La irrupción de Lionel Messi en la estructura del fútbol modesto catalán desencadenó un fenómeno sin precedentes. La ciudad de Cornellà atraviesa días de euforia y transformación, cuando se oficializó la adquisición de la UE Cornellà por parte del astro argentino. El club pasa de ser una entidad de perfil bajo a situarse en el centro de la escena futbolística.
La noticia cayó como un auténtico terremoto en el ámbito deportivo regional. “La bomba del año en el fútbol catalán ”, repiten los aficionados en las tribunas, todavía sorprendidos por la magnitud del movimiento. La operación no solo implica un cambio de propiedad, sino que abre un nuevo horizonte para una institución que históricamente ha luchado por consolidarse en categorías superiores.
El impacto institucional fue inmediato. El alcalde de Cornellà, Antonio Balmón, mantuvo contactos por videoconferencia con el entorno de Messi para coordinar aspectos clave de la operación. La compra se concretó tras una cadena de movimientos accionariales. Messi adquirió el club a Francesc Espín, quien previamente había tomado el control del 73,8% de las acciones que pertenecían a Francesc Manzano.
El inmediato efecto de Messi tras su compra
Pero si hay un indicador claro del llamado “efecto Messi”, ese es el crecimiento exponencial en redes sociales. En apenas una semana, el club pasó de tener 39.000 seguidores en Instagram a rozar los 720.000, lo que representa un incremento superior al 1700%.
El fenómeno también se refleja en la comparación con clubes de LaLiga, varios de los cuales han quedado por detrás en número de seguidores. Equipos como Celta de Vigo, Getafe, Espanyol, Mallorca, Osasuna, Levante, Rayo Vallecano, Real Oviedo, Elche y Alavés han sido superados por una institución que, hasta hace días, competía en el anonimato de las divisiones inferiores.