Lady Killer.

Ricardo Caputo, el "enigmático" femicida serial mendocino que marcó la crónica negra de Estados Unidos

-Ricardo Caputo nació en Mendoza y, con 19 años, emigró a Estados Unidos

- Era un seductor que tenía éxito con las mujeres

El Editor Mendoza | Etel Pringles
Por Etel Pringles
12 de mayo de 2026 - 14:03

Ricardo Caputo, alias "Kaíto" como cariñosamente le decían, era un mendocino, que muy joven emigró a Estados Unidos. No figuraba entre los asesinos en serie más buscados de ese país hasta que confesó sus crímenes décadas después. Así se supo que se trataba de un peligroso femicida conocido en las crónicas policiales como "Lady Killer".

Había nacido en 1949 y tenía 19 años cuando se fue a vivir a Estados Unidos. Murió encarcelado el 1 de octubre de 1997. Es uno de los personajes más enigmáticos de la historia policial de Estados Unidos. Incluso se publicó un libro en ese país que recoge sus memorias con un título que hoy sería considerado polémico: "Love me to death".

"Sus víctimas son jóvenes, atractivas, educadas y emocionalmente inestables", aseguró la periodista estadounidense Linda Wolfe, quien plasmó su minuciosa investigación sobre los crímenes del argentino en el mencionado libro.

El raid de asesinatos, que hoy serían calificados como femicidios, comenzó cuando mató en 1971 a Nathalie Brown, su novia de 19 años, en Nueva York. Él tenía tan solo 21 años en ese momento. Llamó a la Policía para confesar el crimen pero fue declarado inimputable, detallan las crónicas, que añaden que, en ese momento, fue declarado como no apto mentalmente para ser juzgado y luego fue internado en el Centro Psiquiátrico de Manhattan, donde conocería a su próxima víctima: Judith Becker, de 26 años.

Se trataba de una de las psicólogas que lo atendía. De hecho, sus pericias favorables ayudaron a que lo trasladaran un centro asistencial con un régimen más abierto. Tras una discusión, Caputo estranguló a Judith con una media de nylon, luego de romperle el tabique nasal de un puñetazo.

caputo con su victima
Judith Becker junto a Ricardo Caputo

Judith Becker junto a Ricardo Caputo

A la tercera de sus víctimas, Barbara Ann Taylor, 28 años, la conoció en en un bar de San Francisco. Según las crónicas de aquella época, vivieron juntos algún tiempo hasta que ella empezó a sentirse incómoda con la relación. Poco tiempo después, en 1975, él la mató usando el taco de una bota texana.

Tras el crimen, Caputo huyó a México, donde en 1977 atacó con una barra de hierro a Laura Gómez, quien era estudiante universitaria proveniente de una familia reconocida.

ricardo caputo 2

Mendocino que emigró a Estados Unidos

Caputo creció en un casa ubicada en calle Salta de Mendoza junto a sus dos hermanos Alberto y Alicia. Era el hijo del medio de un matrimonio en crisis y, al parecer, padeció un autentico calvario que incluyó abusos, violencia y abandono. Decidió irse del país muy joven y volvió décadas después para confesar sus crímenes. Le contó a su familia lo que había hecho y que no quería volver a matar.

Así es que la madre de Caputo se enteró que su hijo había cometido múltiples crímenes y había huido a México tras cambiar en múltiples oportunidades su identidad para pasar desapercibido. También supo que era el asesino en serie de mujeres conocido como “Lady Killer”.

Aunque no estuvo vinculado oficialmente a ningún asesinato después de 1977, permaneció prófugo durante la década de 1980 y, finalmente, se entregó a la policía en 1994, donde confesó los cuatro crímenes.

Pero antes de entregarse concedió una entrevista a un programa televisivo de Estados Unidos, durante la cual aseguró que entendía "el dolor" que les había causado a las familias de las víctimas pero se excusó diciendo que estaba enfermo y no era un criminal.

buscasdo caputo

Sospechas por otros crímenes

Además estuvo sospechado por la muerte de Devon Green, 23 años, en Los Ángeles en 1981 cuando un antiguo compañero de trabajo lo vio en un programa policial e identificó a Caputo como uno de los trabajadores del restaurante en Los Ángeles donde Green era chef. Ya estaba cumpliendo sentencia cuando esta información salió a la luz en 1994, Caputo nunca fue acusado ni juzgado oficialmente por su asesinato.

También se creyó que tuvo vinculación con Jacqueline Bernard, 64 años, quien murió en la Ciudad de Nueva York en los 80. Una amiga de la víctima, Linda Wolfe, publicó el libro llamado Love Me to Death en 1998 en el que conjeturaba que Caputo efectivamente era el asesino de Bernard.

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El libro que recrea que su vida

Ricardo Caputo no figuró en la lista de los asesinos en serie más buscados. Sin embargo, su historial de cuatro asesinatos confesos, numerosos casos probables y la manera en que utilizaba su peculiar encanto con sus víctimas femeninas lo han convertido en el protagonista de las memorias de investigación de Linda Wolfe, detalla la reseña del libro publicada en 1998 en el diario The New York Times.

La nota periodística que lleva la firma d e Bruce Jay Friedman, cuenta que el libro tiene su origen en un artículo de Wolfe, publicado en 1983 en la revista New York, sobre el asesinato de su amiga Jacqui Bernard, una mujer muy admirada por su labor social y su activismo.

Wolfe, como ella misma afirma, permaneció obsesionada con el crimen sin resolver y, varios años después, descubrió que Ricardo Caputo había sido sospechoso del caso, así como de otros asesinatos.

libro lady killer
La tapa del libro que reconstruye su historia

La tapa del libro que reconstruye su historia

Sin embargo, Caputo había desaparecido y no reapareció hasta 1994, cuando inesperadamente se entregó a la policía y confesó la seducción y los posteriores asesinatos de cuatro mujeres jóvenes, aunque no el de Bernard.

En ese momento, Wolfe inició su propia investigación, que duró tres años. Sus motivos, que continúa definiendo a lo largo del proceso, son, en su mayor parte, nobles: la necesidad de encontrar al asesino de la respetable Bernard y dar visibilidad a las demás víctimas de Caputo. (Eran casos aislados. Varios periódicos habían escrito sobre ellos, pero solo les habían dedicado un breve párrafo o dos a cada uno).

Gran parte del libro -detalla la publicación periodística- se centra en la recreación de la seducción de Caputo y el posterior asesinato de cada víctima. Mantuvo relaciones extramatrimoniales prolongadas con cada mujer, lo que lo distingue del típico asesino en serie. Dado que los escenarios se basan en informes policiales y entrevistas, resultan poco fiables; "quizás" y "podría haber" son expresiones que se utilizan con frecuencia.

Encarcelado en el Centro Correccional de Attica en Nueva York, Caputo murió de un infarto agudo al miocardio en octubre de 1997, a la edad de 48 años.

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