La UFC avanza en la planificación de uno de los regresos más esperados de los últimos años: el de Conor McGregor. Según reveló el comentarista Brendan Fitzgerald, el principal candidato para enfrentar al irlandés sería Max Holloway, en una pelea que concentra la atención del mundo de las artes marciales mixtas.
Aunque todavía no existe confirmación oficial sobre la fecha ni la sede de pelea, la posibilidad de que el duelo se realice durante la tradicional Semana Internacional de la Lucha en Las Vegas aparece como la opción más fuerte dentro de la organización. La expectativa es máxima, tanto por el peso deportivo del enfrentamiento como por el enorme impacto comercial que implicaría el retorno de una de las figuras más rentables en la historia de la empresa.
En un contexto marcado por la falta de contendientes de alto perfil disponibles y la necesidad de construir un evento de gran repercusión, Holloway surge como el rival ideal para McGregor. Fitzgerald señaló que el hawaiano reúne competitividad, actualidad deportiva y reconocimiento global, elementos clave para encabezar una cartelera numerada.
El escenario también está condicionado por las dudas que rodean al presente de McGregor. Más allá de su popularidad intacta, persisten interrogantes sobre su verdadera motivación competitiva tras largos períodos alejado del octágono.
El irlandés no pelea oficialmente desde hace varios meses y su regreso ha sido postergado en distintas ocasiones. El irlandés no pelea oficialmente desde hace varios meses y su regreso ha sido postergado en distintas ocasiones.
Un antecedente que alimenta la narrativa de la UFC
El único enfrentamiento entre ambos ocurrió en 2013, cuando McGregor se impuso por decisión unánime. En aquel momento, los dos atravesaban una etapa inicial dentro de la UFC y buscaban abrirse camino hacia los puestos de privilegio.
Desde entonces, las trayectorias de ambos tomaron rumbos diferentes. Holloway construyó una carrera consistente, con victorias ante rivales de elite y una presencia constante en la escena principal del peso pluma. Además, logró conquistar y defender el título interino, consolidándose como uno de los peleadores más respetados de su generación.
McGregor, por su parte, alternó momentos de enorme éxito con extensos lapsos de inactividad. Campeón en dos divisiones y protagonista de algunos de los mayores eventos de pago por visión de la historia, también atravesó lesiones, compromisos empresariales y proyectos fuera del deporte que ralentizaron su continuidad competitiva.
El factor McGregor sigue intacto
Pese a su prolongada ausencia, McGregor conserva una capacidad de atracción pocas veces vista en los deportes de combate. Su nombre continúa generando interés inmediato en medios, redes sociales, marcas y aficionados, incluso sin actividad reciente.
Para la UFC, su regreso representa mucho más que una pelea: es una oportunidad para recuperar impulso comercial y captar audiencias globales en una etapa donde varias figuras históricas ya no forman parte del circuito principal.