En lo que promete ser una de las pujas empresariales más trascendentes del año los mendocinos José Luis Manzano y Daniel Vila han comenzado a mover sus fichas para desembarcar en el negocio del transporte de alta tensión eléctrica a nivel nacional.
-Pelea de titanes por un activo estratégico.
-Con lo que vende el Estado en Transener, los empresarios mendocinos integrarían ese rubro a su cartera energética.
En lo que promete ser una de las pujas empresariales más trascendentes del año los mendocinos José Luis Manzano y Daniel Vila han comenzado a mover sus fichas para desembarcar en el negocio del transporte de alta tensión eléctrica a nivel nacional.
Los principales accionistas de Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del Área Metropolitana de Buenos Aires, se anotaron en la carrera por la privatización, que acaba de ratificar este viernes la administración de Javier Milei. El gobierno sale a vender el 50% de Citelec, la sociedad controlante de Transener, cuyas acciones se encuentran actualmente bajo la órbita de la compañía estatal Enarsa.
El interés de los dueños de Edenor no es un movimiento aislado, sino que se enmarca en un proceso de reconfiguración profunda del sector energético argentino.
Para el consorcio liderado por Manzano, Vila y Mauricio Filiberti, sumar a Transener a su portafolio representaría una integración estratégica de una magnitud sin precedentes. Pasarían de gestionar el eslabón final de la cadena —la distribución en el centro de mayor consumo del país— a controlar la columna vertebral del sistema: la red de extra alta tensión que vincula a los grandes nodos de generación con los centros urbanos y los polos industriales a lo largo y ancho del territorio nacional.
Para allanar el camino y dotar de máxima seguridad jurídica a este proceso, el Gobierno nacional ha dado un paso fundamental en las últimas horas. El ministro de Economía, Luis 'Toto' Caputo, firmó la Resolución 364, publicada este viernes en el Boletín Oficial, la cual introduce modificaciones clave en el pliego licitatorio. Según confirmaron fuentes oficiales del Palacio de Hacienda, el objetivo central de esta maniobra administrativa fue "emprolijar los requisitos legales y regulatorios". La administración busca, por todos los medios, blindar la operación frente a cualquier tipo de cuestionamiento futuro que pueda dar lugar a un planteo de nulidad o a trabas judiciales que demoren el traspaso al capital privado.
La cautela del ministro Caputo está plenamente justificada por el calibre del activo en juego. Transener no es una empresa más; es un monopolio natural y estratégico de la infraestructura argentina. Sin embargo, su atractivo actual no reside únicamente en su criticidad operativa, sino en su extraordinario presente financiero. Tras años de congelamientos y desfasajes, la empresa atraviesa un ciclo de fuerte rentabilidad impulsado por la sostenida recomposición tarifaria y una esperada normalización regulatoria.
Los números hablan por sí solos. Durante el ejercicio 2025, y según estimaciones basadas en los resultados informados recientemente al mercado, la compañía registró una utilidad neta del orden de los US$ 180 millones. Este desempeño superlativo, sumado a un horizonte de negocios sumamente despejado tras la aprobación de la última Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT), ha convertido a la transportista en lo que muchos analistas de la City porteña denominan "la joya de la corona" del plan de privatizaciones del Estado nacional.
Si bien el interés de los accionistas de Edenor sacudió el tablero, la mesa de oferentes está lejos de tener un único comensal. La solidez de los ingresos de la transportista y su bajo riesgo operativo han despertado el apetito de los grupos económicos más influyentes del país.
Entre los principales competidores que se preparan para participar de la compulsa figura Edison Energía. Se trata de un vigoroso holding creado el año pasado bajo el liderazgo de los hermanos Juan Neuss y Patricio Neuss. Este conglomerado ha logrado reunir a un selecto grupo de empresarios locales de alto perfil, entre los que se destacan Guillermo Stanley, Federico Salvay y Carlos Giovanelli —quienes a su vez son accionistas de peso en el fondo Inverlat—, junto al experimentado Rubén Cherñajovsky y el ejecutivo Luis Galli. La musculatura financiera de este consorcio lo posiciona como un rival temible en el proceso de licitación.
Por otro lado, los gigantes de la generación eléctrica tampoco quieren quedarse afuera de un negocio que garantiza tarifas estables a largo plazo. Según fuentes del mercado, se encuentra explorando activamente la posibilidad de participar Genneia, la empresa líder indiscutida en la generación de energías renovables del país, que cuenta con la presidencia del banquero Jorge Brito. A su vez, Central Puerto, el mayor jugador en materia de generación eléctrica a nivel nacional (tanto térmica como verde), también evalúa presentar una oferta, buscando asegurar la infraestructura que despacha la energía que ellos mismos producen.
Finalmente, en los despachos oficiales no se descarta la sorpresiva aparición de otros actores provenientes netamente del ámbito financiero y de fondos de inversión enfocados en infraestructura. Muchos de estos jugadores, incluso sin contar con una presencia directa previa en el negocio eléctrico local, ven en Transener un refugio de valor ideal: un activo con ingresos estables, atados a contratos regulados de largo plazo y con un nivel de riesgo operativo prácticamente nulo en comparación con otros sectores de la economía real.
La batalla por el control del transporte eléctrico ya ha comenzado. Con los pliegos pulidos por el ministro Caputo y las cartas sobre la mesa, las próximas semanas serán decisivas para saber quién se quedará con el control del sistema nervioso central de la energía en la Argentina.
Transener, la principal operadora de la red de alta tensión en Argentina, se perfila como un activo muy atractivo para los inversores. En 2025, impulsada por la actualización de tarifas y una nueva revisión quinquenal, la compañía registró ganancias netas estimadas en US$ 180 millones, consolidando su previsibilidad financiera y su valor estratégico.
Opera y mantiene directamente alrededor de 12.400 km de líneas de transmisión, asegurando el funcionamiento del Sistema de Transporte en Alta Tensión a nivel nacional. Su función principal es trasladar la electricidad desde las centrales generadoras hasta las redes de distribución troncal en todo el país. Además, supervisa otras redes y brinda servicios especializados como mantenimiento, ingeniería, consultoría, construcción y gestión de obras de transmisión, junto con ensayos eléctricos.
La empresa está controlada por Citelec S.A., sociedad co-controlada por Pampa Energía y el Estado Nacional, a través de Enarsa. Dentro de su estructura, cuenta con Transba S.A., su compañía controlada, que gestiona 6.228 km de líneas de transmisión de distribución troncal en la provincia de Buenos Aires.