Donald Trump declaró que llegó a un acuerdo con la OTAN por Groenlandia
-El mandatario estadounidense sorprendió con su anuncio en el escenario de Davos.
-Donald Trump había asegurado que se haría de Groenlandia a cualquier precio.
PorElEditor Mendoza
21 de enero de 2026 - 20:40
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Donald Trump anunció un acuerdo por Groenlandia por la OTAN.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha revivido sus aspiraciones territoriales sobre el Ártico durante su participación en el Foro Económico Mundial. Tras una reunión estratégica con Mark Rutte, actual secretario general de la OTAN, el mandatario estadounidense declaró sorpresivamente que ha logrado establecer lo que denominó "el marco de un acuerdo futuro" sobre Groenlandia.
Las declaraciones tuvieron lugar en el exclusivo escenario alpino de Davos, donde la élite política y económica global se reúne anualmente. Lejos de abandonar la idea que muchos consideraron en el pasado como una ocurrencia pasajera, Donald Trump aprovechó su intervención principal para dejar en claro que la adquisición o el control de este territorio sigue siendo una prioridad en su agenda de política exterior.
Donald Trump desplegó su manual de acción
Durante un extenso discurso ante los líderes mundiales, el presidente insistió en su exigencia de ejercer control sobre la isla, un territorio semiautónomo bajo la soberanía del Reino de Dinamarca. Sin embargo, en un intento por matizar la agresividad de su retórica y calmar las inquietudes sobre una posible escalada militar en el Atlántico Norte, Trump aseguró categóricamente que "no usará la fuerza" para conseguir su objetivo. Esta aclaración busca disipar los temores de un conflicto directo con un aliado histórico de la OTAN, aunque mantiene la presión diplomática sobre Copenhague.
El enfoque del mandatario estadounidense continúa siendo transaccional. Donald Trump reiteró que su administración "podría contemplar pagar una suma de dinero" a cambio de la transferencia de soberanía de Groenlandia, tratando el asunto como una operación de bienes raíces a gran escala geopolítica. La isla es codiciada por Washington no solo por sus vastos recursos naturales, sino por su ubicación estratégica crucial entre el Ártico y el Atlántico, vital para la seguridad hemisférica.
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Donald Trump largó un mensaje sobre el presupuesto de defensa.
No obstante, el tono conciliador sobre el uso de la fuerza contrastó con sus duras palabras hacia la administración danesa. El presidente calificó a Dinamarca de "desagradecida" por su negativa rotunda y reiterada a ceder el territorio. Las autoridades danesas han sostenido históricamente que la isla no está a la venta, una postura que parece haber irritado al líder estadounidense, quien considera que la protección militar que Estados Unidos brinda a Europa debería traducirse en una mayor flexibilidad en este tipo de negociaciones.
La reunión con Mark Rutte añade una nueva capa de complejidad al asunto. Al involucrar al jefe de la OTAN, Trump intenta elevar la cuestión de Groenlandia de un simple deseo bilateral a un asunto de seguridad de la alianza atlántica. Queda por verse cómo reaccionará el gobierno de Copenhague ante esta nueva ofensiva diplomática y si el supuesto "marco de acuerdo" mencionado por el presidente tiene bases reales o es, una vez más, una táctica de presión en el escenario internacional.
De inverosímil a estrategia
Lo que comenzó hace unos años como una propuesta que muchos descartaron por inverosímil, ha mutado para convertirse en una estrategia sostenida de la política exterior de Estados Unidos. La insistencia de Donald Trump en adquirir Groenlandia —o al menos asegurar su control— no debe leerse simplemente como el capricho de un magnate inmobiliario, sino como un síntoma del reordenamiento geopolítico del Ártico.
Más allá de la retórica sobre pagos y transacciones, Groenlandia representa la "joya de la corona" en la seguridad del hemisferio norte. Con el deshielo del Ártico abriendo nuevas rutas comerciales y facilitando el acceso a recursos minerales inexplorados, la isla se ha convertido en un tablero de ajedrez donde China y Rusia ya han movido fichas. La administración de Trump ve en el territorio danés no solo tierra, sino una plataforma militar indispensable para contener a sus rivales sistémicos. Es la Doctrina Monroe aplicada al Polo Norte.
Diplomacia transaccional vs. Soberanía
El conflicto, sin embargo, radica en el método. Al calificar a Dinamarca de "desagradecida", el mandatario estadounidense expone su visión de las alianzas internacionales: relaciones transaccionales donde la protección militar de la OTAN debe ser retribuida con concesiones territoriales o económicas.
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Donald Trump asegur+o que Estados Unidos va por Irán.
Este enfoque choca frontalmente con la concepción europea de la soberanía nacional y la autodeterminación. Para Copenhague y para el gobierno local de Nuuk, Groenlandia no es un activo en un balance contable, sino un hogar con una población e identidad propias.
El factor OTAN
La implicación de Mark Rutte en la conversación es el dato más revelador de este nuevo capítulo. Al llevar el tema a la mesa del Secretario General de la OTAN, Trump intenta legitimar su demanda bajo el paraguas de la seguridad colectiva. Si logra convencer a la alianza de que el control estadounidense de la isla es vital para la supervivencia de la OTAN, la presión sobre Dinamarca dejará de ser bilateral para convertirse en un asunto de bloque.
En conclusión, aunque la "compra" de un territorio parezca un anacronismo del siglo XIX, la disputa por el Ártico es un problema muy del siglo XXI. Estados Unidos ha dejado claro que no aceptará un "no" definitivo, y la mención de un "marco de acuerdo" sugiere que la diplomacia silenciosa podría estar avanzando más rápido que los titulares escandalosos.