Ahora se han convertido en un medio de difusión y promoción, donde hasta los músicos estrenan sus canciones acompañadas de challenges virales de TikTok para que sus temas se "peguen" rápidamente. Así, muchos han sabido aprovechar sus habilidades –a veces de forma casi accidental– para transformarse en influencers.
Definiendo al influencer y al líder de opinión
Un influencer es esa persona que cuenta con una gran audiencia en redes sociales, cuyo impacto se basa en la interacción con su comunidad y en la capacidad de generar tendencias o incentivar el consumo. Puede abarcar áreas diversas como la moda, la belleza, la tecnología, el gaming o el estilo de vida, y su credibilidad suele depender tanto de su carisma y conexión con el público como de la frecuencia y calidad de su contenido.
Por otro lado, un líder de opinión destaca por su autoridad y experiencia en áreas específicas –ya sea en economía, política, ciencia o cultura– y su influencia se fundamenta en el conocimiento, la trayectoria y la reputación. Ambos conceptos coinciden en informar ofreciendo perspectivas respaldadas por su experiencia, pero el influencer se centra en generar impacto y engagement.
¿Es realmente un trabajo de tiempo completo?
En Mendoza, el debate sobre si ser influencer es una profesión o no adquiere relevancia en un contexto digital en constante evolución. En el caso de Merlina Oliverio, todo comenzó como un hobby, impulsada por el simple gusto de sacarse fotos. Poco a poco, su presencia creció: las marcas empezaron a contactarla para trabajar como modelo curvy, promocionando las prendas de su local. Así, lo que inició como una afición se transformó en una carrera consolidada, obteniendo la tilde verificada en Instagram con más de 50 mil seguidores y casi 60 mil en TikTok.
"Arranqué hace 5 años creando contenido en redes, pero trabajando a full llevo unos 3 años. Divido mi tiempo: medio día trabajo y medio día estudio, Abogacía.", contó a ElEditor.
Merlina es un ejemplo de que, en la provincia, es posible sostenerse económicamente creando contenido en redes. Su historia demuestra que la pasión y la dedicación pueden transformar lo que comenzó de manera informal en una fuente principal de ingresos. Además, destacó la importancia de que el contenido sea sincero y orgánico para conectar con su comunidad, compuesta principalmente por mujeres.
Si no fuera por ellas, hoy en día no podría vivir de esto. Si no fuera por ellas, hoy en día no podría vivir de esto.
De manera similar, May Zea Resa forma parte de Gitanas Mendoza, una cuenta de Instagram que comparte con Flor Dema donde publican contenido de gastronomía, turismo y moda. Dicho perfil tiene más de 280 mil seguidores en la plataforma y, así como Merlina, la "gitana" afirmó que es su principal fuente de ingresos.
Hoy en día sí es mi principal fuente de ingreso pero no la única. Se puede vivir de esto tranquilamente. Depende el día es el tiempo que le dedico, es difícil medirlo porque no es solo el tema de ir y hacer reseñas y después editar, sino también contestar mensajes de seguidores y clientes.
Lejos de la imagen superficial que a veces se proyecta en los posteos e historias, ser influencer implica un trabajo que demanda planificación, creatividad, constancia y compromiso. Destacó que cada publicación es el resultado de un proceso riguroso: desde la generación de ideas innovadoras hasta la ejecución de fotografías, videos y textos, sin olvidar la gestión de una comunidad digital que exige atención. Esto es lo que permite que el contenido entretenga, construya confianza y credibilidad.
La responsabilidad a la hora de compartir información en redes sociales
La capacidad de influir en las decisiones y opiniones del público implica una gran responsabilidad en el contenido que se comparte. Agustina Guirado es Licenciada en Nutrición y genera contenido afín a su carrera: con una comunidad de 210 mil seguidores en Instagram, brinda menús diarios, tips e ideas, recetas saludables y mensajes de amor propio y motivación.
Hoy en día se considera referente en nutrición y vinculación con la comida, ya que "hay muy pocas nutricionistas argentinas que se dedican a trabajar de forma integral en mejorar la relación de las personas con la comida". Para ella, es fundamental ofrecer siempre información de valor ya que la desinformación en su área puede derivar en problemas graves como trastornos de la conducta alimentaria.
Con cada vez más influencers y creadores de contenido, Agustina habla de un intrusismo que debería ser multado: "Me preocupa que cada vez haya más gente que promueva consejos de nutrición cuando no tiene las capacidades para poder hacerlo, porque creo que pueden influenciar a un montón de personas que son vulnerables, con cierta información que puede ser mala para su salud", expresó a este medio.
Creo que hay mucho intrusismo. Estaría bueno que alguna vez se multe o haya alguna medida para terminar con esto porque genera muchísimo daño. Yo lo veo mucho en el consultorio y ahí hago un trabajo fino de uno a uno para educar. Creo que hay mucho intrusismo. Estaría bueno que alguna vez se multe o haya alguna medida para terminar con esto porque genera muchísimo daño. Yo lo veo mucho en el consultorio y ahí hago un trabajo fino de uno a uno para educar.
El amiguismo y la multiplicidad de voces: el enemigo de los influencers
Otro desafío que enfrentan es la tendencia del público a verlos como proveedores oficiales de servicios en todos los ámbitos, lo que se traduce en un amiguismo que dificulta la profesionalización del sector. "Todavía me piden muchas cosas 'de onda' y la verdad es que, si no es algo que yo necesito mucho o que yo he buscado, es muy poco probable que lo haga 'de onda', porque es mi trabajo. Yo literalmente vivo de esto", resaltó Merlina.
Señaló que con el tiempo aprendió a manejar este tipo de solicitudes: "Me escriben que publique ofertas de trabajo en mis historias, y la respuesta es no. Lo mismo con temas de salud o solidaridad. El problema es que no es solo una persona, son muchas. Si respondiera a cada pedido, mi Instagram se convertiría en un centro de salud", explicó.
En este sentido, ha encontrado un equilibrio al derivar este tipo de solicitudes a otro canal de difusión, donde puede ayudar sin desvirtuar el contenido que sus seguidoras buscan en su perfil.
Por su parte, May destacó que en Gitanas también realizan un riguroso proceso de selección de los contenidos que suben y las empresas con las que trabajan, asegurando que solo promocionan productos que consumen, con los que han tenido una experiencia real y les parecen correctos.
La gente confía un montón en nuestra palabra por eso cuidamos tanto lo que comunicamos. La gente confía un montón en nuestra palabra por eso cuidamos tanto lo que comunicamos.
Estar atrás de las métricas: cómo afecta a la salud mental
La presión por alcanzar determinadas visualizaciones, likes y comentarios es un tema que impacta directamente en la salud mental de muchos creadores, generando ansiedad y presión por mantener una imagen perfecta.
"Hubo un momento en el que me volvía un poco loca con el tema. Hoy he tratado de relajar un poco. Obviamente no se puede al 100% porque son muchos los factores que influyen para que a un video le vaya bien y la mayoría de esos factores son ajenos a uno. El algoritmo suele cambiar permanentemente, entonces trato de no estar tan pendiente", detalló May y concluyó resaltando la importancia de no perder de vista lo divertido de trabajar en redes.
Esta reflexión demuestra cómo la obsesión por los números, la constante comparación y el seguimiento de las interacciones pueden convertir el trabajo digital en una fuente de estrés que afecta la estabilidad emocional de los influencers.
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