La Justicia investiga lo ocurrido en Alemán.

Presunto abuso sexual en el Club Alemán: la causa de violencia "aceptada" que podría archivarse

La denuncia por presunto abuso sexual de una exjugadora del Club Alemán plantea un profundo debate sobre si se trata o no de un delito.

El Editor Mendoza | Leonel Alesci
Por Leonel Alesci
6 de abril de 2025 - 10:00

La denuncia por presunto abuso sexual ocurrido dentro de las instalaciones del Club Alemán de Mendoza a fines de abril 2023, en el marco de un "ritual" de bienvenida que jugadoras mayores de edad le hicieron a chicas de la Quinta división (en ese momento, todas menores) amerita adentrarse en un análisis y debate profundo.

Vale una breve introducción. El runrun en el deporte mendocino comenzó a circular pocos días después de la madrugada del 20 de abril, pero la causa tomó trascendencia mediática -y por ende social- en Mendoza tras la nota publicada por colegas de diario Los Andes con declaraciones en off de la presunta víctima. Al tratarse de un tema tan delicado, todas las fuentes consultadas para esta nota también solicitaron no ser nombradas.

El equipo más importante de la rama femenina de Alemán (el Alemán "A"), dirigido en ese entonces por Martín Inzirillo, disputó entre el jueves 20 y el domingo 23 de abril de 2023 el Campeonato Regional de Clubes A Centro Cuyo, organizado por la Confederación Argentina de Hockey sobre Césped y disputado en el Estadio Malvinas Argentinas y en el Estadio Ciudad de Godoy Cruz.

Al haberse celebrado este torneo relámpago en Mendoza, el plantel conformado por 20 jugadoras se alojó durante esos días en el albergue que se encuentra en las instalaciones del club, ubicado en calles Gutiérrez y Estrada, del departamento de Guaymallén.

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La nómina completa de Alemán para ese torneo.

La nómina completa de Alemán para ese torneo.

La noche del 20 de abril ocurrieron los hechos denunciados -en ese entonces- por seis chicas menores de edad. A las adolescentes, de entre 15 y 16 años, les hicieron el ritual de bienvenida a la Primera. Sin presencia del cuerpo técnico, un grupo de jugadoras mayores de edad les indicó a lo largo de más de una hora a menores distintos tipos de prendas o acciones a realizar. Según el relato de las jugadoras que debutaban en el torneo, la mayoría de ella habría tenido connotación sexual. Todo transcurrió en uno de los baños/vestuarios del club.

De las seis chicas que -mediante sus padres- elevaron una nota a la Comisión Directiva para poner en conocimiento de las autoridades lo que había ocurrido, una de ellas llevó el relato a la Justicia y otra declaró como testigo en la causa. A casi dos años, al momento de la publicación de esta nota, el expediente está más cerca del archivo que de posibles imputaciones.

Esta nota pretende ir un poco más allá de la causa penal: el objetivo es abrir la discusión sobre este tipo de prácticas que ocurren en los clubes de Mendoza y que durante mucho tiempo han sido socialmente aceptadas. Lejos de señalar a alguien (puesto que es la Justicia la única con competencia absoluta para acusar, juzgar y penar), lo que una exjugadora de Alemán denunció es, en términos periodísticos, el disparador para plantear un debate necesario. Y el tema, desmenuzado a lo largo de estos párrafos, es más profundo de lo que aparenta.

El ritual de bienvenida en el deporte: una práctica a veces violenta y socialmente aceptada

Situaciones como las que denunció la víctima han ocurrido en el deporte de Mendoza varias veces. Desde cuestiones leves como pelar a un chico o teñirle el pelo a una jugadora que se encuentra en su primer torneo nacional, las cuales seguramente no revistan mayor gravedad, hasta las escenas incluidas en el expediente que tuvo en sus manos la fiscal Mercedes Moya: "Ojos vendados con toallitas femeninas", "sustancias picantes en los labios", "salchichas en la boca", "una morcilla entre la bombacha y la calza". Todo esto mientras las menores de edad se encontraban semi desnudas, apenas con "una bombacha o calza puesta" y cubriendo sus senos "con algún elemento que hubiese en el lugar", puesto que ya no contaban con top deportivo o corpiño entre sus prendas.

