La Canasta de Crianza experimentó una fuerte escalada en el último año, con aumentos nominales de hasta 162.000 pesos y picos porcentuales que superan el 31%. El INDEC confirmó que la presión inflacionaria sobre los bienes y servicios básicos fue el principal motor de esta evolución, duplicando la tasa de incremento observada en el rubro cuidados.
Incrementos de doble dígito en la crianza
El análisis interanual del indicador de condiciones de vida refleja un encarecimiento generalizado que golpea de forma dispar según la edad de los menores. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el costo total para el tramo de 6 a 12 años pasó de 513.720 a 676.431 pesos, lo que representa el salto nominal más alto del índice (162.711 pesos) y un avance porcentual del 31,7%. Esta evolución marca un piso de gastos cada vez más elevado para la sostenibilidad de los hogares en la Argentina.
Por su parte, la franja de 4 a 5 años registró el mayor incremento relativo de toda la serie, con una suba del 31,9% al pasar de 408.372 a 538.587 pesos. En los segmentos de la primera infancia, los aumentos también fueron significativos: para menores de 1 año, la canasta trepó un 25,8% (de 409.414 a 515.236 pesos), mientras que para el tramo de 1 a 3 años el alza fue del 26,6%, alcanzando un valor final de 616.046 pesos. Estos datos, bajo la supervisión técnica de Pedro Ignacio Lines, evidencian una dinámica de precios que no da tregua a la planificación familiar.
Contraste entre consumo básico y costo del cuidado
Al desglosar los componentes del índice, la brecha entre la evolución de los bienes y la del cuidado es notable. El rubro de Bienes y Servicios, vinculado directamente a la Canasta Básica Total (CBT) del Gran Buenos Aires (GBA), mostró una aceleración del 44,1% para el segmento de mayor edad, saltando de 259.476 a 374.042 pesos en doce meses. Este componente incluye gastos ineludibles como alimentación, vestimenta, transporte y salud.
En la vereda opuesta, el Costo del Cuidado —valorizado según el Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares— quedó rezagado frente a la inflación de bienes. Para los niños de 6 a 12 años, este ítem subió apenas un 18,9%, pasando de 254.244 a 302.389 pesos. Esta asimetría indica que, si bien el tiempo de atención requerido es estable, el poder de compra necesario para cubrir los insumos materiales de la crianza se ha deteriorado de forma mucho más profunda, obligando a las familias a destinar una proporción mayor de sus ingresos al consumo básico.
Aceleración reciente y rigor metodológico
La tendencia alcista se agudizó notablemente en el cierre del primer trimestre de 2026. Solo entre febrero y marzo de este año, la canasta para el tramo de 6 a 12 años pegó un salto nominal de casi 60.000 pesos, impulsada casi exclusivamente por el aumento del 15,8% mensual en el rubro bienes. Para los menores de 1 año, el incremento mensual total fue del 7,2%, consolidando una inercia que dificulta la previsibilidad económica de los cuidadores.
Para procesar estos datos, el INDEC emplea el Coeficiente de Adulto Equivalente (CAE), que ajusta el valor de la canasta según los requerimientos nutricionales específicos de cada sexo y edad simple. Este rigor metodológico, que cuenta con el respaldo de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género y UNICEF, permite cuantificar no solo cuánto cuesta alimentar a un niño, sino también el valor monetario del tiempo necesario para su cuidado no terapéutico. En un contexto de desafíos constantes, el informe mensual de la Dirección Nacional de Estadísticas de Condiciones de Vida se vuelve una herramienta de consulta obligatoria para entender la magnitud de la crisis de costos que atraviesan los hogares con hijos.