acusaba. Iba escondido literal".
"Si yo me presentaba en la comisaría me metían preso. Bajo experiencia propia te aseguro que la presunción de inocencia está terminada. No existe. Vos tenés que demostrar que sos inocente y después vemos si lo sos. Esto fue un 2 de enero, empezando la feria judicial, entonces tuve que estar escondido hasta febrero que reabriera todo".
"Salí escondido en el baúl de un auto como si fuese un delincuente" "Salí escondido en el baúl de un auto como si fuese un delincuente"
¿Recordás los rumores de esos días?
- "Se hablaban tantas idioteces... Que me habían sacado del país, que estaba en la casa de un empresario muy conocido acá en Mendoza. Yo estaba escondido en la casa de mi primo hermano".
Tras consensuar con tu abogado estar prófugo un mes, llegó febrero. Tuviste que presentarte...
- "Me presenté y me imputaron formalmente. La carátula fue cambiando y quedó en 'abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el vínculo y demostraciones obscenas'. Apelamos la decisión del fiscal de ir a la cárcel, nos tocó el juez el Mangiafico y él dictó la prisión domiciliaria con pulsera. Mis abogados apelaron y un tribunal me dictó el mantenimiento de libertad y que podía hacer mi vida normal sometido a algunas cuestiones jurídicas. Quiero aclarar esto: en ningún momento pagué 500 mil pesos. Los títulos eran 'Pagó 500 mil pesos y está libre'. Eso fue una caución y como no tenía esa plata dejé el auto de un amigo en garantía".
¿Qué decían los medios del caso en ese momento?
- "Hubo diarios que me dieron mucho. De hecho, hay un diario que yo lo nombro que es Sitio Andino, de San Rafael, de donde es esta señora, que me acusó de acceso carnal. La carátula nunca llegó a eso. El diario MendozaPost también me dio duro. Yo no digo que no saques la denuncia, porque la denuncia es gravísima, la tenés que publicar, pero sé imparcial. Todos los otros lo fueron".
Algún momento puntual que recuerdes de estos casi 6 años...
- "El día de Huracán fue durísimo. Yo le dije al presidente Giardini a lo que se exponían y al otro día me tuvieron que desvincular. Me llamaron y me dijeron que me tenían que desvincular porque esta señora les había dicho que si a mí no me desvinculan iban a movilizar al colectivo Ni Una Menos".
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El comunicado oficial de Huracán Las Heras.
Prensa HLH
¿Cómo fue el hecho en la Peatonal?
- "Iba caminando con un amigo por la Peatonal y había una marcha de Ni Una Menos. Y escucho que una dice 'ahí va Irañeta'. Me persiguieron con un megáfono por plena Peatonal diciendo 'Irañeta violador, 'qué se siente haber violado una nena de 2 años', 'qué se siente haber pagado jueces'. A mi amigo le dije: 'Pase lo que pase, quedate callado'. Ese amigo vivió en carne propia de lo que fueron capaz".
¿Qué opinión te merece el colectivo Ni Una Menos?
-" No tengo nada contra ellas. Podría salir a hablar barbaridades, podría salir a mostrar todos los carteles que me pegaron que fueron infinitos y la verdad que no. Es más, aplaudo la lucha que tienen del feminismo propiamente dicho, pero no del feminismo politizado que hay. Yo se los dije infinitas veces a distintas chicas que me escribían: 'Esta señora las está usando a ustedes. A ella no le importa el movimiento. Solo le importa que lleven pancartas mías y me escrachen".
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Una pancarta contra Irañeta.
El Otro
¿Alguien del colectivo te escribió luego de la absolución?
