El médico anestesiólogo Alejandro Zalazar, de 29 años, fue hallado sin vida el 20 de febrero en su departamento del barrio porteño de Palermo. La autopsia determinó que murió por una sobredosis de propofol y fentanilo, dos anestésicos de uso hospitalario. El caso dio origen a una investigación que apunta al desvío de este tipo de sustancias y a su posible utilización fuera del ámbito médico.
Zalazar se desempeñaba como anestesiólogo de guardia en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y había sido residente del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia. Según informaron fuentes del caso, al momento de ser encontrado presentaba una vía endovenosa conectada y tenía a su alrededor material médico descartable.
La trazabilidad de los fármacos y del instrumental hallado permitió vincular los insumos con el Hospital Italiano de Buenos Aires. A partir de ese dato, la institución inició una investigación interna y realizó una denuncia ante la Justicia.
En el marco de esa investigación, fueron imputados dos integrantes del servicio de anestesiología: el médico Hernán Boveri y la residente Delfina Lanusse. Ambos fueron indagados en marzo, en el marco de una causa que investiga un posible desvío de sustancias controladas y administración fraudulenta.
Según fuentes judiciales, la hipótesis es que los fármacos habrían sido retirados del circuito hospitalario sin autorización, generando un perjuicio económico para la institución. La causa está a cargo del fiscal Lucio Herrera y del juez Javier Sánchez Sarmiento.
El circuito de los medicamentos
Además del posible desvío de medicamentos, la investigación analiza versiones sobre el uso indebido de anestésicos fuera del ámbito médico. En ese contexto, en entornos profesionales comenzaron a circular audios y mensajes que mencionan encuentros privados donde se habrían utilizado estas sustancias con fines recreativos.
Fuentes del caso aclararon que estas hipótesis aún se encuentran bajo análisis y que no todas las versiones que circularon públicamente forman parte del expediente judicial.
También se investiga la posible existencia de grupos de mensajería donde se coordinaban estos encuentros, aunque su alcance y funcionamiento aún no fueron determinados.
Qué son el propofol y el fentanilo
El propofol y el fentanilo son fármacos de uso hospitalario que se administran por vía intravenosa en procedimientos como cirugías o estudios invasivos. Su utilización fuera de ese contexto implica riesgos severos, ya que pueden provocar depresión respiratoria y, en casos extremos, la muerte.
En ámbitos médicos, estos efectos se controlan mediante asistencia respiratoria y monitoreo permanente. Fuera de ese entorno, la falta de asistencia inmediata vuelve su uso especialmente peligroso.
La respuesta institucional
El Hospital Italiano confirmó el faltante de medicación del área de anestesiología y comunicó que separó a los profesionales involucrados. Además, informó que realizó la denuncia correspondiente y que inició una revisión de los mecanismos de control interno.
El expediente judicial que investiga el presunto desvío de fármacos se tramita de manera independiente de la causa que analiza las circunstancias de la muerte de Zalazar.