Pasadas las 16, las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá y María Carolina Pereira dieron a conocer la sentencia de la megacausa por corrupción que tenía al exjuez federal Walter Bento como principal acusado. Tras 30 meses de debate, la Justicia federal confirmó que el exmagistrado fue la cabeza de un entramado de ilícitos y que se enriqueció de ellos.
Por unanimidad, se encontró a Bento responsable de "asociación ilícita, en calidad de jefe, en concurso real con el delito de cohecho pasivo por ocho hechos en calidad de autor. En concurso real con el delito de enriquecimiento ilícito en calidad de autor".
Bento se mostró inmutable mientras se leyó la sentencia acompañado por sus hijos Nahuel y Luciano.
El miércoles, comenzarán las audiencias para determinar la pena.
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Walter Bento: el exjuez que se creía intocable
Para las magistradas, no hay dudas de la existencia de una asociación ilícita típica, liderada "por quien debía garantizar la legalidad del sistema. La conclusión es inequívoca: Walter Bento en su condición de juez federal fue el jefe de una organización criminal que convirtió la función judicial en una mercancía".
Durante la lectura en la que se analizó el proceso, el tribunal expresó en múltiples oportunidades que el accionar de Bento fue reiterado y que buscó, en múltiples oportunidades, evadir controles.
Otro de los puntos de mayor tensión fue cuando se señaló la responsabilidad de la familia en el entramado de corrupción. En diferentes ocasiones, las juezas señalaron que todos los miembros del clan estuvieron involucrados en el lavado de dinero e, incluso, dijeron que se utilizó al hijo con discapacidad del matrimonio para estas maniobras.
De esta forma, Marta Isabel Boiza, esposa de Bento, fue encontrada responsable de enriquecimiento ilícito en calidad de partícipe necesaria en concurso real con el delito de lavado de activos agravado por formar parte de una banda.
Por su parte, el hijo mayor del matrimonio, Nahuel Bento, fue condenado por el delito de lavado de activos agravado por ser parte de una banda; mientras que otro de los hermanos -Luciano- fue absuelto de esta tipificación.
Qué pasó con el resto de los imputados
Varios de los imputados fueron encontrados responsables de pagar coimas.
- Eugenio Javier Nasi Pereyra: el empresario mendocino fue hallado culpable en el delito de cohecho activo agravado
- José María Sanguedolce: delito de cohecho activo
- Martín Rodolfo Bazán: delito de cohecho activo