Crisis estructural

Ocho de cada diez mendocinos cobran menos del mínimo necesario para hacerse una casa modesta

-Pagar sólo el capital destinando el 20% del ingreso medio mendocino demanda más de 30 años.

-El m2 de construcción oscila los u$s1000, incluso para el IPV.

El Editor Mendoza | Javier Polvani
Por Javier Polvani
27 de abril de 2026 - 19:13

El costo de construir una vivienda experimentó una aceleración que supera la capacidad de recuperación de los ingresos reales, consolidando un punto de estrangulamiento para la clase media mendocina. Según los datos del cuarto trimestre de 2025 procesados por la EPH, la distribución del ingreso en la provincia muestra una marcada estratificación que condiciona la demanda habitacional.

casa IPV

El análisis exhaustivo de las variables económicas y estadísticas revela una situación de vulnerabilidad habitacional para la mayoría de las familias de Mendoza. De la relación entre los costos de la casa propia y los ingresos familiares surgen cinco marcas clave para la problemática.

Inaccesibilidad sistémica: El costo del metro cuadrado en Mendoza ($1,37M - $1,79M) ha superado la frontera de lo pagable para el 80% de la población. Se necesitan casi 4 salarios mínimos para construir un solo metro cuadrado económico, una cifra que inhabilita el ahorro genuino.

Desventaja regional: El salario promedio de Mendoza está significativamente por debajo de la media nacional y de las provincias vecinas, lo que incrementa el esfuerzo relativo de la familia mendocina frente a los precios de los materiales que están dolarizados o nacionalizados.

Dependencia del Estado: El IPV es el único puente hacia la vivienda propia, pero sus requisitos de ingreso para el programa "Construyo Mi Casa" ($1,3M - $2,8M) dejan fuera a la base de la pirámide salarial de la provincia, concentrándose en el estrato medio-alto.

Cambio de tendencia en costos: mientras que 2024 fue el año de la explosión en el precio de los materiales, 2026 está siendo el año de la presión paritaria de la mano de obra. A pesar de que los materiales se han amesetado, el costo total sigue subiendo por encima de la inflación general debido a los ajustes salariales del sector.

Déficit de inversión privada: la caída en las ventas de insumos y la paralización de obras por administración propia indican que la construcción individual está en un punto de estrangulamiento. Sin una recuperación del salario real o financiamiento hipotecario masivo y accesible, la meta de la casa propia seguirá alejándose para las nuevas generaciones de mendocinos.

Mendocinos, desigualdad y vivienda

El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, se ubicó en 0,427 para el cierre de 2025, lo que representa una leve mejora respecto al 0,430 registrado en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, esta mejora en la distribución no se traduce necesariamente en una mayor capacidad de acceso a la vivienda, dado que el nivel general de los ingresos ha corrido por detrás de los costos específicos del sector construcción.

casa ipv cocina

La segmentación de los ingresos por estratos permite identificar qué sectores de la población están técnicamente excluidos del mercado de la construcción privada. El ingreso promedio per cápita familiar del total de la población alcanzó los $635.996 al finalizar 2025. No obstante, al analizar los estratos de manera individual, surge una realidad dispar. El estrato bajo, que abarca los deciles 1 a 4, registró un promedio de apenas $351.028 por perceptor, mientras que el estrato medio se situó en $940.586 y el estrato alto superó los $2,4 millones.

cuadro 1 ingreso

Esta disparidad es crítica porque la construcción de una vivienda requiere un excedente financiero que el estrato bajo y gran parte del estrato medio no poseen tras cubrir sus necesidades básicas. En Mendoza, una familia tipo (compuesta por dos adultos y dos menores) necesitó $1.305.198 en febrero de 2026 para no ser considerada pobre, según los datos de la Canasta Básica Total (CBT) de la DEIE. Al contrastar este umbral de pobreza con el ingreso medio del estrato medio ($940.586), se observa que una porción significativa de la clase media mendocina se encuentra técnicamente en una situación donde sus ingresos apenas cubren la subsistencia, eliminando cualquier margen para el acopio de materiales o el pago de mano de obra.

Los datos indican que solo el 20% más rico de la población (deciles 9 y 10) cuenta con ingresos que superan con holgura la canasta básica y permiten proyectar una inversión inmobiliaria. Para formar parte de este decil superior en Mendoza, una familia necesitó percibir más de $3,6 millones mensuales al cierre de 2025.

La brecha salarial regional y nacional

Un factor determinante que agrava la situación en Mendoza es el rezago salarial respecto a otras provincias y al promedio del país. Para junio de 2025, el salario promedio en Mendoza se estimó en $870.873, cifra que se posiciona un 36,5% por debajo del promedio nacional de $1,37 millones. Esta brecha salarial estructural implica que, aunque los costos de los materiales de construcción tienden a ser similares en todo el país (debido a la centralización de la producción de acero y cemento), el esfuerzo relativo que debe realizar una familia mendocina para adquirir esos materiales es significativamente mayor.

salarios 1

En comparación con provincias vecinas de la región de Cuyo, Mendoza también muestra indicadores desfavorables. Mientras que en San Juan y San Luis los salarios del sector privado superaban el millón de pesos a finales de 2025, en Mendoza el sueldo medio del sector privado formal apenas rozaba los $928.000. Esta pérdida de competitividad salarial es un desafío creciente que limita no solo la obra nueva, sino también las posibilidades de ampliación o reformas menores en los hogares existentes.

