La deuda creciente de las familias para comer, pagar las cuentas y sobrevivir hasta llegar a fin de mes se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la crisis económica argentina. Con niveles de mora que alcanzan cifras históricas y superan los registros de crisis anteriores, miles de hogares se ven atrapados en un círculo de préstamos impagables, tasas de interés prohibitivas y caída del poder adquisitivo. En este contexto, los diputados Itai Hagman y Natalia Zaracho presentaron en el Congreso el proyecto de ley denominado “Régimen de desendeudamiento de familias”, que busca ofrecer una salida concreta a la asfixia financiera que atraviesan los sectores más vulnerables.
La presentación en el Congreso
La iniciativa propone la creación de un fondo con aportes públicos y privados destinado a la reestructuración de deudas y contempla declarar la emergencia crediticia por dos años. El acto contó con la presencia de la diputada Sabrina Selva, el periodista Matías Colombatti, el economista Haroldo Montagu, la socióloga Lucía Cavallero y ciudadanos en situación de morosidad. “No es un problema individual, es un drama colectivo”, expresaron algunos de ellos.
Desde octubre de 2024, la mora de las familias en el sistema financiero tradicional se multiplicó por cuatro. El salto más reciente se produjo en febrero de 2026, cuando la irregularidad pasó del 10,6% en enero al 11,2%, un récord histórico que supera los picos de la crisis subprime de 2008/2009, la recesión de 2018/2019, los efectos de la pandemia y los índices posteriores al colapso de la Convertibilidad.
Impacto en empresas y sector privado
El deterioro no se limita a los hogares. El sector privado no financiero también muestra señales de alarma: la mora empresarial pasó del 2,8% al 2,9%, llevando el promedio total del sector privado del 6,4% al 6,7%. Aunque el incremento parece menor, refleja un deterioro sostenido que compromete la cadena de pagos y la estabilidad del sistema financiero.
El fenómeno de las billeteras virtuales
La crisis se profundiza en el terreno de las fintech. Ante la dificultad de acceder al crédito bancario, miles de usuarios recurrieron a billeteras virtuales para cubrir gastos corrientes. Sin embargo, las tasas punitivas que imponen estas plataformas derivaron en un nivel alarmante de mora: en febrero de 2026, el 29,9% de las familias que solicitaron préstamos a través de billeteras virtuales no pudieron devolverlos. En términos prácticos, tres de cada diez personas endeudadas en este segmento se encuentran en incumplimiento.
La brecha de las tasas de interés
El informe también expone la asimetría financiera: la Tasa Nominal Anual (TNA) de los préstamos personales otorgados por bancos ronda el 70%, muy por encima de la tasa de referencia de la rueda REPO a un día. Esta diferencia genera una carga imposible de sostener para los hogares, atrapados en un círculo de endeudamiento y mora.
Testimonios de la vida cotidiana
Los invitados que acompañaron la presentación cerraron con relatos crudos: “Es duro tener tres trabajos y aun así endeudarse para comer. Necesitamos tasas acordes a lo que podemos pagar y un control real sobre las empresas para evitar abusos”.
Un debate abierto
El 11,2% de mora familiar registrado en febrero de 2026 no es solo un número: es el reflejo de una crisis que combina inflación persistente, tasas prohibitivas y caída del poder adquisitivo. Analistas ya bautizaron esta etapa como la era de las “tasas altas Milei”. En este contexto, el proyecto de Hagman y Zaracho abre un debate que promete instalarse en la agenda parlamentaria y que, de prosperar, podría marcar un alivio para miles de hogares atrapados en la espiral de la deuda.