- "Hay una chica que me dio con todo pero en un momento determinado de la causa me escribió y me dijo que habían accedido al expediente y que habían cosas que no les cerraban. Me dijo que elegía no creerme todavía pero que si la Justicia demostraba lo contrario iba a salir a pedir perdón. Y me escribió para pedirme perdón. Me dijo 'hoy me toca pedirte disculpas y lo voy a hacer en la página del colectivo'. Le dije que no hacía falta, que se iba a meter en un problema, que aceptaba las disculpas y que hablaba bien de ella esto. Que nos podemos tomar un café y que las disculpas se las tienen que pedir a la niña porque Ni Una Menos ayudó a que esta causa se dilate muchísimo y transcurra el tiempo".
¿La absolución te quita la condena social?
- "No. Eso es para toda la vida. Yo creo que se ha hecho muy popular este caso y de eso no hay vuelta atrás. Porque era jugador de fútbol, porque jugaba en Independiente Rivadavia, porque era una denuncia grave, por todo eso este hecho se hizo muy mediático".
"Me persiguieron con un megáfono en plena Peatonal diciendo 'Irañeta violador', 'qué se siente haber violado a una nena de dos años'" "Me persiguieron con un megáfono en plena Peatonal diciendo 'Irañeta violador', 'qué se siente haber violado a una nena de dos años'"
¿Cómo fueron los momentos previos a la sentencia del tribunal?
- "Antes de Francisco Diez yo tuve otra defensa: Juan Carlos Ruiz y su hijo, Emiliano Ruiz. Juan Carlos falleció antes de que yo saliese absuelto. Y yo soy muy creyente. En la sentencia me piden las últimas palabras y yo realmente no me sentía cómodo. Preferí no hablar. Entonces piden un cuarto intermedio de 15 a 20 minutos. Yo me fui el pasillo y lo único que hice fue decir 'Juan Carlos dame una mano gordo, yo sé que vos estás acá. Vos tenés que estar acá, vos estás conmigo, siempre confiaste en mí y no me podes soltar la mano ahora'. Cuando volvemos a la sala me pidieron que me ponga de pie y dijeron que 'corresponde la absolución por el beneficio de la duda' en los hechos que se me imputaban. Ahí se me bloqueó la mente. Lloraba como nunca. Lo agarro a Francisco Diez y le dije 'hoy me salvaste la vida'. Pero es literal que me salvó la vida, no es joda. O sea, si ahí salía todo al revés yo me iba a la cárcel siendo inocente".
La calificación final con la que llegó a juicio fue "abuso sexual gravemente ultrajante en concurso real con exhibiciones obscenas agravadas por ser la víctima menor de 13 años de edad", una imputación que lo hacía arriesgar de cuatro a diez años de prisión efectiva. La querella pidió siete años y la fiscalía, a través del Dr. Flavio D'Amore, solicitó cuatro años de arresto. El abogado defensor de Irañeta solicitó la absolución, el planteo que más se acercó a la decisión final del tribunal.
¿Se piensa lo peor en algún momento de esos casi seis años imputado por abuso sexual?
- "La realidad es que estás con esa mochila de que tu vida no depende de vos. Porque yo siempre decía que si mi vida dependía de mí todo el tiempo bueno... Le busco la vuelta como hacemos todos. Pero acá dependía de una abogado, de juezas. A mí me tocó un tribunal de tres juezas que me juzgaron con perspectiva de género. Y sí, se piensa lo peor en un momento así. Había momentos donde estaba inestable. Tenía mucho estrés, mucha tristeza, mucho golpe a nivel emocional. Hubo momentos oscuros donde no sé si te digo que pensé en suicidarme, en hacerlo. Pero que se te pasa por la cabeza, se te pasa seguro".
Imagino que es pronto para hacer balances pero... ¿Qué te dejó todo esto? ¿Qué aprendiste?
- "No sé qué me ha dejado todo esto todavía. No lo puedo terminar de digerir y me imagino que va a costar verdaderamente identificar qué es lo que aprendí y más que todavía sigo un poco atado a todo demostrando verdaderamente quién esta persona. Lo que sí te puedo decir es que en un momento de suma de gravedad entendí que tengo cierta templanza. Eso es lo único que me he podido dar cuenta hasta ahora. Seguramente luego voy a encontrar mil cosas positivas. Espero... Porque de positivo todo esto no tiene nada".
