El impacto de los factores locales se sumó al de la geopolítica para la configuración de un escenario temible para el sector logístico. Con la guerra en Medio Oriente se aceleraron los incrementos de precios en los insumos energéticos. En el país, desde agosto el gasoil mayorista que consume el transporte de cargas aumentó 70%, pero el problema más grave en este tema se presentó para las empresas con base en Mendoza y fletes hacia Chile, puesto que en marzo de un día para otro el precio del gasoil para los camiones dio un salto del 63%.
En definitiva, el sector logístico se encuentra inmerso en una profunda crisis, una situación que, lejos de ser una coyuntura pasajera, amenaza la estructura misma de las compañías transportistas de cargas.
La encrucijada se define por una tripleta de factores adversos: el deterioro de la infraestructura vial, la persistente escalada en el precio de los combustibles y una demanda de fletes que se mantiene estancada, reflejo de la recesión en la actividad económica general.
La rentabilidad aniquilada
En este escenario desolador, la rentabilidad se ha esfumado. Según Messina, los fletes se están cobrando entre un 30% y un 40% por debajo del precio de equilibrio necesario para cubrir costos operativos mínimos y preservar el capital invertido. Este desfasaje no solo pone en jaque la supervivencia de las empresas a corto plazo, sino que compromete la capacidad de renovación de la flota y el mantenimiento de la calidad del servicio a futuro.
La salud del transporte de cargas es un termómetro directo de la economía regional. La actividad depende intrínsecamente del ritmo que imponen sus demandantes naturales: la producción primaria (agro), la industria y el comercio. Siendo Mendoza una provincia donde el agro atraviesa dificultades, la industria registra contracción y el comercio minorista sufre por el bajo consumo, resulta lógico que el sector logístico no pueda descorchar champán. No hay milagros en la cadena de suministro.
El impacto de esta crisis se evidencia en la capacidad operativa de las empresas. Aprocam ha registrado que hay transportistas con hasta el 20 por ciento de su flota fuera de servicio, no por desperfectos técnicos, sino directamente por la falta de demanda para movilizar las unidades, lo que representa una capacidad ociosa inaceptable.
Costo: escalada sin freno
La presión inflacionaria no da tregua, y el último informe de costos, elaborado por la consultora Economic Trends S.A. para APROCAM, lo confirma de manera contundente. El costo del transporte de cargas en Mendoza se disparó, alcanzando los 2.294,1 pesos por kilómetro en abril de 2026 para la ruta de referencia (Mendoza – Buenos Aires).
La evolución de los gastos en el primer cuatrimestre del año exhibe una tendencia alcista consolidada. El valor por kilómetro pasó de $2.091,1 en febrero a superar la barrera de los $2.290 en abril. Este incremento se debe al comportamiento de las variables críticas de la matriz de gastos operativos:
El Combustible se mantiene como el componente de mayor peso, y si bien el ajuste de abril fue del 4,67%, el impacto más severo se registró en marzo, con una suba del 20,22% en el gasoil, que minó drásticamente la rentabilidad de los transportistas.
Otros factores determinantes en la suba de abril fueron el Personal, con un costo de $537,22, y los Gastos generales, que se situaron en $543,83 por kilómetro. La leve retracción en rubros como Reparaciones, Material rodante y Seguros (cercana al 1,83%) fue insuficiente para contrarrestar el alza de los insumos principales y la presión salarial.
Disparidades
El análisis por trayectos subraya la heterogeneidad de los costos según el destino:
- Cargas generales San Rafael – Buenos Aires: Costo total de 2.300,2 pesos por kilómetro.
- Mendoza y San Miguel de Tucumán: La ruta nacional más onerosa, alcanzando los 2.429,1 pesos.
En el ámbito internacional, la conexión hacia el país vecino presenta una estructura de costos singular:
- Mendoza – Santiago de Chile: El trayecto internacional costó 7.062 pesos por kilómetro en abril de 2026.
- Costo en divisa: Medido en moneda extranjera, el costo de la carga a Chile se situó en 5,1 dólares por kilómetro. Si bien este valor muestra una relativa estabilidad reciente, contrasta fuertemente con los picos de 6,7 dólares registrados a finales de 2023, evidenciando la volatilidad y la necesidad de gestión de riesgo cambiario.
Variación interanual y perspectiva histórica
La dimensión de la crisis se comprende al observar la variación interanual. El informe de APROCAM revela que, para la ruta a Buenos Aires, el incremento acumulado en los últimos doce meses fue del 38,8%.
