En una demostración de coraje, tenis de altísima escuela y autoridad, Mariano Navone sacudió por completo el ATP 250 de Ginebra. El bonaerense se metió en la gran final del certamen que se juega en Suiza tras derribar en sets corridos a un especialista sobre polvo de ladrillo: el noruego Casper Ruud, ex número 2 y actual 17° del ranking.
Con un contundente 7-5 y 6-2 en una hora y 41 minutos de juego, "La Nave" firmó uno de los triunfos más rutilantes e importantes de toda su carrera profesional. La victoria no solo lo deposita en la instancia decisiva en la antesala del segundo Grand Slam del año, sino que confirma que el bache tenístico que sufrió tras su meteórico ingreso al Top 30 ya es cosa del pasado.
De la resiliencia en el primer set a la lección de tenis en el segundo
El partido comenzó con la paridad lógica de una semifinal europea, donde ambos jugadores intercambiaron quiebres de servicio de manera constante. Ruud, tres veces campeón en las canchas de Ginebra y reciente finalista del Masters 1000 de Roma, intentó hacer valer su experiencia en la superficie. Sin embargo, el quiebre decisivo llegó en el undécimo game (6-5) a favor del nacido en Nueve de Julio, quien luego revalidó la ventaja con su propio saque para sellar un clave 7-5.
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Ese golpe en el cierre del primer parcial caló hondo en la confianza del noruego. En el segundo set, Navone directamente dominó el ritmo desde el fondo de la cancha, castigó con profundidad y capitalizó la frustración de un Ruud cada vez más errático.
Con dos quiebres letales y consecutivos, el argentino liquidó el pleito sin pasar sobresaltos por 6-2. Gran parte de esta espectacular resurrección en el circuito coincide con la llegada del experimentado Alberto "Luli" Mancini a su equipo de trabajo. El excapitán de Copa Davis le devolvió la frescura y el orden táctico que Navone necesitaba para volver a tutearse con los mejores del mundo.
Salto en el ranking y el último escollo antes de París
Este tremendo triunfo en territorio suizo mete a Navone, de 25 años, en su cuarta final del circuito ATP (la segunda de esta fructífera temporada tras haber alzado la corona en el ATP 250 de Bucarest). Además, el impacto numérico es inmediato: de manera virtual, ya escaló hasta el puesto 37° del ranking vivo, con chances concretas de trepar hasta la colocación 34° si logra consagrarse campeón este sábado.
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El último obstáculo del argentino para quedarse con toda la gloria en Suiza será el prometedor juvenil estadounidense Learner Tien quien venció al kazajo Alexander Bublik (10°). Más allá de lo ocurra en la final, Navone ya logró su principal cometido: enviar una fuertísima señal de alerta a París. En pocos días debutará en Roland Garros frente al norteamericano Jenson Brooksby, y lo hará con el pecho inflado tras demostrarle al circuito que tiene las armas necesarias para borrar de la cancha a cualquiera.