Fuera de la nota me contaste que te llamó mucho la atención todo el trabajo que hay en torno a la Justicia...
- "Sí, aprendí que abogados penalistas y del Ministerio Público Fiscal trabajan tremendo. Entendí que tienen tienen dos ferias judiciales porque es impresionante lo que hacen, lo que investigan. Yo los vi. Mi expediente se movía en un carrito, hay expedientes que lo mueven en tres carritos y ahí entendí a veces hasta por qué se demoran en algunas cosas. Es muy difícil lo que hacen, de verdad".
Hiciste referencia en otra nota al fiscal Gustavo Stroppiana, ¿qué opinás de su desempeño?
- "Yo hablo bajo lo que viví y lo que me dicen mis abogados. Estuvimos casi cuatro meses para pedir una pericia, una pericia que demostró la influencia de esta mujer. Una pericia donde su expareja, el señor Juan Pablo Ambrosini, quien tiene una compulsa por falso testimonio entró a una testimonial con un machete y, bajo juramento, mi abogado le preguntó si lo había escrito él. Y él respondió que sí. Mi abogado pidió el secuestro de ese papel y una pericia caligráfica para la mano de la señora Carolina. Estuvimos cuatro meses para una pericia que para nosotros era clave para demostrar la influencia que ejercía esa mujer. Tuvimos que ir a un tribunal para que nos aceptaran la pericia. Obviamente esa pericia detectó que el machete había sido escrito de puño y letra por Carolina Serniotti".
"La absolución no me quita la condena social, eso es para toda la vida" "La absolución no me quita la condena social, eso es para toda la vida"
"Esos condimentos tuvo esta causa. Al doctor Stroppiana se ve que no le importaba, no sé si le decían qué hacer. No tengo nada con él, pero hasta estas cosas graves tuvo la causa. Y me hago cargo de lo que digo: creo que se dejó influenciar por la presión social. A ningún fiscal le va a gustar que un colectivo se te pare en la puerta del Ministerio Público Fiscal y te cuelguen 200 pancartas con tu nombre. A mi me lo hicieron y yo salí a la calle igual con la frente en alto y perdí mi trabajo, y mi madre entró en depresión. Y mi hermano también. Pero parece que a él no le importó nada: total, mandábamos a un inocente a la cárcel. Es una locura lo que hizo".
¿Pudiste encontrar otro rubro para trabajar en todo este tiempo?
- "Tengo una íntima amiga que es la dueña de Mr. Dog. Y el padre me dio una mano gigante porque me dijo 'venite a trabajar con nosotros'. Y me pasó que estaba en el local de calle Belgrano y un grupo de chicas feministas me vio. Recuerdo que estaban todas con pañuelo verde. Y en dos horas ya estaba en Facebook que había que hacer una marcha contra Mr. Dog porque no podía ser que contrataran a un violador. Y el padre de mi amiga me ofreció seguir trabajando pero no pude: yo no me sentía cómodo y sabía que les iba a traer muchos problemas a ellos. Luego logré poder trabajar con mi hermano que tiene una financiera. Pero por fuera de los contactos es imposible conseguir trabajo porque la condena social es muy grande".
¿Una reflexión final?
- "Que paremos un poco a nivel sociedad. Lo único que le puedo decir a la gente es que no agarran la bandera del escracho. Esto lo decía desde antes que me denunciaran. Es una bajeza absoluta. Y que cuando haya un proceso judicial no se meta porque el daño es para la familia y hasta para las mismas víctimas. Y lamento muchísimo esto porque yo fui víctima de una falsa denuncia. Y esa falsa denuncia fue muy mediática entonces puede deslegitimizar o bajarle el precio a denuncias que son reales. Esto opaca a denuncias verdaderas".