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Cupos agotados: el éxito de Vino el Cine es notorio en cada edición
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En diálogo con ElEditor, Costa destacó que las verdaderas "estrellas" del ciclo son las pantallas gigantes inflables traídas desde Alemania. Ideales para proyecciones, se destacan por su practicidad ya que pueden instalarse prácticamente en cualquier lugar, lo que facilita llevar la actividad a distintas bodegas y espacios.
En 2014, por ejemplo, realizaron un cine en Plaza de Mulas, el campamento más importante del Cerro Aconcagua, que se encuentra a una altitud de 4.300 metros sobre el nivel del mar (MSNM). "El cuerpo central del ciclo sucede entre los meses de octubre y diciembre de cada año, pero desde hace un par de años tuvimos que 'inventar' mini secciones como Semana de Enamorados (febrero) o Vendimia (marzo) para poder incorporar a las bodegas que quedan afuera del ciclo principal y, fundamentalmente, por pedido del público", contó Costa.
"Es un trabajo de todo el año prácticamente ya que cuando no estamos proyectando estamos produciendo la temporada siguiente", agregó, y subrayó que el corazón de la iniciativa es acercar la cultura local a los propios mendocinos.
"Uno de los puntos que nos hace sentir orgullosos de este ciclo es que se nutre en su gran mayoría de turismo interno, es decir, público de Mendoza que de no ser por este tipo de propuestas no se acercaría a las bodegas. Es maravilloso cuando alguien viene después de una función y te agradece y te dice 'nunca hubiera conocido tal bodega si no fuera por Vino el Cine'".
Estamos encantados con ese resultado, las bodegas lo toman muy bien y seguiremos trabajando para el desarrollo del turismo interno Estamos encantados con ese resultado, las bodegas lo toman muy bien y seguiremos trabajando para el desarrollo del turismo interno
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Así se ven las películas proyectadas en las gigantes pantallas inflables
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Cómo funciona
Las películas, elegidas por cada bodega anfitriona a partir de un listado que ofrece la producción, incluyen clásicos de todos los tiempos y filmes de culto que, aunque ampliamente conocidos, se resignifican en el entorno único de Vino el Cine y el paisaje entre las parras.
Otro aspecto distintivo de la actividad es su exclusividad: el número de asistentes es limitado y varía según el espacio disponible en cada bodega. "Tenemos bodegas de 100 personas y tenemos bodegas de 350. Lo mejor que nos pasa desde hace ya varios años es que 15 o 20 días antes de la primera función, tenemos prácticamente el ciclo agotado", reveló Costa.
En la temporada 2024/25 mas de 5.000 personas pasaron por casi 40 funciones de Vino el Cine En la temporada 2024/25 mas de 5.000 personas pasaron por casi 40 funciones de Vino el Cine
Y destacó que el interés trascendió las fronteras locales, ya que son muchos los que desde otras provincias o del exterior, planifican su visita a Mendoza en función de la programación del ciclo. Incluso, el año pasado, debutaron en Uruguay, llevando un pedacito de los caminos del vino mendocinos al país vecino y sus bodegas.
Cuánto cuesta
"La actividad tiene un precio muy razonable (esta temporada terminamos en $10.500 la entrada que incluye una copa de bienvenida). Luego dentro de la bodega podes seguir consumiendo con costo por copas y/o botella y también hay opciones gastronómicas con precios muy lógicos para seguir disfrutando" contó Costa a este medio.
Vale destacar que cada puesta en escena es completamente distinta según la locación, adaptándose al entorno y la identidad de cada bodega; lo cual enriquece la propuesta, sorprende al público y permite que cada una de las funciones sea única. Esta característica fue reconocida por los premios "Best of Wine Tourism", entregando a Vino el Cine el galardón ORO a la excelencia en arte y cultura en 2024.
Wine Beetle: pedalear entre viñedos y emociones
¿Te imaginás hacer un tour a bordo de una multi-bicicleta para 12 personas, pedaleando por los caminos del vino mientras disfrutas degustaciones de aceite de oliva y aceto en movimiento? Esta es la innovadora propuesta de Wine Beetle, un proyecto que lleva la cultura mendocina más allá de lo tradicional y convierte cada paseo en una experiencia única e inigualable.
La idea nació de manera orgánica por dos amigos amantes del vino y las actividades al aire libre: Hernán Vega y Nicolás Caggiano. Allá por el 2014, en un viaje que hicieron juntos a Europa, se toparon con un carruaje en Ámsterdam y, considerando que "el turismo de Mendoza estaba acartonado", se les ocurrió crear un tour entre bodegas transportado por este tipo de vehículo único, con el vino como identidad.