Lo que denuncia la joven (quien hoy tiene 18 años) que ocurrió esa noche en el Club Alemán se dio sistemáticamente en distintos ámbitos del deporte de Mendoza a lo largo de años. Fue una pelota que pasó de club en club, de plantel en plantel y de disciplina en disciplina hasta que en un momento dado explotó. "Esa noche el boludeo se les fue de las manos y nadie se dio cuenta de que había pibas que la estaban pasando mal", le confió una socia del club a este medio.

El grupo de menores de edad que denunció ante las autoridades del club lo que había pasado difícilmente haya sido el primero en sentirse humillado y vulnerable ante este tipo de conductas que son (¿ya podemos decir "eran" o todavía falta para eso?) socialmente aceptadas hasta que alguien levantó la voz, dijo que no estaba bien y terminó dando su relato en una Cámara Gesell.

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El hecho denunciado ocurrió durante un torneo regional de hockey.

El hecho denunciado ocurrió durante un torneo regional de hockey.

Un exjugador de hockey sobre césped recordó: "No fue muy distinto lo que relató la víctima a lo que me hicieron a mí cuando llegué a Primera. Me pusieron en tanga, luego me la sacaron y quedé desnudo. Luego me pegaron. Si bien con el tiempo no me quedó un recuerdo traumático, en el momento sí sé que no la pasé bien. No me gustó atravesar por esa situación y no podía negarme, no podía decir que no". Relatos como este, sobran. "Pasé por este tipo de bautismos en un club de hockey. Y lo vivimos igual mujeres y hombres. Lo que cambió acá es que esta chica fue a la Justicia, que no es poca cosa", agregó otro deportista consultado.

A muchos se nos puede haber pasado por la cabeza decir que no nos gustó lo que nos hicieron, pero nadie tuvo la valentía de ir plantearlo. La chica que denunció sí lo hizo A muchos se nos puede haber pasado por la cabeza decir que no nos gustó lo que nos hicieron, pero nadie tuvo la valentía de ir plantearlo. La chica que denunció sí lo hizo

El contexto, como siempre, determina todo. El "bautismo" o la "bienvenida" no se la hacen a cualquiera. Es un ritual por el cual pasan solo los chicos de inferiores que llegan a Primera y en el marco de un torneo nacional. Y acá surge un problema: por más que a chicos y chicas no les guste atravesar por esta situación, la bienvenida se hace igual. "No es válido decir que no. Yo quiero que este equipo me acepte, no me puedo negar a esto. Y quienes te hacen esto son los referentes del equipo, quienes manejan el día a día del plantel. Necesito que me acepten y tengo que atravesar esto, me toca", es el razonamiento.

Distintos deportistas que atravesaron momentos similares coincidieron en que "se genera una cadena interminable donde los que reciben la humillación con el correr de los años se transforman en líderes de los planteles y buscan cobrarse la situación vivida. Se trata de una cuestión de status. Quienes hacen el bautismo tienen autoridad moral para hacérselo a otros y es algo impensado negarse a los capitanes o capitanas de equipo".

Entonces, hablemos de consentimiento

Ahora bien, acá se presenta un escenario tan evidente que hasta se puede cometer el error de no contemplarlo en el análisis: en este tipo de prácticas no existe el consentimiento. Lo dibujen como lo dibujen, es algo que viene en el combo de llegar a la Primera. "Esto te lo hacen en cualquier club y es en contra de tu libertad de decisión. Si te pelan, bueno, consideremos que no es grave, pero si es algo que afecta tu integridad sexual, sí lo es. No te manosean, pero te ponen en bolas, te hacen que te pases objetos por tus zonas íntimas y lo peor es que no te podes negar a eso. Jamás das un consentimiento fidedigno a esa práctica: no te queda otra que asumir que lo van a hacer. Es una humillación sexual y la tenés que atravesar", le contó a este medio una persona muy cercana a la investigación.

