Ian, hijo de un empleado municipal y una maestra jardinera, cumplió años el pasado 2 de enero. Fuera de la escuela tenía una vida clara: el fútbol. Era fanático de River Plate y jugaba en las divisiones inferiores del Club Atlético Independiente de San Cristóbal, donde era arquero. El impacto por su fallecimiento conmocionó a toda la comunidad, por lo que desde la institución decretaron duelo y suspendieron todas sus actividades.
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En un comunicado publicado en redes sociales, la Comisión Directiva lo despidió con palabras que se replicaron rápidamente en otros clubes de la provincia:
"Hoy no es un día más para nosotros. Nos toca atravesar uno de los momentos más dolorosos que puede vivir una comunidad. Con el corazón completamente roto, despedimos a uno de los nuestros, un chico que creció, compartió y dejó su huella en nuestro club".
La muerte de Ian no solo sacudió a su entorno más cercano, sino a toda la comunidad de San Cristóbal, incluyendo a quienes no lo conocían personalmente. "Nos toca de lleno el dolor de esta familia porque la conocemos", señaló el secretario de Gobierno, Ramiro Muñoz, en declaraciones radiales. En ese marco, el municipio decretó duelo por la muerte del adolescente, en una muestra del impacto que el hecho generó en toda la comunidad.
Ian estaba en el patio junto a sus compañeros cuando comenzaron los disparos. El atacante, que también cursaba en la institución, había ingresado a la escuela con una escopeta calibre 12/70 recortada escondida en un estuche de guitarra.