El circuito recorre tres bodegas de Coquimbito, Maipú: CarinaE, Tempus Alba y Viña El Cerno. Wine Beetle se presenta como una actividad grupal para disfrutar el paisaje de una manera activa y sustentable, escuchando música, haciendo degustaciones de comida y vino, y con un guía instruido que brinda charlas, explicaciones e historias sobre la provincia.
Los autores del proyecto destacan que cada bodega incluida en el recorrido fue cuidadosamente seleccionada por ellos mismos, lo que refuerza el carácter genuino de la propuesta: no recomiendan nada que no los entusiasme o que ellos mismos no elegirían disfrutar. "Creemos que ofrecen buenos productos, a precios razonables y que comparten una vibra tranquila", completó Caggiano.
Por su parte, Vega destacó la calidad sustentable que diferencia a Wine Beetle de otros tours: "Mendoza tiene muchísimo turismo receptivo y mucho para ofrecer. Nuestro tour muestra tres paisajes, con el atractivo principal que son las bodegas, de una manera eco-sustentable, sin cuota de carbono, y que además promueve el ejercicio físico".
Sin embargo, no todo fue color de rosa: los obstáculos iniciales fueron muchos, especialmente porque ninguno de los dos socios se dedicaba exclusivamente al turismo, por lo que debieron incursionar en un rubro completamente desconocido.
"Después hubo dificultades técnicas para poder gestionar un tour ameno y divertido para el público, y adaptar la bicicleta (que pesa unos cuantos kilos) para que el recorrido no sea agresivo ni agotador. Desafíos económicos, porque al principio había que bancar la inversión cuando no había turistas; y desafíos legales, ya que al ser una actividad nueva, no tenía un marco muy claro y tuvimos que gestionar seguros y habilitaciones", detalló Vega.
Si bien empezó siendo para mendocinos y argentinos, actualmente el público es variado y reciben gente de todo el continente. En primer lugar turistas nacionales, en segundo lugar extranjeros que contratan el servicio a través de plataformas online, y en tercer lugar mendocinos.
Consideramos que nuestra actividad se complementa muy bien con la variada grilla de enoturismo actual Consideramos que nuestra actividad se complementa muy bien con la variada grilla de enoturismo actual
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Además, el recorrido se acompaña con una tabla de picada súper abundante
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Cineclub Stocco: con el foco en las historias mendocinas
En un contexto dominado por las plataformas digitales, Cineclub Stocco elige ir en contramano: proyectar cine local a la vieja escuela, en pantalla grande, en una sala a oscuras, con todos los presentes como cómplices del momento, compartiendo risas y lágrimas entre desconocidos.
"Creemos que esa es la forma en que deben verse las películas, no en pantallas pequeñas de celular o computadora y no como una experiencia aislada en el hogar, sino como algo colectivo que pueda ser apreciado como arte en todo su esplendor", revela Luciana Sánchez, una de sus tres miembros fundadores.
Directores, actores, productores, artistas y cinéfilos mendocinos encuentran aquí un espacio donde visibilizar sus obras, conectar con el público y fomentar la cultura audiovisual local. La propuesta nació como proyecto final de un taller de cine que sus organizadores realizaron en 2010 en el Microcine Municipal David Eisenchlas, el mismo espacio donde, actualmente y cada jueves, se llevan a cabo las funciones.
"Originalmente, el proyecto era realizar un cortometraje, pero ese año no se pudo y como alternativa propusimos iniciar un Cineclub. Habíamos leído y sabíamos sobre la existencia de cineclubes, pero en Mendoza no había ninguno. Tuvimos la oportunidad de programar tres ciclos (enero, febrero y marzo) que fueron muy exitosos, todas las funciones a sala llena. Como tuvo tan buena recepción, continuamos, hasta hoy, 15 años después", contó Sánchez.
El objetivo principal es difundir obras y autores poco conocidos, y acercarlos a todo tipo de público, por eso la entrada es libre y gratuita. Además, buscan extender la experiencia más allá de la pantalla, promoviendo el intercambio a través de debates posteriores a cada proyección.
