De acuerdo con los más de 10 expedientes a los cuales tuvo acceso ElEditor, Ulises Mellado ofrecía recibir dinero en efectivo en pesos, dólares o euros, y devolverlo en un plazo a convenir, "con un interés que superaba cualquier interés bancario de plazo fijo en dólares", recuerdan sus presuntas víctimas quienes comenzaron a confiar en Ulises Mellado desde 2013 y hasta 2019. "Los bancos en ese momento no generaban confianza", agregan. Los rendimientos que ofrecía Mellado eran variables, pero rondaban el 5% mensual para pesos y más de 2% mensual para dólares. En una época donde el discutidísimo Indec del segundo Gobierno de Cristina informó que la inflación anual del 2013 fue de menos del 11% está claro que las cifras prometidas por Mellado se presentaban -cuanto menos- muy tentadoras.
Según lo que describen quienes confiaron en él, la fachada que montaron durante cinco años Ulises Mellado y Fernando Delini va directo a los Oscar. Una puesta en escena descomunal: Mellado le presentaba a sus futuras presuntas víctimas Ajos del Sur, también mencionado por algunos denunciantes como Productos del Sur, una empresa que estaba conformada por tres socios, cuyas funciones estaban bien definidas: la suya era conseguir “inversores”; mientras que Fernando Delini estaba a cargo de la logística del mercado del ajo; y Daniel Herrera manejaba a los empleados.
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Fernando Delini, socio de Ulises Mellado.
La empresa era presentaba como empacadora. El ajo era su fuerte pero también trabajaban con zanahorias y zapallos. La empresa producía en distintos campos que tenía en Argentina y luego vendían y exportaban. Para aumentar la confianza de sus potenciales inversores, Mellado invitaba a las personas a conocer la empacadora, ubicada en Los Corralitos. "Había galpones, camiones, oficinas comerciales, había gente trabajando", recordó uno de los denunciantes. Y lógicamente ganaba confianza entre los que ponían el dinero: "Una vez se alojó en mi casa en Córdoba", precisó una denunciante de esa provincia. También hay gente que considera haber sido estafada por Mellado en Buenos Aires.
"Ulises Mellado siempre me insistía en que le presentara gente, en que invirtiera, que esto andaba muy bien, que tenía mucha proyección de fututo, me mandaba todo el tiempo fotos y audios de WhatsApp. En forma reiterada y entusiasta comentaba lo pujante de la cosecha", mencionó uno de los denunciantes.
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Foto enviada a través de WhatsApp por Ulises Mellado a una de sus presuntas víctimas.
Mellado mantenía contacto por WhatsApp y llamadas con todos sus "inversores". Les enviaba fotos, audios, videos. "Agranden la fotito que van a ver el logo de la empresa en los camiones y en la ropa que usan los operarios", pedía. Una de las presuntas víctimas aseguró que promediando el 2019 y de paseo por Mendoza le expresó a Mellado su preocupación por la suba sostenida del dólar, a lo que el abogado aseguró que "estamos exportando ajo a Estados Unidos y no tenemos ningún problema económico, nos es fácil y accesible conseguir divisas, el dólar está muy barato y está bien que suba".
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Foto enviada a través de WhatsApp por Ulises Mellado a una de sus presuntas víctimas.
Para sustentar las inversiones, Mellado firmaba un pagaré que llegada la fecha podía ser reinvertido o no (es decir, pedir la devolución de los fondos). Varios denunciantes aseguran que durante años fueron renovando la inversión pero al momento de querer retirar los millonarios fondos comenzaron los verdaderos problemas.
Desde la segunda mitad de 2019 en adelante los denunciados coinciden en que las actitudes de Ulises Mellado y Fernando Delini cambiaron rotundamente. Las respuestas comenzaron a ser más distantes, aunque cada tanto aparecían fotos de cosechas y hasta el ofrecimiento de llevar "unos productos" hasta el domicilio de las presuntas víctimas. Los sujetos estaban por ser acusados e imputados de deber miles de millones de dólares, pero cada tanto te llevaban zapallo y ajo a domicilio. "Hay que decir todo", ironizó una fuente.
