La ruptura de una pareja ideal puede entenderse a través de criterios de la neurociencia.

La neurociencia detrás de los romances y las rupturas que marcan al espectáculo

El investigador del CONICET, Fabricio Ballarini, revela qué nos dice la neurociencia sobre el amor, el deseo y por qué hasta las parejas más sólidas se rompen.

El Editor Mendoza | Candela Tiseira
Por Candela Tiseira
17 de septiembre de 2025 - 10:00

El amor siempre fue un misterio que despertó canciones, películas y debates. Pero la neurociencia empieza a responder esas preguntas que todos nos hicimos alguna vez: ¿por qué sentimos mariposas en el estómago? ¿Por qué nos besamos para expresar amor? ¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando nos enamoramos? ¿Por qué algunas relaciones duran y otras se rompen?

Para analizarlo, hablamos con Fabricio Ballarini, investigador del CONICET, licenciado en Ciencias Biológicas y responsable del Laboratorio de Neurociencia Traslacional de la Facultad de Medicina. Además de su labor científica, Ballarini es divulgador y autor de los libros REC y No sos vos, soy yo, que acercan la neurociencia a temáticas corrientes, con un lenguaje claro, cercano y hasta humorístico.

El pasado domingo 14 de septiembre, Ballarini se presentó en el Teatro Selectro de Ciudad y compartió los últimos descubrimientos de la ciencia sobre el amor, combinando experimentos en vivo con un formato participativo que involucró al público mendocino.

fabri ballarini

Qué pasa en nuestro cerebro cuando nos enamoramos

Las emociones actúan muy rápido en nuestra mente y comenzamos a modificar nuestra conducta y la forma de percibir el mundo."Nuestro cerebro percibe al otro como un generador de dopamina, serotonina y placer inmediato, alimentando el circuito de recompensa que se activa cada vez que lo vemos", explicó el investigador.

Durante los primeros seis meses, el amor se vive de manera intensa y casi empalagosa, con mucha interacción y entrega emocional. Al mismo tiempo, requiere un gran gasto de energía y disminuye la actividad de la corteza prefrontal, la región encargada del pensamiento crítico que nos hace cuestionar nuestras acciones.

"Después de los seis u ocho meses esto se modifica y todo se vuelve un poco más real. Dejamos de liberar dopamina y serotonina y ese circuito de recompensa cambia: empezás a liberar otros neurotransmisores, otras hormonas que tienen que ver con el apego, con esa afiliación más continua, que hacen que esa relación dure más", completó Ballarini.

¿Por qué duele tanto el desamor?

Noelia Centeno, psicóloga (MAT. 1570), amplió la información del biólogo: "El amor activa en el cerebro los mismos circuitos que la adicción, donde uno no piensa y todo es pura oxitocina. Y el desamor activa los mismos circuitos que la no consecución del adicción y del rechazo".

Está comprobado que el rechazo que produce el desamor genera dolor físico Está comprobado que el rechazo que produce el desamor genera dolor físico

Además, otra cosa que duele —o se duela— son todos los proyectos que no se concretarán, lo que imaginamos y todo el potencial que quedó sin desplegar. Queda entonces esa sensación de lo inconcluso, de lo que nunca llegó a ser.

Centeno nos lanzó una bomba: la terapia de pareja ni salva ni ayuda a separarse. "Muchas veces las parejas van de forma confusa a la terapia, llegan diciendo 'queremos reconectar' pero no están dispuestos a hacer nada, entonces la no acción es una forma de decir 'me quiero separar pero no me animo'", detalló.

"Monogamia o bala": Mmm, ¿vos decís?

La infidelidad es otro tema que atraviesa a la sociedad transversalmente y más allá de las excusas que pongan los infieles (inserte aquí el nombre de su ex) queremos saber si está justificada por algún factor biológico.

"En términos biológicos nuestra especie no está preparada para la monogamia. Está preparada básicamente para intentar dejar la mayor cantidad de descendencia viva y como humanos no tenemos una forma muy práctica de dejar descendencia, o sea, tenemos que intentar varias veces", dijo Ballarini.

Y comentó que ahí surge un choque entre las normas sociales -el rol de la familia, la estructura de la sociedad y las obligaciones laborales- y nuestras pulsiones biológicas.

Desde el punto de vista psicológico, Centeno explicó que la monogamia y la fidelidad dependen de los acuerdos que se hagan dentro de la pareja: "El cerebro está preparado para las órdenes que nosotros le damos según lo que queramos construir con el otro".

