El Mundial 2026 está a la vuelta de la esquina, pero la geopolítica ya juega su propio partido de máxima tensión. En una decisión de último momento que sacudió los despachos de la FIFA, la Selección de Irán confirmó que no se alojará en suelo estadounidense durante la cita máxima y trasladará toda su base de operaciones a territorio mexicano.
El búnker del "Team Melli" estaba originalmente planificado en la ciudad de Tucson, Estados Unidos. Sin embargo, este sábado el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, anunció que recibieron la luz verde definitiva del máximo organismo del fútbol mundial para armar las valijas y mudarse a Tijuana, México.
Entre la logística y el fantasma de los visados
Detrás de este drástico volantazo a contrarreloj se esconden dos motivos de peso: la comodidad geográfica y, fundamentalmente, la compleja relación diplomática entre Washington y Teherán, agravada drásticamente tras la ofensiva estadounidense-israelí lanzada a finales de febrero contra la República Islámica.
A día de hoy, el plantel iraní aún no cuenta con los visados aprobados para entrar a los Estados Unidos y los dirigentes se encuentran en Turquía —donde el equipo realiza la pretemporada— intentando destrabar los papeles. Instalarse en México flexibiliza las gestiones burocráticas.
"Nuestra solicitud ha sido aceptada por la FIFA. Estaremos instalados en Tijuana, cerca del Pacífico. Gracias a esta medida, el problema de los visados quedará en gran parte resuelto", explicó Taj a través de un video de la agencia Fars. Además, el dirigente argumentó que la cercanía de Tijuana con la frontera norte es un golazo logístico: "El trayecto en avión para nuestros partidos en Los Ángeles nos llevará solo 55 minutos, un viaje mucho más corto que si estuviéramos en Tucson. Es una ventaja considerable. Quizás podamos movernos en un vuelo privado de Iran Air".
La paradoja: concentran en México, pero juegan en EE. UU.
A pesar del cambio de búnker, la FIFA se mantuvo firme en su negativa de mover los partidos de sede. De esta manera, Irán afrontará una dinámica inédita y desgastante: vivirá en México pero cruzará la frontera constantemente para jugar sus tres partidos del Grupo G en suelo norteamericano. El debut oficial de los asiáticos será el 15 de junio ante Nueva Zelanda en el estadio de Inglewood (Los Ángeles). Seis días después, el 21 de junio, chocarán en la misma ciudad frente a la poderosa Bélgica. El cierre del grupo, bautizado en la previa como el "partido del orgullo", los mudará más al norte para medirse contra Egipto el 26 de junio en Seattle.
Pese al optimismo de la cúpula dirigencial iraní, el propio vicepresidente de la federación, Mehdi Mohammad Nabi, sembró algo de dudas al admitir que aún no tienen "la certeza absoluta de que todos los futbolistas y el staff reciban el permiso de ingreso a Estados Unidos". El reloj corre, el Mundial arranca el 11 de junio y la Scaloneta no es la única que mira de reojo los problemas de un torneo que promete ser histórico.