Desde 2020 en adelante, pandemia de coronavirus mediante, la situación comenzó a ponerse cada vez peor. Ya en el verano las denuncias de los expedientes consultados por este diario coinciden en que comenzaron "los desencuentros" en cuanto a la contestación de mensajes y llamadas. Fue Mellado el primero en dejar de contestar en ese verano y Delini lo hizo unas semanas después.
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Foto enviada a través de WhatsApp por Ulises Mellado a una de sus presuntas víctimas.
Delini comenzó a pactar reuniones con algunos de los inversores en los días previos a que Alberto Fernández decretara la cuarentena en nuestro país y a generar promesas de pago que rara vez cumpliría. A varios de ellos les ofreció "un acuerdo sin respaldo alguno, es decir, sin firmar documentos". En estas charlas apareció por primera vez la versión que sostenía que "Ulises (Mellado) está con problemas de salud mental".
La pandemia le sumó más incertidumbre a un panorama desolador para los inversores, quienes comenzaron a tener charlas entre sí y a comprender que las personas a las que les debían Mellado y Delini se contaban por decenas. “Yo le dije a mi hijo que se dedique a su profesión y no al negocio de los ajos”, le confesó Susana García, madre de Ulises Mellado, a una de las denunciantes meses después según consta en un expediente. Su padre, Alfredo Mellado, también aparece mencionado en los expedientes e incluso como titular de un CBU al cual algunos denunciantes enviaron dinero.
Los denunciantes -y sus abogados- sostienen que todo el discurso de Ajos del Sur fue siempre una fachada: las plantaciones y galpones que visitaron eran alquilados, y no existía un respaldo económico real. La Fiscalía que no quiso llevar a juicio a Mellado se agarró en gran parte de esto para no elevar la causa a debate oral.
El pedido de quiebra de Ulises Mellado y la mega millonaria deuda que reconoció tener
En el marco del millonario panorama de deudas que tenía que afrontar, Ulises Mellado inició dos procesos durante 2020. Uno de ellos fue el de "determinación de incapacidad civil", un proceso judicial de carácter civil y personal, cuyo fin es determinar si una persona tiene capacidad plena para ejercer sus derechos, obligaciones y administrar sus bienes. El mismo se inicia cuando existen motivos (médicos, psiquiátricos, etc.) para considerar que alguien no puede administrar por sí mismo sus bienes o tomar decisiones jurídicas válidas.
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Foto enviada a través de WhatsApp por Ulises Mellado a una de sus presuntas víctimas.
El otro fue el de quiebra, el cual se tramita en el fuero comercial cuando una persona física o jurídica no puede cumplir con sus obligaciones económicas. Mellado se presentó como como deudor insolvente y reconoció deudas millonarias en moneda local y extranjera. Las cifras son descomunales: en los primeros días de marzo de 2021 Mellado reconoció un pasivo total estimado en $159.934.311,46 (al cambio de ese momento), compuesto por deudas en pesos, dólares y euros. Específicamente, declaró deber US$ 1.685.685 (dólares), €1.000 (euros) y $10.647.188,96 (pesos argentinos).
Solo para dimensionar, los 1.685.685 dólares que Mellado reconoció deber al dólar oficial de estos tiempos serían más de $2.000.000.000. Sí, leyó bien, 2 mil millones de pesos. Nueve ceros. Y hay quienes consideran que ese número es apenas "la punta del iceberg".
Vale la pena detenerse en algunos otros puntos de la solicitud de quiebra: entre sus activos, Mellado reconoció tener (va textual) un "conjunto de muebles y artefactos del hogar compuesto por una mesa con seis sillas y un juego de dormitorio con una cama y dos mesitas de luz" (valuado en $10.000 en su momento) y el 50% de un inmueble adquirido en 2015 con su -en aquel entonces- pareja. El mismo, valuado en poco más de 2 millones de pesos, se ubicaba en Renato Zanzín y Juan B. Justo, de Godoy Cruz.
