Salarios a la billetera.

La reforma laboral avivó la guerra de los bancos contra Mercado Pago y las fintech

Un artículo de la reforma laboral del presidente Javier Milei enloqueció a los bancos.

Habilita a las billeteras virtuales para la acreditación de sueldos.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
7 de febrero de 2026 - 20:40

Un artículo de la Reforma Laboral de Javier Milei avivó la vieja guerra entre los bancos y las billeteras virtuales (Mercado Pago). Es el que habilita a las patronales a pagar los salarios mediante las fintech, con lo cual crea una competencia fuerte para la banca tradicional.

El ecosistema financiero argentino atraviesa una de sus horas más tensas. Lo que comenzó como una convivencia forzada entre la banca tradicional y el pujante sector de las fintech, ha derivado en un conflicto de poderes con epicentro en el Congreso de la Nación.

El detonante: el Artículo 35 del proyecto de reforma laboral, una pieza legislativa que busca romper el monopolio histórico de las entidades bancarias sobre la acreditación de sueldos.

La Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABBAPRA) ha quebrado el silencio este sábado con una misiva de tono urgente. El documento, dirigido a figuras clave del oficialismo como la senadora Patricia Bullrich y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, exige la eliminación inmediata de la cláusula que permitiría a las billeteras virtuales operar como terminales de cobro de haberes a través de la Clave Virtual Uniforme (CVU).

Reforma laboral pro Mercado Pago

Para los bancos, no se trata de una resistencia caprichosa al avance tecnológico, sino de una cuestión de "supervivencia del ecosistema". El argumento central de ABBAPRA es la asimetría regulatoria. Mientras que las entidades financieras tradicionales operan bajo la estricta vigilancia del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y deben cumplir con encajes y normas de solvencia rigurosas, las billeteras virtuales —constituidas legalmente como Proveedores de Servicios de Pago (PSP)— navegan bajo un régimen más laxo.

En el corazón de la disputa reside lo que los banqueros denominan la "triple protección". Este sistema asegura que el salario de un trabajador esté resguardado por el Seguro de Depósitos (SEDESA), el estatuto de pasivo privilegiado y protocolos de resolución especial. Según la asociación, esta arquitectura es la que ha garantizado que, en las últimas tres décadas de turbulencia económica, ni un solo trabajador haya perdido sus haberes por la quiebra de una entidad.

Riesgos sistémicos y crédito en jaque

La preocupación de los bancos trasciende la custodia del dinero. Advierten que desviar el flujo de salarios hacia las fintech tendría un efecto dominó sobre el crédito. En la banca tradicional, los depósitos de sueldos actúan como el "combustible" para fondear préstamos a PyMEs, créditos hipotecarios y financiamiento al consumo local.

"De aprobarse este artículo, habría claros e inmediatos efectos adversos en la inversión y el empleo", reza el comunicado de ABBAPRA. La premisa es clara: si el ahorro salarial se traslada a cuentas de pago que no tienen la obligación de intermediar financieramente bajo las mismas reglas, el financiamiento para la vivienda y la actividad productiva regional podría secarse de forma irreversible.

Frente social y político

El conflicto no solo se dirime en los despachos financieros. La Confederación General del Trabajo (CGT) ha sumado su peso a la balanza, aunque por motivos más amplios. La central obrera, liderada por figuras como Cristian Jerónimo, ha ratificado una movilización para el próximo 11 de febrero, fecha en que el Senado iniciará el tratamiento del proyecto. Para los gremios, la reforma no representa una modernización, sino una amenaza a la seguridad jurídica del trabajador.

Incluso el Ministro del Interior, Carlos Negro, se vio envuelto tangencialmente en este clima de tensión al informar sobre la desarticulación de una banda que intentaba un asalto mediante un túnel en Ciudad Vieja. Si bien es un hecho policial, para el sector bancario refuerza la idea de que la seguridad —física y digital— es un costo que ellos asumen y que las plataformas virtuales, en su visión, subestiman.

Desenlace incierto

Mientras el gobierno defiende la medida como una forma de fomentar la competencia y "desburocratizar" la vida del ciudadano, el sector bancario ha plantado una bandera de advertencia. La batalla por el CBU contra el CVU no es solo una disputa por comisiones; es un debate sobre quién garantiza el último refugio del trabajador: su salario. El próximo 11 de febrero, las calles y los despachos del Senado dictarán sentencia sobre el futuro del dinero en la Argentina.

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