Se normalizó tanto esto este tipo de situaciones que parece no ser grave que un grupo de mayores pida acciones con doble sentido a menores de edad.

Y si profundizamos más, este tipo de prácticas no consentidas esconden una clara situación de violencia. Hasta el propio club habló de "violencia interpersonal" al momento de emitir un comunicado oficial para prohibir estas prácticas.

Hablamos de una violencia aceptada en la cual en el momento que ocurre "se ríen" (valen las comillas) todos. Y es un tipo de violencia en donde no solo te ponen algo picante o desagradable en la boca, sino que además algunos juegos son de índole sexual o te mandan a bañarte desnudo mientras el resto te observa. Hablamos, entonces, de violencia sexual en un contexto donde los que miran son mayores y los que tienen poca ropa son menores. "No es agradable el hecho de estar desnuda mientras otras 20 personas te miran", le contó otra joven que pasó por este tipo de situaciones a ElEditor.

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Club Alemán de Mendoza.

Club Alemán de Mendoza.

Los entrenadores saben que estas prácticas existen, que estas cosas se hacen, pero nunca están en el momento en el que ocurren. Así todo, si la causa avanzara, los responsables penalmente son quienes obligaron a la joven a realizar las cosas que denunció. Ni profes, ni entrenadores ni el propio club son responsables penalmente de la situación. Incluso, conforme a la información a la que tuvo acceso este medio, al día de hoy no se produjo prueba suficiente para imputar a nadie.

Presunto abuso sexual en Alemán: cuáles fueron los pasos de la Justicia

Desde el entorno de la presunta víctima, y siguiendo también lo expuesto por la chica en distintos medios locales, han sostenido a viva voz que "la Justicia no hizo nada". Pero lo cierto es que la Justicia investigó la causa como un abuso sexual, sino no se hubiesen ordenado medidas tales como una Cámara Gesell.

La Cámara Gesell es una modalidad que se utiliza cuando se trata de menores de edad, como este caso, o personas con capacidad cognitiva restringida. La misma se fija una sola vez en un recinto adaptado. De la situación participan fiscales, la defensa y la querella, pero quienes se encuentran dentro de la sala con la víctima son psicólogos. Estos profesionales hacen las preguntas a partir de lo que solicitan todas las partes del proceso, quienes controlan y siguen en tiempo real lo que ocurre, pero sin estar en el mismo espacio físico que la presunta víctima.

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Ministerio Público Fiscal.

Ministerio Público Fiscal.

Si bien se parte de las premisas de no revictimizar a la denunciante y de que el relato de la víctima es verídico, luego se hace una pericia. Las partes intervinientes pueden poner peritos de control en este momento, es decir, especialistas que participen del peritaje. El objetivo de la pericia es determinar si el relato de la víctima es coherente o no, si tiene criterios de credibilidad o no y si ha sido influenciado, o no. Y -en este caso puntual- la fiscal Mercedes Moya no halló pruebas de un abuso sexual.

La causa se continúa investigando y ¿va camino al archivo?

La denuncia cayó en manos de la fiscal Mercedes Moya en 2023 y a casi dos años de ese momento la investigación es revisada por Daniela Chaler, fiscal en jefe de la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual. ¿Los motivos? La causa se sigue investigando pero de acuerdo a la información recolectada por este medio, va camino al archivo. Sucede que esta es una decisión que solo se puede dictaminar en jefatura y, por eso, está en manos de Chaler.

"No hay pruebas suficientes para hablar de un delito. No surge prueba ni de la pericia física en el Cuerpo Médico Forense ni de la pericia psicológica en la Cámara Gesell que sea suficiente para hablar de un abuso sexual", indicaron fuentes ligadas a la investigación.