Otro detalle interesante es que Mellado detalló a 61 acreedores a los cuáles les debía dinero (en su amplia mayoría personas físicas). Pero varios denunciantes afirman no haber sido incluidos. Entre los acreedores que sí figuran, varios de ellos precisaron que las deudas declaradas se justifican en supuestos acuerdos verbales, muchos de ellos sin respaldo documental concreto. Otros denunciantes indicaron que aparecen en la lista, pero que el monto declarado es inferior al que realmente les deben.
En el pedido de quiebra, Mellado no justificó la salida de todo el dinero que fue obteniendo de sus presuntas víctimas, ni el destino de todas las “inversiones” y el próspero negocio que decía manejar, de los camiones, galpones y demás bienes que decía tener la empresa Ajos del Sur/Productos del Sur. La empresa Ajos del Sur Sociedad Anónima tiene domicilio en la calle Elpidio González de Rodeo de la Cruz y su fundación data del año 2010.
Las presuntas víctimas están convencidas de que Ajos del Sur era en realidad un esquema Ponzi. "Necesitaban inversiones frescas de nuevas víctimas para pagar ganancias a otros inversores, ya que a algunos de los “inversores” sí les restituyeron parte de su patrimonio. El efectivo de los nuevos inversores se utiliza para pagar a clientes ya existentes hasta que el esquema eventualmente colapsa. Y eso pasó", detallan las denuncias revisadas por ElEditor.
Y aquí todo se pone peor: sobreseimiento y denuncias de "impunidad judicial"
Fuentes con las que dialogó este medio indicaron que Ulises Mellado aprovechó su posición y sus conexiones familiares. Mellado es hijo del reconocido abogado Alfredo Mellado y de la ex camarista penal Susana García. Su ex esposa, de quien se separó durante todo este proceso, fue relatora de la Suprema Corte de Mendoza. Las presuntas víctimas creen que Mellado utilizó estas influencias para reclutar inversores con promesas de altos rendimientos.
"Es inaceptable que se ignoren la estructura piramidal, las transferencias fraudulentas y el uso de cargos públicos para captar inversores: no se trata de un error, sino de impunidad para proteger a alguien del entorno judicial", le confió uno de los abogados de los denunciantes a este medio.
La estrategia de Mellado se basó en asegurar que en realidad él era víctima de Fernando Delini y que toda la situación lo llevó a la depresión y a la banca rota. Pero vale aclarar un dato no menor: Mellado jamás denunció a Delini. Mellado, sumariado por plagio en el Ministerio Público Fiscal, aseguró que dejó su profesión porque Delini era "el Messi del ajo".
Ulises Mellado fue sobreseído de las múltiples denuncias por estafa por la jueza Claudia Daniela Tula, quien valoró que el denunciado "había perdido dinero y sufrido una gran frustración". Así, lo exoneró de responsabilidad penal. Al tener Mellado y Delini las mismas pruebas en su contra es que consideran los denunciantes que el fallo que salvó a Mellado buscó "blindar" a una persona del entorno judicial.
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Foto enviada a través de WhatsApp por Ulises Mellado a una de sus presuntas víctimas.
A lo largo del proceso, la defensa de Ulises Mellado logró probar que Ajos del Sur existía como emprendimiento, pero jamás se probaron que las exportaciones existieron. Con esto, la fiscalía sostuvo que no había elementos suficientes para que la causa fuese elevada a juicio, que el emprendimiento agrícola era real y que no se traba de un ardid. La conclusión fue que no hubo tipicidad de estafa, ni engaño. ¿Por qué? Porque -siguiendo la teoría de la Fiscalía- no hubo nombre supuesto, ni calidad simulada, ni falsos títulos, ni abuso de confianza. El Ministerio Público Fiscal consideró que la empresa si existió y que quienes pusieron dinero lo hicieron voluntariamente.
