El vino de Mendoza paga por las guerras al otro lado del mundo: ahora la urea
-El fracaso de las potencias en la negociación de sus conflictos golpeó al vino.
-La invasión a Ucrania marcó las pautas de los acontecimientos en desarrollo.
PorJavier Polvani
16 de marzo de 2026 - 22:48
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El vino solo depende de la uva, las guerras implican también costos para la actividad.
El panorama para la vitivinicultura en Mendoza ha dado un giro inesperado. Lo que comenzó como una temporada esperanzadora en base al pronóstico de calidad de la uva se fue reconvirtiendo hasta transitar la preocupación frente a un coctel de impactos negativos importados por la fuerte globalización del modelo de la vitivinicultura argentina.
El conflicto bélico en Medio Oriente, que involucra a potencias regionales como Irán e Israel, sumado a la persistente inestabilidad de la guerra en Ucrania, ha disparado los costos de los insumos esenciales a niveles que ponen en jaque la rentabilidad de los productores locales. En Mendoza, los impactos derivados de la geopolítica han dejado marcas en las empresas del sector vitivinícola. La provincia concentra el 71% de la producción de uvas del país.
La urea, a precio de Guerra
El último misil contra un objetivo no buscado: uno de los factores de distorsión es el precio de los fertilizantes nitrogenados. La Urea, componente crítico para garantizar el rendimiento y la sanidad del follaje en los viñedos, ha registrado aumentos superiores al 40% en las últimas semanas de marzo en el mercado global. la tonelada saltó en torno a los 700 USD (FOB) con el Estrecho de Ormuz virtualmente bloqueado y el precio del gas natural en Europa escalando un 70%.
mendoza viñas
Para el productor mendocino, este no es un dato macroeconómico abstracto; lo siente en su caja. Según informes técnicos el costo de producción promedio de la uva se ha disparado más allá de los 360 pesos por kilo, impulsado por golpes de orígenes diversos: uno de ellos es la nutrición del suelo, también se cuente en el combo el encarecimiento de la energía eléctrica necesaria para el riego por pozo y los constantes aumentos en el gasoil. Los fertilizantes y la energía integran la lista de insumos más encarecidos por los efectos del despliegue bélico en el Este de Europa y Medio Oriente.
Cosecha corta y cara
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) confirman el escenario de retracción. Se estima que la Cosecha 2026 en Mendoza será un 9% inferior a la del año pasado, mientras que el pronóstico que presentó Acovi (la asociación de cooperativas) la merma será del 17%. La combinación de contingencias climáticas previas y la imposibilidad de muchos productores de financiar un esquema completo de fertilización y cosecha ha resultado en racimos más pequeños y una menor carga por hectárea.
Las líneas de crédito para cosecha se han actualizado con montos de $9.000 por quintal ($90 por kilo) para uvas varietales como el Malbec y $7.000 (70 por kilo) para uvas no varietales.
También la logística internacional vinculada a la vitivinicultura paga el precio del efecto de la guerra expandida que domina la geopolítica. Los fletes marítimos han visto incrementadas sus primas de riesgo debido a los ataques en el Mar Rojo, lo que encarece la llegada del vino mendocino a mercados estratégicos como el Reino Unido. Aunque el Malbec sigue siendo el estandarte que sostiene la balanza comercial, el margen de ganancia de las bodegas se ha reducido, forzando a muchas empresas a volcarse a la exportación de vino a granel para obtener liquidez con mayor inmediatez.