Tomando el índice de diciembre de 2015 como base 100, el sistema estadístico arroja un valor actual de 14.761, una cifra que grafica la magnitud de la inflación acumulada en el transporte durante la última década y la constante necesidad de actualización de la estructura de costos.
La capacidad ociosa castiga el bolsillo
Para mayo de 2026, la consultora Economic Trends proyecta una leve desaceleración en el ritmo de aumento, estimando un alza del 0,4% que llevaría el costo en la ruta a capital federal a los 2.304,4 pesos. No obstante, esta cifra base parte de un supuesto optimista: una tasa de ocupación del 100%.
La realidad de las empresas mendocinas dista mucho de este escenario ideal. La baja demanda genera una capacidad ociosa que impacta directamente en el costo efectivo por kilómetro:
- Ocupación al 70%: El costo por kilómetro para cargas generales salta a 2.651 pesos.
- Ocupación al 40% (Situación crítica): El costo efectivo se dispara hasta los 3.571,1 pesos.
Este fenómeno obliga a muchas firmas a operar sistemáticamente por debajo de sus niveles de sostenibilidad económica, una situación insostenible que profundiza el "consumo de capital" denunciado por el sector.
Ante este complejo escenario y utilizando un Sistema Estadístico de Costos con una metodología robusta que permite simular el impacto de variables regulatorias e impositivas, la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza mantiene un monitoreo constante. El objetivo es claro: alertar a las autoridades sobre las distorsiones que afectan el normal abastecimiento de bienes y exigir medidas que permitan al sector recuperar el equilibrio financiero y preservar su rol clave en la economía regional.
Jaque por el "tarifazo" chileno
El corredor internacional que une Mendoza con Santiago de Chile atraviesa uno de sus momentos más complejos. A la ya persistente inflación interna se sumó un factor externo disruptivo: en marzo, el precio del combustible en el país trasandino registró un salto abrupto del 63% de un día para el otro. Este fenómeno ha desarticulado las planificaciones de costos de las empresas mendocinas que operan en la ruta internacional, elevando la incertidumbre en un sector clave para el comercio exterior.
Según el informe de APROCAM, el costo de la Carga internacional Mendoza – Santiago alcanzó en abril los 7.062 pesos por kilómetro. Si bien la proyección para mayo indica una relativa estabilidad en 7.064,7 pesos, estas cifras no alcanzan a reflejar la totalidad del impacto financiero que sufren los transportistas ante subas tan violentas como la ocurrida en marzo en Chile.
El combustible, que representa el componente más volátil de la matriz, obligó a una renegociación urgente de las tarifas de fletes. Para las empresas con base en Mendoza, este incremento del 63% en el país vecino significa que el tramo recorrido en territorio chileno ha pasado a ser, proporcionalmente, mucho más oneroso que el tramo nacional. En términos de moneda extranjera, aunque el costo se sitúa en 5,1 dólares por kilómetro, la presión sobre los márgenes de rentabilidad es extrema.
Estructura de costos y márgenes de supervivencia
La radiografía de gastos para el transporte internacional muestra que el Costo con margen para la ruta a Santiago es de 7.064,7 pesos, mientras que el costo estrictamente Operativo se sitúa en 5.480,5 pesos. Este diferencial de casi 1.600 pesos es el que se ve amenazado por el salto del gasoil, dejando a muchas empresas trabajando al límite del equilibrio económico.
La consultora Economic Trends S.A. advierte que, ante eventos de esta magnitud, la tasa de ocupación se vuelve una variable de vida o muerte. Si un camión debe regresar de Chile con una ocupación del 40%, el costo por kilómetro se dispara a 12.752,9 pesos, una cifra imposible de absorber sin trasladar a los precios finales de los productos transportados.
Mendoza, epicentro de la crisis logística
La situación del transporte con base en Mendoza es particular, ya que la provincia funciona como el principal puerto seco y centro logístico de interacción con el Pacífico. El sistema estadístico de APROCAM destaca que, a diferencia de las rutas nacionales hacia Buenos Aires o Tucumán, la ruta internacional exige una previsión de divisas y una exposición a cambios regulatorios y de precios en dos jurisdicciones distintas.
El índice de costos para el transporte internacional, que en diciembre de 2015 se situaba en 100, ha trepado hasta los 13.825,5 puntos en abril de 2026. Esta cifra resume una década de desafíos, pero encuentra en el reciente salto del 63% en el combustible chileno uno de sus hitos más críticos, obligando a los propietarios de camiones de Mendoza a operar en un escenario de "alerta permanente" para evitar el colapso de la actividad.