La recuperación de Lisandro Martínez trajo alivio y optimismo al cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni a menos de tres meses del inicio del Mundial, la vuelta a los entrenamientos del defensor del Manchester United representa una noticia más que positiva para una Selección Argentina que busca defender su condición de campeona del mundo y bicampeona de América.
Desde el inicio del ciclo de Scaloni, la última línea del equipo ha tenido nombres propios que se consolidaron como piezas inamovibles. Nicolás Otamendi, Cristian Romero y el propio Martínez conforman una zaga que combina experiencia, liderazgo y solidez defensiva.
Sin embargo, en la última ventana internacional, el tridente no pudo presentarse completo: el zurdo surgido de Newell’s Old Boys y con pasado en Defensa y Justicia quedó al margen por una molestia muscular.
La lesión que lo dejó afuera de la Selección Argentina
La lesión en el sóleo, sufrida a fines de febrero, parecía en principio menor. El diagnóstico inicial estimaba una recuperación breve, de apenas algunos días. No obstante, la evolución no fue la esperada y el defensor debió permanecer fuera de las canchas durante aproximadamente un mes y medio, perdiéndose compromisos tanto con su club como con el seleccionado.
Durante su ausencia, la albiceleste afrontó dos amistosos en La Bombonera, donde consiguió resultados contundentes: una victoria 2-1 ante Mauritania y una goleada 5-0 frente a Zambia. A pesar de los buenos rendimientos colectivos, la falta de Martínez evidenció la importancia de su presencia dentro del esquema defensivo.
La reciente reincorporación del central a los entrenamientos con normalidad en el Manchester United marca un punto de inflexión. Con la cuenta regresiva en marcha (69 días separan a la Argentina de su debut mundialista frente a Argelia el 16 de junio en Kansas), cada detalle cobra una relevancia especial.