Efecto Trump.

La nueva geopolítica presiona más por el cobre que los capitanes del negocio minero

-El avance de la minería en Mendoza fue acompañado por la prolongación del conflicto social.

-La Cordillera mendocina adquirió suma importancia geopolítica.

El Editor Mendoza | Javier Polvani
Por Javier Polvani
21 de enero de 2026 - 19:40

Mientras en Silicon Valley y Texas celebran récords financieros, al pie de la cordillera de los Andes el panorama es físico y tangible: ya empezó el movimiento de maquinaria pesada, nuevos mapas geológicos y el ruido de motores que rompen el silencio de la montaña. El cobre de Mendoza es pieza clave de la nueva geopolítica.

El plan minero impulsado por el gobernador Alfredo Cornejo ha trascendido la política doméstica para convertirse, bajo la óptica de la Casa Blanca, en una pieza funcional a la estrategia del segundo mandato de Donald Trump centrada en la guerra arancelaria que empezó contra China, pero nunca dejó de expandirse y encogerse en el planeta en línea con la política del mandatario republicano.

Funcionarios de Washington con influencia directa sobre Latinoamérica han desempolvado, con pragmatismo, la doctrina que sitúa a la región como el "patio trasero" de la potencia del norte. En esta visión renovada, el acceso a los recursos naturales no es solo una cuestión comercial, sino un imperativo de seguridad. La guerra comercial contra China por la hegemonía global ha puesto a Mendoza y a las provincias del oeste argentino en la "línea de fuego" de una disputa silenciosa.

La economía detrás de la extracción

Para las provincias mineras, esta exposición geopolítica presenta una paradoja económica. Si bien el cobre cotiza a precios históricos y se proyecta un aumento de la demanda global del 50% hacia 2030, el beneficio local parece acotado. Analistas advierten que las jurisdicciones tienen poco que ganar más allá de puestos de trabajo temporarios.

banderas san jorge

Bajo el paraguas del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y las políticas de alivio fiscal provinciales, las compañías mineras abonarán cánones mínimos. En la práctica, Argentina incentiva la extracción de minerales críticos necesarios para la transición energética global, en un contexto donde la oferta futura será insuficiente para cubrir las necesidades del mercado.

Malargüe, escenario minero

El año 2025 marcó un punto de inflexión, decretando el fin de la parálisis minera en la provincia. La voluntad política de Cornejo de avanzar con el extractivismo, asumiendo incluso el costo político de la conflictividad social, se alineó con la tracción internacional. El cobre ha dejado de ser un simple commodity para ser catalogado como un activo de seguridad nacional para el bloque occidental.

Este mes de enero de 2026, el inicio de las perforaciones en el proyecto "El Perdido", a cargo de Kobrea Exploration, confirma la tendencia: el capital norteamericano y canadiense fluye hacia el Distrito Minero Occidental de Malargüe. El objetivo excede la rentabilidad; se busca blindar la cadena de suministro para la industria de la Inteligencia Artificial y la defensa, lejos de la influencia de China.

El factor "friend-shoring"

En el norte provincial, la reactivación del proyecto San Jorge en Uspallata se lee bajo la misma lógica. Los inversores internacionales ven en Mendoza una jurisdicción que, en sintonía con el gobierno nacional de Javier Milei, ofrece las garantías del friend-shoring (comercio con países amigos) que Estados Unidos exige para sus insumos críticos.

La realidad geopolítica indica que el centro de gravedad de las decisiones se ha desplazado. Lo que hoy se define en el Salón Oval tiene un impacto más directo en los proyectos cupríferos mendocinos que las discusiones en Buenos Aires. Las provincias cordilleranas han dejado la periferia para insertarse, de lleno, en la nueva matriz de seguridad energética de las Américas.

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Sergio Massa, Matías Stevanato y Emiliano Sallei. 

Las más leídas

Te Puede Interesar