Como no se generó prueba con el nivel de certeza que requiere el ámbito penal, la fiscal Moya jamás citó a declarar a las jugadoras mayores de edad que la denunciante mencionó en su relato. Como no se vislumbra prueba suficiente para sostener ninguna acusación, tampoco se les tomó declaración informativa, una instancia procesal previa a la imputación. A la denuncia de la joven de 16 años, la cual en su momento fue realizada por sus padres, sí se le sumó el testimonio de una testigo: se trata de otra chica que también recibió la bienvenida del plantel de Damas A de Alemán.

La chica puede haber sentido humillada, pero no es un delito. Y si sintió un daño moral, la demanda que debe hacer es civil La chica puede haber sentido humillada, pero no es un delito. Y si sintió un daño moral, la demanda que debe hacer es civil

Si no hay delito, ¿entonces qué?

He aquí otra situación que no puede ser pasada por alto. Un abogado con basta experiencia en los tribunales mendocinos reflexionó que "si bien es cierto que no es un delito que la víctima se haya sentido humillada, la línea es muy delgada".

Estamos hablando de conductas nuevas no tipificadas en el Código Penal, que no están legisladas. Lo que está claro es que la calificación de las conductas ha variado con el correr de los años. Hay situaciones que fueron violentas siempre y que la sociedad no las percibía como tal décadas atrás. "Las costumbres y las acciones de la sociedad cambian. Entonces, hay que legislar en base a eso. Y si esto no es un delito, entonces al menos es una contravención, es una conducta inadecuada, que debe ser sancionada en un código de convivencia. O si es un daño moral, tiene que ser demandada en fueros civiles. Pero algo es. En la nada esto no debe quedar. Lo que sí está claro es que para un fiscal debe ser muy difícil tipificar esto", explicó el letrado.

Pese a que el expediente de la causa hoy aparenta estar lejos de imputaciones, al escuchar a la presunta víctima lejos parece de ser una discusión cerrada. En el hipotético caso de que Daniela Chaler tomara el camino del archivo de la causa, la víctima (que ahora es mayor de edad) puede constituirse como querellante y, consulta mediante con el abogado que la represente, apelar esa decisión para llevar a una segunda instancia la decisión e incluso, a la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. "Puede constituir la querella, decir 'no estamos de acuerdo y esta causa tiene que seguir, que lo decida un juez'. Ser querellante le da las mismas posibilidades que tiene la fiscal Moya, es decir, puede recurrir todas las resoluciones y acudir a los jueces", le confiaron a ElEditor.

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Ministerio Público Fiscal.

Ministerio Público Fiscal.

Vale preguntarse, entonces, si en este tipo de escenarios donde se da una situación despareja de poder y quienes están en inferioridad son obligados a realizar acciones con connotación sexual, ¿no suena a poco definir los hechos como una mera humillación?

Vamos de vuelta: si a una menor le piden quitarse el top deportivo en frente de personas adultas, ¿solo la están humillando?

Cómo actuó Alemán ante el presunto abuso sexual

La Comisión Directiva del Club Alemán, con Guillermo Ricciardi como presidente y Fabián Díaz de vice, se reunió apenas días después de los hechos, el lunes 25 por la noche. El tema era delicado y la mesa directiva estaba repleta, a pleno. Mediante sus padres, seis chicas de Quinta división habían presentado un escrito contando cómo habían sido los hechos, pero el rumor de que algo "grave" había pasado ya circulaba por el gigantesco predio teutón.

En la nota, las chicas de Quinta división que habían participado del ritual de bienvenida detallaban lo que habían sufrido. Denunciaban lo que podía encuadrarse en un delito de abuso sexual. La discusión en Comisión Directiva sobre los pasos a seguir fue álgida. Entre las jugadoras mayores denunciadas por las adolescentes había apellidos de socias cuyas familias llevaban décadas afiliadas a la institución.

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Los padres de una jugadora de hockey llevaron el caso a la Justicia.

Los padres de una jugadora de hockey llevaron el caso a la Justicia.

A fines de contextualizar son pertinentes algunas aclaraciones: los abusos sexuales son delitos de instancia privada y nadie -más que la víctima- puede entrometerse para realizar la denuncia. Pero en esta ocasión el escenario era distinto porque se trataba de menores de edad.