Pruebas que sirven para una sola persona: la postura de la querella
Para los abogados Alfredo Guevara y Federico Ábalos, quienes representan a varios denunciantes, que se haya probado la existencia de Ajos del Sur "no es motivo que justifique el sobreseimiento". "Cuando se miente respecto de las características del emprendimiento hay engaño y hay estafa", explican.
La querella asegura que "el modus operandi no solo era poner en juego el prestigio de un abogado integrante del Poder Judicial de la Nación, con sus vínculos familiares y corporativos. Sino además era convencerlos a partir de un relato pormenorizado que hacía Mellado, quien aseguraba que podían pagar el 25% de interés anual en dólares".
La querella aseguró que no se valoró la prueba, ni los pagarés, ni las capturas de pantallas presentadas. Pero aquí lo más particular: las pruebas que no fueron valoradas para Mellado son las que Delini quiere reconocer en un juicio abreviado. "Y que haya tenido depresión no lo salva de haber cometido un delito penal", agregan.
La decisión de la jueza Tula fue apelada por la querella, que -de acuerdo con documento al que tuvo acceso ElEditor- consideró que la resolución es "arbitraria y carece de fundamentación suficiente" y que se limita a reproducir argumentos de la Fiscalía y la defensa sin responder a los planteos que los denunciantes hicieron.
En ese escrito la querella profundizó que la resolución no toma en cuenta que el engaño no reside en la existencia del emprendimiento, sino en sus características específicas, como parte de un esquema de estafa piramidal; que se omitieron pruebas clave durante la investigación, lo que afecta el principio de objetividad; no considera que Mellado había sido sumariado por plagio en el Ministerio Público Fiscal, lo que habría motivado su giro al mundo de las inversiones; que cada caso fue analizado en forma aislada, sin tener en cuenta el patrón común que apunta a un esquema piramidal; y que no se tuvieron en cuenta circunstancias personales del imputado, entre ellas su formación jurídica y su conocimiento de las consecuencias penales de sus actos.
Esos argumentos fueron presentados por la querella para solicitar la revocación del sobreseimiento y que el proceso penal contra Mellado continúe. La audiencia de apelación ya tiene fecha y se llevará a cabo los días 3 y 29 de julio. Allí, la querella ampliará sus fundamentos.
Delini busca un juicio abreviado que está frenado hasta tanto se resuelva el sobreseimiento de Mellado
En diciembre de 2024, la fiscal Mariana Pedot solicitó que se fijara fecha para realizar el juicio abreviado contra Fernando Delini, quien aceptaría ante un juez su responsabilidad por los hechos que se le imputan. Sin embargo, la magistrada a cargo del expediente decidió postergar el trámite, ya que aún no está firme el sobreseimiento de Ulises Mellado, también involucrado.
La situación procesal de Mellado es clave para definir la “plataforma fáctica”, es decir, el marco de hechos que la fiscalía utilizará como base para juzgar a Delini. Si el sobreseimiento de Mellado se confirma, la fiscal deberá modificar esa plataforma y ajustar el relato de los hechos que Delini debería admitir en el juicio abreviado. En cambio, si el sobreseimiento se revoca, el proceso podrá avanzar tal como estaba previsto.
Las pruebas contra Delini son abundantes: declaraciones de víctimas, contratos, pagarés, transferencias bancarias, y la propia declaración de Mellado, quien afirmó que todo el dinero recaudado era entregado a Delini. También reconoció que este último era quien dirigía el negocio agrícola, recibía las ganancias y era el responsable de devolver a los inversores el capital y los intereses prometidos.
Delini y su defensa habían acordado con la fiscalía una pena de tres años de prisión. Esa condena, sin embargo, debía ser homologada por la jueza, algo que todavía no se concretó.
Aunque Mellado fue quien durante años captó inversores, presentó a Delini como su “socio” y ostentó una estructura que no era tal, finalmente terminó declarando que había sido engañado por él.