El Mundial 2026 ya hace historia antes de empezar: asistir a un partido se convirtió en un lujo para pocos. La Copa del Mundo quedó en el centro de una fuerte discusión internacional por la alocada suma de dinero que piden por las entradas y por el nuevo sistema de venta implementado por el organismo rector del fútbol mundial.
Según un análisis publicado por la revista británica The Economist, el torneo será “el evento cultural más caro de la historia” en términos de acceso para el público. El informe sostiene que los precios oficiales ya superan ampliamente a los de cualquier edición anterior, incluso si se ajustan por inflación.
Para los partidos de la fase de grupos, las entradas promediaron los 200 dólares, mientras que para la final el valor mínimo se ubicó en 2.030 dólares. En la práctica, esto significa que seguir a selecciones de enorme convocatoria, como Argentina, Brasil, Inglaterra o Francia implicará desembolsos todavía mayores debido a la altísima demanda.
El motivo del fuerte aumento de los precios de las entradas
La principal diferencia con otros mundiales radica en el modelo de comercialización adoptado por la FIFA. Por primera vez en la historia del torneo, la federación tomó control total del sistema de ticketing y desplazó a los operadores locales que tradicionalmente administraban la distribución de entradas.
A esto se sumó la incorporación de un esquema de precios dinámicos, similar al utilizado por aerolíneas o plataformas de recitales, donde el valor de los boletos aumenta automáticamente cuando crece la demanda.
El nuevo mecanismo también habilitó un mercado oficial de reventa administrado por la propia FIFA. Allí, tanto compradores como vendedores deben pagar una comisión del 15%, una decisión que, según el análisis de The Economist, impulsó todavía más el incremento de los precios finales. El resultado fue una escalada sin precedentes en los costos de acceso al torneo.
La comparación histórica evidencia el salto económico. De acuerdo con la publicación británica, las entradas para el Mundial 2026 cuestan más del doble que las de Qatar 2022 y cerca de cuatro veces más que las registradas en la Copa del Mundo 1994, último antecedente de una Copa del Mundo organizada en territorio estadounidense.