A través de un acta firmada este miércoles por la Comisión Negociadora, se oficializó un nuevo esquema de aumentos para el personal del Congreso de la Nación que impactará de lleno en los bolsillos de los senadores. Debido al mecanismo de enganche vigente, los integrantes de la Cámara Alta percibirán en marzo una dieta bruta superior a los $11.000.000.
El esquema de aumentos en el Senado
El acuerdo alcanzado por los gremios APL, ATE y UPCN con las autoridades parlamentarias establece una suba escalonada y progresiva.
Al ser porcentajes acumulativos, el incremento total hacia mediados de año rozará el 12,5%. Este ajuste se aplica sobre el valor del "módulo", la unidad de medida que compone el sueldo de los legisladores.
Composición del sueldo y excepciones
Actualmente, la remuneración de un senador se compone de 4.000 módulos (repartidos en dieta, gastos de representación y desarraigo). Con este nuevo valor del módulo, el sueldo bruto estimado escalará hasta los $11,6 millones.
Sin embargo, no todos perciben el total. Figuras como Patricia Bullrich, Agustín Monteverde y Mariano Recalde no cobran el adicional por desarraigo debido a que representan a la Ciudad de Buenos Aires. Por su parte, la senadora Alicia Kirchner mantiene su decisión de percibir su jubilación como exgobernadora en lugar de la dieta legislativa.
La polémica brecha con Diputados
El nuevo acuerdo vuelve a poner sobre la mesa la disparidad salarial dentro del Palacio Legislativo. Mientras que en el Senado el aumento es automático por paritaria, en la Cámara de Diputados la situación es distinta ya que los aumentos dependen de la firma directa de la presidencia de la Cámara (actualmente bajo la gestión de Martín Menem).
Un diputado nacional percibe hoy cerca de $6.000.000 brutos, lo que representa casi la mitad de lo que cobra un par en la Cámara vecina.
Fuentes parlamentarias aseguran que el reclamo por la "equiparación de cámaras" crece a medida que la inflación y los acuerdos del Senado ensanchan la distancia entre ambos cuerpos.
Este incremento ocurre tras un 2024 marcado por fuertes polémicas y congelamientos temporales, que finalmente cedieron ante el sistema de actualización automática que hoy garantiza que los senadores se mantengan en la cima de la pirámide salarial del sector público.