Costo de la construcción: métricas y evolución

El costo de construir una vivienda en Mendoza se mide a través de indicadores especializados que separan el valor de los materiales del de la mano de obra. Los informes del Centro de Ingenieros de Mendoza (CIMZA) y del Colegio de Arquitectos (CAMZA) son las fuentes de referencia para el sector privado. Para abril de 2026, el metro cuadrado de construcción ha alcanzado valores que redefinen la factibilidad de los proyectos familiares.

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Existen dos tipologías estándar que permiten monitorizar el mercado: la vivienda económica y la vivienda de mediana calidad. Según el CIMZA, en abril de 2026, el costo por metro cuadrado para una vivienda económica de ejecución tradicional (aproximadamente 61 m²) se ubicó en $1.374.760. Por su parte, para una vivienda de mediana calidad de 136 m², el valor ascendió a $1.793.790 por metro cuadrado.

La evolución histórica muestra un encarecimiento acumulado extraordinario. En los últimos nueve años (2017-2026), el valor del metro cuadrado en Mendoza se incrementó más de un 8.000%. Este aumento ha sido impulsado en gran medida por la volatilidad de los materiales, aunque en el primer cuatrimestre de 2026 se ha observado un cambio de tendencia donde la mano de obra ha tomado el liderazgo en las subas de costos.

Materiales y mano de obra

La estructura de costos de una obra en Mendoza se divide tradicionalmente en un 60% materiales y un 40% mano de obra, aunque estas proporciones pueden variar según la complejidad técnica. En abril de 2026, se registró un fenómeno particular: el índice general subió un 3,79%, superando la inflación mensual del 3,6%. Este incremento fue traccionado principalmente por un ajuste paritario en la mano de obra del 4,84%, mientras que los materiales registraron un alza más moderada del 2,86%.

Dentro del rubro materiales, el comportamiento ha sido heterogéneo. A comienzos de 2026, insumos críticos como el cemento y el hormigón elaborado mostraron subas del 5% y 4% respectivamente, mientras que otros productos como los materiales de seco (placas de yeso) aumentaron un 9%. En contraste, algunos elementos como los vidrios experimentaron bajas del 11% y el hierro se mantuvo relativamente estable con un aumento de solo el 0,8%. Esta disparidad sugiere que la eficiencia en la construcción actual depende críticamente de la capacidad de la familia para gestionar las compras y aprovechar las ventanas de oportunidad en los precios de los insumos.

Referencia en moneda extranjera

Dada la recurrente depreciación de la moneda local, el sector inmobiliario de Mendoza utiliza el dólar estadounidense como unidad de cuenta estable. Para abril de 2026, construir un metro cuadrado económico representa aproximadamente U$S 999 al tipo de cambio informal (blue), mientras que la calidad mediana asciende a U$S 1.304.

Es notable que durante el año 2024 el costo de construcción en dólares experimentó un incremento del 121%. Este fenómeno, conocido como encarecimiento en dólares, se produce cuando la inflación en pesos de los materiales y salarios supera ampliamente el ritmo de devaluación del tipo de cambio. Como consecuencia, las familias que tenían ahorros en moneda extranjera vieron reducida significativamente su capacidad de compra de metros cuadrados durante este período.

Salarios vs. metros cuadrados

El núcleo de la investigación reside en la brecha entre los ingresos percibidos y el costo real de edificación. Esta relación se puede cuantificar mediante el número de salarios necesarios para construir un metro cuadrado o una vivienda completa.

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Los materiales para la construcción registraron una caída en abril.

Los materiales para la construcción registraron una caída en abril.

Al analizar el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), que se situó en $341.000 a principios de 2026, se observa que se requieren 3,7 salarios mínimos para costear apenas un metro cuadrado de vivienda económica. Esta cifra es alarmante si se considera que, históricamente, un salario mínimo solía cubrir una proporción mucho mayor de la construcción.

Si se toma como referencia el salario privado promedio de Mendoza ($928.000), la relación mejora levemente pero sigue siendo prohibitiva: edificar un metro cuadrado exige entre 1,5 y 2 sueldos medios íntegros. En la práctica, esto significa que una familia con dos ingresos promedio debe destinar la totalidad de un sueldo durante dos meses para avanzar un solo metro cuadrado de su casa.

Para una vivienda económica completa de 61 m², la inversión total estimada a inicios de 2026 es de $82,7 millones. Para un trabajador que percibe el salario mínimo, esto representa el equivalente a 226 meses de trabajo (casi 19 años), asumiendo que no tiene otros gastos. Para una vivienda de mayor calidad (136 m²), el costo total se eleva a $243 millones, lo que demanda 658 salarios mínimos.

Comparativa de poder adquisitivo (2000 - 2026)

La tendencia de largo plazo indica una degradación constante del poder de compra de los salarios frente al ladrillo. Mientras que a principios de la década de 2000 un sueldo promedio permitía construir cerca de un metro cuadrado, hoy esa capacidad se ha reducido a menos de la mitad.

Este deterioro no solo afecta la posibilidad de iniciar una obra desde cero, sino que también ha paralizado el mercado de ampliaciones. Hoy se requieren decenas de sueldos completos para financiar una habitación adicional, lo que genera un fenómeno de hacinamiento o de estancamiento en la calidad de vida de los hogares.

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