Dilema tecnológico.

Inteligencia artificial: 7 de cada 10 empresas no saben cómo utilizarla, según un informe de la UIA

La inteligencia artificial no termina de cuajar en la industria argentina por factores múltiples: desde falta de tecnología a desconocimiento de su alcance.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
26 de marzo de 2026 - 15:00

La inteligencia artificial (IA) avanza en el mundo como el nuevo motor de transformación industrial. Sin embargo, en Argentina su incorporación enfrenta obstáculos que amenazan con profundizar la brecha de productividad y competitividad. Así lo advirtió la Unión Industrial Argentina (UIA) en un reciente informe elaborado junto a la consultora Accenture, donde se concluye que el problema ya no es tecnológico, sino organizacional, financiero y laboral.

Las empresas quieren IA, pero van lento

Las empresas locales quieren incorporar IA, pero no logran hacerlo a la velocidad necesaria. Según el análisis, la inteligencia artificial podría elevar la productividad laboral en 1,2 puntos porcentuales por año y transformar hasta el 38% del tiempo de trabajo en la industria. No obstante, ese potencial choca contra un escenario de adopción lenta y desigual. El dato es contundente: el 70% de las compañías reconoce que no comprende plenamente qué es la IA ni cómo aplicarla a su negocio.

“El progreso técnico contrasta con una adopción empresarial a menor ritmo”, señala el informe. Esa brecha entre el potencial de la tecnología y su implementación real en las fábricas es el núcleo del problema.

Inversiónes insuficientes y barreras estructurales

Uno de los principales obstáculos es la baja inversión. Apenas una de cada tres empresas industriales destina recursos a inteligencia artificial, y la mayoría lo hace en aplicaciones básicas o pruebas piloto. Esto impide avanzar hacia transformaciones productivas profundas.

La central que conduce Martín Rappallini identificó dos grandes grupos de barreras. Por un lado, los déficits de conocimiento sobre las capacidades reales de la IA y sus posibles aplicaciones. Muchas compañías terminan utilizando la tecnología únicamente para reducir costos, en lugar de aprovecharla para innovar, mejorar procesos o desarrollar nuevos negocios.

Sin infraestructura ni tecnología

Por otro lado, existe un problema estructural vinculado a la infraestructura tecnológica. La adopción de IA depende de la calidad de los datos, la integración de sistemas, la digitalización de procesos y la capacidad de procesamiento de información. Sin embargo, sólo el 15% de las empresas cuenta con un nivel avanzado de estos habilitadores tecnológicos, mientras que más de la mitad presenta un desarrollo incipiente.

industria
La industria manufacturera no levanta cabeza.

La industria manufacturera no levanta cabeza.

“El desempeño de la IA depende directamente de la disponibilidad, calidad y gobernanza de los datos, y estas limitaciones inhiben su impacto potencial”, advierte el documento.

A estas dificultades se suma la falta de empleo especializado. Casi la mitad de las empresas que buscaron personal con conocimientos en inteligencia artificial tuvo problemas para encontrar o contratar perfiles adecuados, una situación que se agrava en las pequeñas y medianas empresas.

El impacto en el empleo

La UIA subraya que la inteligencia artificial no elimina ocupaciones completas, pero sí transforma tareas dentro de cada puesto de trabajo. En la industria argentina, la IA digital tiene el potencial de modificar el 34% del tiempo de trabajo. Si se considera toda la cadena de valor industrial, la proporción alcanza a casi dos de cada cinco horas trabajadas.

“El impacto de la IA se materializa principalmente a través de la reorganización de tareas y procesos”, sostiene el informe. Esto implica que algunas tareas se automatizarán, otras serán asistidas por sistemas inteligentes y otras nuevas aparecerán. El resultado será un mercado laboral en transición, con exceso de oferta en algunas ocupaciones y exceso de demanda en otras.

En este contexto, las empresas deberán pasar de estructuras basadas en puestos a estructuras basadas en habilidades. El perfeccionamiento y el reciclaje profesional aparecen como condiciones necesarias para sostener el empleo y la competitividad. La IA no reemplaza simplemente trabajadores: cambia el contenido del trabajo y demanda nuevas competencias vinculadas al análisis de datos, la supervisión de sistemas automatizados, la toma de decisiones y el rediseño de procesos productivos.

La UIA proyecta una transición de varios años

La UIA proyecta que la transición hacia un nuevo equilibrio ocupacional se extenderá durante varios años. A medida que se automaticen tareas y se reasigne el tiempo de trabajo dentro de las empresas, pueden aparecer tensiones laborales. Algunas ocupaciones reducirán su demanda mientras otras crecerán, especialmente aquellas vinculadas a tecnología, análisis de datos, mantenimiento de sistemas automatizados y gestión de procesos.

“La combinación de capacidades humanas y digitales permite elevar productividad, calidad y flexibilidad operativa de forma sostenida”, destaca el informe. Pero también advierte que avanzar en esta agenda “no es una opción, sino una condición necesaria para crecer”.

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