Es alarmante el avance de la contracción de los ingresos públicos que demostró Mendoza hacia fines del año pasado, luego de dejar atrás el proceso electoral y los costos proselitistas que asumen los Estados a nombre de los gobiernos de turno. En concreto, enfrentó una de las mayores caídas de ingresos reales del país.
Históricamente, el último tramo del año representa el período de mayor presión sobre el Tesoro Provincial. El pago de la segunda cuota del sueldo anual complementario (aguinaldo) y el cierre de contratos de servicios anuales generan un pico de gasto que suele erosionar el superávit acumulado durante los meses previos. En el caso de Mendoza, este fenómeno se ve agravado por un contexto de ingresos en retroceso. Según los indicadores de Politikon Chaco, la provincia enfrentó una de las mayores caídas de ingresos reales del país, superando en varios meses el 20% interanual. Al llegar al cuarto trimestre, la capacidad de la administración para mantener el déficit financiero bajo control depende críticamente de que la poda del gasto público haya sido lo suficientemente profunda para compensar la aceleración de erogaciones de fin de año.
Comparativa con el consolidado provincial
A diferencia de otras jurisdicciones que llegan al cierre de gestión con la caja agotada, la gestión de Alfredo Cornejo ha buscado sostener una posición de relativa solvencia. Mientras que el consolidado de las 24 jurisdicciones muestra una tendencia hacia el deterioro del resultado financiero, Mendoza se mantiene en el lote de provincias que logran "estirar" sus ahorros fiscales.
El informe destaca que, hacia finales del ejercicio, la brecha entre las provincias "superavitarias" y las "deficitarias" se ensancha. En este escenario, la provincia cuyana se beneficia de una estructura de deuda pesificada y manejable, lo que evita que el pago de intereses —componente central del déficit financiero— se dispare frente a eventuales volatilidades del tipo de cambio, un riesgo que sí afecta a distritos con alta exposición en moneda extranjera como Buenos Aires o Neuquén.
El factor de la obra pública y la inversión real
Un dato clave que se intensifica en el último trimestre es el nivel de ejecución de la Inversión Real Directa. En años de ajuste, el cuarto trimestre suele mostrar una parálisis casi total de la obra pública nueva para priorizar el pago de salarios.
En Mendoza, la estrategia ha sido la de ralentizar las licitaciones para preservar el equilibrio. Esto implica que, si bien el resultado financiero puede arrojar cifras cercanas al equilibrio o un déficit marginal controlado, el costo se traduce en una caída histórica de la inversión en infraestructura. Según los datos analizados por la consultora de Alejandro Pegoraro, esta es la variable de ajuste más recurrente entre los gobernadores para evitar el colapso financiero antes de que comience el nuevo presupuesto anual.
Perspectivas de cierre
En conclusión, el cuarto trimestre para la provincia se define como un ejercicio de resistencia. El éxito de la política fiscal mendocina no se mide ya por el crecimiento de su recaudación —que sigue golpeada por la caída de la actividad económica y el consumo— sino por su capacidad de no recurrir a la emisión de letras o asistencia financiera de emergencia, manteniéndose como uno de los distritos con mayor orden administrativo en un mapa federal profundamente rojo.