"Nuestro lema es 'sin prejuicios de géneros ni escuelas', en el sentido de que pasamos desde cine arte o cine de autor hasta obras más populares; desde obras actuales hasta clásicos del cine. La idea es que la propuesta sea diversa pensando en la gran gama de gustos", dijo la entrevistada, y destacó la existencia de una sección competitiva de cortos mendocinos, sostenida sobre dos ejes principales:
- Visibilizar las producciones hechas en Mendoza.
- Incentivar la producción, ya que el premio es un monto de dinero.
El Cineclub como espacio de resistencia
Si bien las ganas de promover la cultura sobran y hay personas talentosas y apasionadas que aportan a la propuesta, el gran límite son los recursos económicos que, según Sánchez, son cada vez más escasos bajo la gestión actual del Gobierno provincial.
"Los desafíos que enfrentamos tienen que ver con lo económico. Mucho de lo que hacemos es ad honorem, sustentado por nuestros propios ingresos. Pero eso tiene un límite. A veces logramos acuerdos a cambio de nuestro trabajo, y a veces también realizamos actividades rentadas".
En relación a esto último, destacó la muestra de cortometrajes y largometrajes de cine de género terror, ciencia ficción y cine bizarro argentino titulada Mendoza Rojo Sangre, que pudo realizarse gracias al apoyo de la Municipalidad de Godoy Cruz. "De no haber contado con ese respaldo, hubiera sido imposible llevarla a cabo", dijo Sánchez.
"También es desalentador el panorama político y social, provincial y nacional. Las ideas que se imponen tienen que ver con desfinanciar y desacreditar la cultura. El apoyo de entes estatales disminuyó considerablemente o es nulo y se está tendiendo a privatizar toda oferta cultural", cerró.
El acceso a la cultura y a realizar cultura no puede ser privilegio de unos pocos El acceso a la cultura y a realizar cultura no puede ser privilegio de unos pocos
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Proyección de Eight Eyes, charla con el productor Justin Martell y el actor Bruno Veljanovski en el Cineclub
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La escena audiovisual mendocina
Por último, es importante resaltar el crecimiento de la producción audiovisual en Mendoza y el rol fundamental de espacios como Cineclub Stocco, que permiten a estudiantes y profesionales obtener visibilidad. En la provincia existen cuatro escuelas de cine, tanto públicas como privadas, cuyos alumnos generan obras como parte de su formación; sin embargo, la mayoría de esas producciones solo se exhiben dentro de las propias instituciones.
En cuanto al cine profesional, también experimenta un crecimiento sostenido, ya que las cualidades de Mendoza -como la abundancia de horas de luz, la diversidad de locaciones y la disponibilidad de personal capacitado- convierten a la región en un lugar ideal para la filmación de proyectos. Un reflejo de esta tendencia fue el último BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente), donde ganó una producción grabada en la provincia, La Virgen de la Tosquera.
El Pasaporte Sanmartiniano: un viaje por la historia
A diferencia de los proyectos anteriores, esta propuesta tiene su enfoque en la valoración histórica de la cultura y surge desde el Estado. El Pasaporte Sanmartiniano es una iniciativa nacional que, desde 2024, cuenta con su versión local impulsada por la Ciudad de Mendoza.
Este documento físico, que destaca 28 sitios vinculados al legado del General Don José de San Martín en Cuyo (validados por el Instituto Sanmartiniano e historiadores), se creó para fortalecer la identidad y el patrimonio histórico, cultural y turístico de la provincia.
El Gobernador Alfredo Cornejo explicó que el proyecto, enmarcado en el programa Caminos de la Libertad, cumple una doble función: "Transmitir nuestra cultura, nuestra identidad sanmartiniana, así como ampliar aún más nuestra oferta turística como provincia". Hasta la fecha, son más de 1.500 pasaportes los adquiridos por mendocinos y turistas.
El pasaporte puede adquirirse a través de EntradaWeb, tiene un valor de $1.000 y puede retirarse en la Casa de San Martín (Corrientes 343) o en el Centro de Atención al Turista de la Plaza Independencia.
Durante la presentación oficial del documento, el pasado 22 de abril, la presidenta del Ente Mendoza Turismo (Emetur), Gabriela Testa, explicó cómo funciona: "La idea es que mendocinos y visitantes puedan recorrer estos espacios, sellar su pasaporte y, al completar el circuito, acceder a premios como un poncho pehuenche (réplica del que le fue regalado al General). Quienes completen las 83 locaciones nacionales van a ganar un viaje a una provincia argentina".
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Cornejo presentó el Pasaporte Nacional Sanmartiniano en Mendoza
Gobierno Mendoza.