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"Estos desaparecidos son de todos los argentinos": habló uno de los hijos de Eduardo Valverde, víctima de la dictadura

- Hipólito Valverde reconstruyó la historia de su padre, desaparecido en 1976

- Contó qué significó para su familia encontrar sus restos tras casi 50 años

El Editor Mendoza | Valentina Gatica
Por Valentina Gatica
24 de marzo de 2026 - 15:00

A 50 años de su desaparición, Hipólito Atilio Valverde reconstruyó la historia de su padre, Eduardo Jorge Valverde, víctima del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar, y el largo recorrido de su familia atravesado por la ausencia, la búsqueda y la memoria.

Una historia marcada por la militancia y la persecución

Eduardo Jorge Valverde, conocido como "El Tero", nació el 26 de octubre de 1939 en la Ciudad de Mendoza. Durante su adolescencia se mudó a Córdoba donde cursó el secundario en el Colegio Nacional Dean Funes y luego la carrera de Abogacía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNC.

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Eduardo Jorge Valverde en su juventud. / Gentileza Hipólito Valverede.

Eduardo Jorge Valverde en su juventud. / Gentileza Hipólito Valverede.

Durante su etapa como estudiante, fue delegado en la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) y en la Federación Universitaria Argentina (FUA). En ese ámbito conoció a su compañera de vida y militancia, María Elena Mercado, con quien compartió el trabajo en el centro de estudiantes.

Una vez recibido participó en la fundación de la Agrupación de Abogados de Córdoba (ADA) y se dedicó a la defensa de presos políticos, en un contexto marcado por la represión en los años previos a la última dictadura. Su labor consistía en asistir a personas detenidas, acompañar situaciones de persecución y brindar defensa legal a quienes eran arrestados durante manifestaciones.

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Maria Elena Mercado junto a Jorge Valverde . / Gentileza Hipólito Valverde.

Maria Elena Mercado junto a Jorge Valverde . / Gentileza Hipólito Valverde.

Con el paso del tiempo, su compromiso político lo llevó a integrarse al gobierno de Córdoba encabezado por Ricardo Obregón Cano, junto al dirigente sindical y vicegobernador Hipólito Atilio López. Este último fue asesinado el 16 de septiembre de 1974 por un comando de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), en un contexto de creciente violencia política. El hecho marcó profundamente a Valverde, quien tiempo después decidió nombrar a su hijo, nacido en 1975, como Hipólito Atilio, en su memoria.

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Eduardo Valverde junto a Ricardo Obregón Cano y Atilio Hipólito López. / Gentileza Hipólito Valverde.

Eduardo Valverde junto a Ricardo Obregón Cano y Atilio Hipólito López. / Gentileza Hipólito Valverde.

En ese escenario, se profundizaron las tensiones sociales y se intensificaron las persecuciones contra dirigentes sindicales y militantes, especialmente tras el denominado "Navarrazo", que consolidó un clima de represión y anticipó prácticas que luego se extenderían a nivel nacional.

El 24 de marzo de 1976, día del golpe de Estado, Eduardo Jorge Valverde fue citado a presentarse ante autoridades. Se dirigió voluntariamente, junto a colegas, a un puesto cercano al Hospital Aeronáutico, donde fue secuestrado por personal del Ejército, en el inicio de su desaparición forzada. Testimonios posteriores lo ubican en centros clandestinos de detención como Campo de La Ribera y La Perla.

Búsqueda, memoria y compromiso

Hipólito Valverde tenía apenas un año cuando su padre fue secuestrado. Su historia, como la de tantos hijos de desaparecidos, estuvo atravesada por la memoria, pero también por la búsqueda. Su madre, María Elena Mercado, emprendió un recorrido que se repetiría en miles de familias: la búsqueda incansable en hospitales, dependencias militares, morgues, juzgados e iglesias, sin obtener nunca respuestas.

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Jorge Eduardo Valverde . / Gentileza Hipólito Valverde.

Jorge Eduardo Valverde . / Gentileza Hipólito Valverde.

Con el paso del tiempo, su rol se volvió activo en la lucha por los derechos humanos, participó en la CONADEP, fue testigo en el Juicio a las Juntas e impulsó acciones judiciales contra el Estado. La memoria y el compromiso se volvieron parte de la vida cotidiana.

El hallazgo que confirmó una historia

Tras décadas de incertidumbre, el hallazgo de restos en una fosa común vinculada al centro clandestino de detención La Perla marcó un punto de inflexión para la familia. Los posteriores análisis de ADN permitieron confirmar que se trataba de Eduardo Jorge Valverde.

En comunicación con ElEditor, Hipólito Valverde expresó que tanto para él como para su familia el duelo fue elaborado durante años. La identificación no significó un cierre, sino la confirmación de una verdad que siempre sostuvieron.

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Hipólito Atilio Valverde. / Gentileza.

Hipólito Atilio Valverde. / Gentileza.

"No me interesa cerrar ninguna herida. Me interesa que las generaciones futuras vean lo que pasó y que nunca más se repitan estas atrocidades", afirmó.

El proceso también lo atravesó desde lo colectivo. Las historias de otras familias, muchas de ellas aún sin respuestas, reforzaron su mirada sobre la dimensión social de lo ocurrido y la necesidad de sostener la búsqueda.

Memoria, presente y mirada crítica

Hipólito Valverde también reflexionó sobre la actualidad y advirtió sobre transformaciones sociales que lo preocupan, vinculadas al avance del individualismo, la desinformación y la pérdida de espacios de encuentro.

En ese sentido, planteó la necesidad de recuperar valores como la solidaridad, la cultura y el pensamiento crítico, como herramientas fundamentales frente a esos procesos. "Está en nosotros defender la ciencia, la razón y el compromiso con el otro", sostuvo.

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Hipólito insistió en que la historia de su padre trasciende el ámbito familiar y forma parte de la memoria colectiva. Por eso insiste en la importancia de contarla y mantenerla vigente.

"Estos desaparecidos son de todos los argentinos", remarcó.

Y aunque con los años llegaron algunas respuestas, su postura es clara, la memoria no implica un cierre, sino una responsabilidad colectiva que se proyecta hacia el presente y el futuro, como garantía de que hechos como estos no se repitan.

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