Propiedad del empresario Joaquín de Grazia (foto), la compañía había respaldado públicamente el modelo económico del presidente Javier Milei y su reforma laboral. Sin embargo, la realidad del mercado se impuso: la competencia externa y el cierre del mercado europeo por restricciones sanitarias tras un rebrote de gripe aviar dejaron a la firma en un escenario crítico.
A fines del año pasado, la empresa enfrentó dificultades para pagar salarios, aunque logró normalizar los pagos en enero. El deterioro, sin embargo, continuó. Según la consultora String-Agro, marzo será determinante: si las exportaciones no se reactivan en abril, la quiebra podría convertirse en una realidad. De los 1.500 empleados que llegó a tener la planta de Concepción del Uruguay, hoy apenas quedan unos 700. En los últimos meses se registraron 160 despidos y 300 retiros voluntarios, con indemnizaciones aún pendientes.
Una de las empresas centrales en Concepción del Uruguay
En una ciudad de 80.000 habitantes, la posible desaparición de uno de sus principales empleadores formales implicaría un golpe social y económico de gran magnitud. El cierre de una planta de YPF y los despidos en el sector maderero profundizan el deterioro del entramado productivo local, mientras proliferan pequeños comercios y emprendimientos gastronómicos como alternativa frente a la caída del empleo formal.
La combinación de costos internos dolarizados, tarifas energéticas elevadas y un tipo de cambio poco competitivo complica seriamente la posibilidad de enfrentar al pollo brasileño. La crisis de Granja Tres Arroyos se suma a otros casos que mantienen en alerta a la producción avícola, como el de Cresta Roja, firma que arrastra dificultades desde hace más de una década.