Faltan apenas 63 días para el inicio del Mundial 2026 y la efervescencia futbolística convive con un clima de máxima alerta diplomática. Con el nuevo formato de 48 equipos, la cita organizada por Estados Unidos, México y Canadá está siendo catalogada por expertos como "el Mundial más político de la historia".
La mirada global no solo está puesta en el debut de la Scaloneta o el rendimiento de las potencias, sino en cómo convivirán, en suelo norteamericano, delegaciones de países que hoy mantienen conflictos abiertos con la administración de Donald Trump. Desde el fantasma del boicot iraní hasta las fricciones comerciales con sus propios socios, el fixture se juega también en los despachos presidenciales.
Irán: ¿sede neutral o baja de último momento?
El caso más crítico es, sin dudas, el de Irán. Ubicado en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, el seleccionado asiático debería disputar sus encuentros en Los Ángeles y Seattle. Sin embargo, su participación pende de un hilo.
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Tras los bombardeos estadounidenses a principios de año y la respuesta con misiles de Teherán, el Ministerio de Deportes iraní lanzó una advertencia letal: prohibió a sus atletas viajar a "países hostiles" que no garanticen seguridad total.
- El pedido de Irán: La federación persa presiona a la FIFA para trasladar sus sedes a México, buscando un terreno que consideran menos beligerante.
- La postura de FIFA: Gianni Infantino mantiene el calendario oficial, pero los rumores de un reemplazo por Emiratos Árabes Unidos crecen si no hay un acuerdo de seguridad en las próximas semanas.
Tensión en el patio trasero: México y Canadá
Incluso entre los anfitriones, el clima es "sinuoso". La relación de Trump con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha pasado por momentos de alta tensión debido a las amenazas de aranceles del 25% y la retórica sobre el despliegue de tropas en la frontera para combatir el narcotráfico.
Aunque un pacto de último momento logró frenar los impuestos, la presencia de la selección mexicana en estadios estadounidenses será un termómetro social y político sin precedentes. Por su parte, Canadá llega al Mundial en plena transición tras la renuncia de Justin Trudeau, sumando incertidumbre a la cohesión del bloque organizador.
El mapa de los "países prohibidos"
Otro punto que genera dolor de cabeza en la organización es la lista de restricciones de viaje de Estados Unidos. Actualmente, existen limitaciones para ciudadanos de 39 naciones, entre las cuales hay cuatro clasificadas al Mundial:
- Irán (Conflicto bélico y diplomático)
- Haití (Crisis interna y crisis migratoria)
- Senegal (Restricciones administrativas)
- Costa de Marfil (Vigilancia de seguridad)
Esto afecta directamente a los hinchas, quienes enfrentan trabas burocráticas severas para obtener visados, lo que podría derivar en tribunas semivacías o protestas en las puertas de los consulados.
¿Qué puede pasar?
El impacto deportivo es innegable: una baja de Irán desvirtuaría el Grupo G, y la posible ausencia de aficionados de países africanos restaría el color característico de las Copas del Mundo. La FIFA actúa como mediadora de emergencia, intentando que el balón ruede por encima de los misiles y los aranceles. En 63 días, el Estadio Azteca dará el puntapié inicial, pero la verdadera final se está jugando hoy en el tablero de la geopolítica mundial.