En lo que ambos coinciden es en que esta práctica está ligada a la cultura, al contexto, al lugar donde vivimos, a la edad que tenemos y a los prejuicios de la sociedad, factores que moldean cómo entendemos y vivimos las relaciones afectivas.

Informe Cande - Ballarini

Y no podíamos no responder la pregunta del millón: ¿quién es más infiel, el hombre o la mujer?

Según algunos investigadores que cita Ballarini, "está bastante parejo", pero tiene que ver con las posibilidades que tienen las personas de conocer a otras, independientemente si son varones o mujeres.

"Antes el varón tenía más actividad laboral y la mujer estaba más relacionada con la casa, pero en la actualidad eso no sucede, por lo que ambos tienen chances de tener interacciones por fuera de la pareja", contó.

El beso es mucho más que solo calentura

El beso, más allá de ser un gesto romántico o de afecto, cumple una función biológica sorprendente. Junto al lingüista e investigador Juan Eduardo Bonnin –también coautor de No sos vos, soy yo–, Ballarini instaló el término “besología”, para estudiar este fenómeno como un intercambio complejo que el cerebro interpreta de manera inconsciente.

“Cuando le das un beso a otra persona, intercambiás, por ejemplo, muchas colonias de bacterias… parte de tus bacterias se la pasas a otra persona y las recibís, y eso tiene una explicación, no es azaroso”, explicó.

Cuando las personas se dan un beso, se produce una sincronía del pulso cardíaco y de la respiración Cuando las personas se dan un beso, se produce una sincronía del pulso cardíaco y de la respiración

Según el investigador, esta transferencia de fluidos permite evaluar la salud de la pareja potencial, un mecanismo que habría sido seleccionado por la evolución. Estudios muestran que mientras muchos varones podrían tener relaciones sexuales sin besar, en el caso de las mujeres el beso suele ser una condición previa, revelando que en este gesto se busca algo más que placer: información sobre la compatibilidad biológica y la idoneidad de la pareja.

Como explica Ballarini, “las mujeres interpretan en la saliva la salud del varón… mientras más saludable está el otro, más te gusta”. De esta forma, el beso funciona como una especie de “selección de parejas inconsciente”, ya que en él hay información sobre si esa pareja va a seguir o si esa persona está sana.

Cómo definir lo que siento

Definir el amor no es fácil para nadie, y la ciencia no queda exenta de esto. Si bien la Real Academia Española (RAE) lo describe como un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro con otro ser que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear, el amor tiene características completamente subjetivas: no amamos de una sola manera.

Ballarini explica: “Hay un paper interesante que muestra que, por ejemplo, cuando una mamá piensa en su hijo, se le activa una determinada región muy basal, muy visceral, vinculada a lo instintivo, a la supervivencia, que tiene lógica porque quiere defenderlo y cuidarlo, y uno supone que al papá se le debe encender la misma, y no, en realidad se enciende otra región que tiene que ver con un aspecto más social y un proceso completamente distinto.

Entonces, ¿el amor de un padre a un hijo es igual que el de una madre hacia su hijo? En términos de decirlo, sí; en términos de intentar explicarlo, sí, pero cuando vas al cerebro se procesan dos regiones distintas y se sienten cosas distintas. Porque hay una subjetividad enorme en lo que llamamos amor”.

La humanidad siempre estuvo en alguna crisis: guerras, pandemias, el clima... siempre tuvo terribles dramas y pese a eso, a esa situación dramática o estresante, la gente se siguió enamorando, se siguió vinculando

Los síntomas del amor

No, no estás loco/a. Esa sensación de tener como mariposas en la panza cuando vas a encontrarte con alguien que te gusta es real, existe y tiene un trasfondo biológico.

"Esa sensación de adrenalina, mezclado con un poquito de estrés pero también alegría, que es difícil explicar. Bueno, si te pasa eso es que sentís algo más que una amistad por esa persona", te dice a vos Ballarini.

Las explicaciones fisiológicas muestran que, cuando las personas se enamoran o están conectadas, con solo tocarse la mano, mirarse a los ojos o rozarse levemente, ya sincronizan sus cerebros. Por eso ocurren situaciones en las que dicen: “Che, estoy pensando lo mismo que vos” o “dijimos lo mismo al mismo tiempo”; porque se activan las mismas áreas del cerebro.

Gordi, llegó la hora de ir a terapia

En la actualidad, las parejas llegan a terapia por distintos motivos, y no solo por una "crisis". Distinto a lo que ocurría antes, hoy los enamorados consultan por problemas de comunicación y dificultades en la conexión.