Con este condicionante y conforme no solo a convenios internacionales cuyo objetivo es garantizar la protección de niños, niñas y adolescentes, sino además al Código Penal y la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de nuestro país, la cual establece que "cualquier funcionario público, docente, autoridad, profesional de la salud o cualquier persona que tenga contacto con menores de edad y tome conocimiento de un posible abuso debe denunciarlo de inmediato ante la Justicia o ante organismos de protección de derechos", en realidad el margen de maniobra que tenía el club era bastante claro. La institución debía actuar: el Club Alemán de Mendoza estaba en la obligación de poner en conocimiento a la Justicia de forma inmediata. Y lo hizo. Es importante aclararlo, puesto que tras la mediatización del caso se leyó hasta el hartazgo en redes que el club "no hizo nada". Falso.

Sucede que en algunos escenarios no hay grises. Y este es uno. Pese a las discrepancias iniciales que hubo en esa reunión de Comisión Directiva, las legislaciones vigentes son contundentes a la hora de hablar de presuntos abusos contra menores: la responsabilidad legal de avisar a la Justicia existía y era incluso mayor al haber una guarda de por medio. La institución debía poner en conocimiento al Ministerio Público Fiscal sobre un posible hecho delictivo de índole sexual que había afectado a menores de edad, el cual había acontecido en las instalaciones del club. No había lugar al silencio. Esa presentación fue hecha el martes 26 de abril de 2023. Los padres de una de las menores hicieron lo propio, pero en los primeros días de mayo de ese año.

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Club Alemán de Mendoza.

Club Alemán de Mendoza.

Según información recopilada por este medio, el club además sancionó a las jugadoras de la Primera a partir de una decisión interna de la Comisión Directiva. La sanción fue preventiva y por un lapso de 10 días, pero en esa misma semana, tras ser notificadas de la sanción impuesta, las denunciadas se presentaron con patrocinio legal y de forma individual para revocar esto, lo que provocó que los castigos fueran rápidamente levantados, también a partir de una reunión y posterior decisión de la CD. "Se puso en la balanza el derecho a defensa de las denunciadas. Se levantó la sanción a la espera de lo que decidiera la fiscalía. Nosotros ya habíamos hecho nuestra parte, que era notificar a la Justicia", contó una fuente del Club Alemán consultada.

Las aguas quedaron divididas en el club y al día de hoy lo están por este tema. Y lo que era un hecho que se sabía solo puertas para adentro de un momento a otro pasó a saberse puertas para afuera. "Lo que ocurrió esa noche es algo que se supo rápido en todos los clubes de hockey", le dijo a este medio una fuente íntimamente ligada al hockey sobre césped local desde hace años.

Semanas después, a través de un comunicado publicado en su web, el club prohibió este tipo de prácticas: "La Comisión Directiva del Club Alemán de Mendoza prohíbe la realización de cualquier tipo de ceremonias de iniciación (BIENVENIDAS) en el deporte federado y no federado. Se considera que este tipo de situaciones no corresponden a actos para la Institución. Con esta decisión, se trata de prevenir y erradicar las conductas y prácticas que constituyan violencia en las relaciones interpersonales".

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El comunicado de Alemán, semanas después de los hechos.

El comunicado de Alemán, semanas después de los hechos.

Según supo este medio, en una situación que fue contemporánea a esta denuncia, el club también se movió rápido. Por esos días, un equipo de futsal de Alemán (compuesto por menores de edad) viajó a Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, para jugar un torneo y vivió una escena lamentable. El chofer del colectivo que habían contratado para ir y volver quiso abusar de uno de los jugadores. De inmediato, los profesores a cargo se comunicaron con dirigentes y se dirigieron a una comisaría. Allí, efectuaron la denuncia formal en nombre del club. Los chicos quedaron a cargo de un adulto responsable y, horas después de la presentación en la fiscalía, el chofer del colectivo fue detenido en Caleta Olivia. El dueño de la empresa contratada para el traslado debió enviar en avión a otro chofer para que el micro regresara a Mendoza con el plantel del club.

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