"Hay mucha pregunta existencial sobre el vínculo, es decir, sobre si es un vínculo que te haga crecer; y también por la desigualdad de roles: hoy se exige mucho ir a la par y cuando hay un rol que está sobrecargado empieza a haber conflictos", comentó la psicóloga, Noelia Centeno.

"Si bien es verdad que la infidelidad y la dificultad de encontrar proyectos comunes siguen siendo los motivos más frecuentes de consulta, hoy por hoy la crisis se da por la sensación de no crecimiento al lado del otro, porque se sienten aburridos o chatos en la pareja. Un motivo que era impensado antes".

Sobre las relaciones del siglo XXI, Centeno explicó: "Ahora se busca mucho que el otro nos potencie en la individualidad, que sea un puente para que yo crezca y yo ser puente para el otro. Cuando eso no sucede, estos desencuentros se suman a los motivos de consulta que ya existían".

Hasta las parejas "más sólidas" se rompen...

La separación de Gimena Accardi y Nicolás Vázquez, tras 18 años de relación, sacudió al mundo del espectáculo. No solo por el tiempo que compartieron, sino porque muchos los consideraban una pareja modelo y su tierna historia de amor los convirtió en una de las duplas más queridas del ambiente artístico.

Los actores se conocieron en los estudios de Telefe grabando Alma Pirata, pero fue en Casi Ángeles (2007) donde nació el amor verdadero. Más tarde, en una escapada romántica a Córdoba, confirmaron públicamente su relación y, el 7 de diciembre de 2016, se casaron en la playa de Mar del Plata. En lugar de anillos, se tatuaron cruces en los dedos anulares.

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Si bien se confirmó que Accardi le fue infiel, Noelia Centeno advierte que lo que ocurre dentro del hogar de una pareja es mucho más complejo de lo que se percibe desde afuera. “Una foto donde el afuera hace una lectura de solidez, quizás no es lo que está sucediendo en el adentro. Solo en esa relación se puede saber qué cosas se han ido jugando, qué cosas fueron pasando”, sumó.

En este caso, ambos habían expresado previamente que su vínculo había tenido sus altibajos; con el tiempo, la llamada “gota del desgaste” puede ser tan letal como una ruptura abrupta o un hecho específico.

Cuando el desamor se vuelve estrategia de marketing

A diferencia de los actores, Wanda Nara y Mauro Icardi decidieron hacer de su separación un circo mediático y aprovechar las repercusiones para su favor. "Yo creo que toda historia que tiene algo de morbo atrapa, y acá lo atrapante son los personajes, que generan acciones llamativas aún cuando ya pasó el hecho. Como si fuera una novela donde uno como espectador va siguiendo la historia, donde hay buenos, hay malos, hay aliados", dijo Centeno.

¿Faltó terapia de pareja en este vínculo? La psicóloga consideró que sí les hubiera hecho bien, pero aclaró que su relación llegó a la separación muy dañada, y cuando esto sucede, la ruptura suele ser más conflictiva y definitiva.

El consejo clave para que un amor funcione es elegirse todos los días. "Entendiendo que el amor no se da, sino que se construye, y que solo con amor no alcanza. El amor es pasar a la acción, y elegirse es un acto que requiere compromiso y responsabilidad".

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Las diversas orientaciones sexuales bajo la lupa

Distintas disciplinas han propuesto varias teorías para explicar la orientación sexual humana. La sociología, por ejemplo, considera que es una construcción social influenciada por factores culturales y contextuales. Existen enfoques que aseguran que algunas personas nacen con una identidad fija, mientras otros sostienen que se desarrollan experiencias bisexuales que luego se definen a lo largo de la vida.

Los primeros estudios vinculan el amor romántico con la reproducción y la crianza: mantener una pareja aseguraba que los hijos, que tardan décadas en alcanzar la independencia, recibieran cuidado y recursos suficientes. Sin embargo, las relaciones homosexuales desequilibraron esta teoría.

“Hay relaciones homosexuales y no solo en nuestra especie. La mayoría de las especies tienen vínculos homosexuales de forma completamente natural, que no tienen nada que ver con la reproducción”, explicó Ballarini.

Es decir que las explicaciones científicas están siempre mediadas por el contexto histórico y cultural: en sociedades como la de Alejandro Magno o la Grecia clásica, la homosexualidad estaba permitida y fomentada, mientras que en contextos marcados por el catolicismo se reforzó el rol de la familia nuclear tradicional.

Hoy, sabemos que las familias pueden adoptar múltiples formas -abuelos, tíos, amigos, dos padres, tres madres- y todas contribuyen a sostener los vínculos afectivos y sociales, más allá de la descendencia biológica.

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