Sobre llovido mojado: en Mendoza crece el empleo en negro y suma al pluriempleo, monotributistas y subempleo
Con salarios a la baja, en Mendoza se expanden el pluriempleo y el monotributo. El INDEC confirmó además que creció el trabajo en negro.
PorGabriela Valdés
14 de abril de 2026 - 07:54
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En Mendoza el desempleo y el empleo en negro afecta sobre todo a jóvenes hasta los 29 años.
El INDEC difundió este lunes los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sobre el empleo en negro que se realiza en 31 aglomerados de todo elpaís incluído Gran Mendoza y el resultado, teniendo en cuenta como vienen los números de la economía libertaria, no soprende: la tasa de empleo informal en los 31 aglomerados urbanos pasó de 42,0% en el 4º trimestre de 2024 a 43,0% en el 4º trimestre de 2025. Para Mendoza implica un indicador más en rojo que se suma a los del pluriempleo, el crecimiento del ejército de monotributistas y la enorme cantidad de trabajadores que busca otro empleo para llegar a fin de mes (técnicamente llamada ocupación demandante de empleo).
El informe del INDEC confirma que la informalidad laboral se mantiene como un rasgo estructural del mercado de trabajo argentino. En Mendoza, la situación es aún más preocupante: los más golpeados por el desempleo son los jóvenes. Entre las mujeres menores de 29 años, la tasa de desocupación alcanzó el 23,1%, mientras que entre los varones trepó al 27,9%. Este segmento, que constituye el núcleo duro de apoyo a Javier Milei en las elecciones presidenciales, enfrenta un panorama de falta de oportunidades que erosiona sus proyectos de vida.
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El desempleo abierto y la subocupación
En el conglomerado urbano del Gran Mendoza, la tasa de desempleo cerró el cuarto trimestre de 2025 en 6,7%. Aunque el dato parece moderado, detrás se esconde un fenómeno de creciente precariedad: la subocupación demandante. Este grupo, integrado por personas que trabajan menos de 35 horas semanales y buscan ampliar su jornada, pasó de representar el 7% al 7,8% de la población económicamente activa en un año. En números absolutos, son 77.000 mendocinos que no logran insertarse plenamente en el mercado laboral.
Ocupación demandante: trabajar no alcanza para no ser pobre
La subocupación horaria alcanzó al 14,8% de la fuerza laboral metropolitana. Además, el informe revela que la tasa de ocupados demandantes de empleo —aquellos que ya tienen un ingreso pero buscan activamente otra ocupación— ascendió a un alarmante 20,8% en el Gran Mendoza. Son 107.000 personas que necesitan mejorar sus condiciones laborales o sus ingresos para llegar a fin de mes. Este indicador desnuda la fragilidad del mercado laboral local: incluso quienes tienen empleo sienten que no alcanza.
Durante los primeros meses de 2025, el índice general de empleo registrado en Mendoza se mantuvo estable, según cifras del SIPA. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad crece el pluriempleo, el monotributo y el cuentapropismo. La contracción del empleo formal es evidente: caída en el número de asalariados privados, retroceso en la industria manufacturera y pérdida de empleadores que debilita el tejido empresarial. El análisis conjunto del SIPA y el CEPA muestra que Mendoza no escapa a la dinámica nacional de ajuste estructural.
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El empleo privado registrado se derrumbó desde diciembre de 2023.
Menos desempleo, pero más precariedad
El análisis fino de los datos indica que hay menos desempleo, pero más monotributistas. Los datos del último cuatrimestre de 2025 indican que el empleo asalariado formal se mantuvo estable (+0,1% interanual), pero la expansión de la ocupación provino del cuentapropismo, que trepó 8% interanual, impulsado principalmente por no asalariados informales (+12,1%). El cuentapropismo formal apenas creció 1,2%. Los asalariados informales se mantuvieron en niveles similares a los de años anteriores, con una tasa de informalidad en asalariados del 36,7%. En el total de ocupados, la informalidad subió a 43,3%, confirmando que la precariedad laboral es un fenómeno persistente.
Sectores más golpeados por el empleo en negro
El informe del INDEC muestra que la informalidad laboral golpea con fuerza en actividades donde la precariedad es casi estructural. La construcción registra más del 73% de empleo en negro, mientras que el servicio doméstico supera el 78%, convirtiéndose en los rubros más críticos. En el comercio, la informalidad alcanza al 52%, reflejando la fragilidad de pequeños negocios y emprendimientos familiares que recurren a contrataciones sin registrar para sobrevivir. La industria manufacturera, con un 37%, también sufrió una significativa destrucción de empleo formal en Mendoza durante 2024, según la DEIE, lo que agrava la pérdida de puestos de calidad.
En contraste, sectores como la enseñanza (14%) y los servicios de salud (20,8%) muestran mayor formalidad, aunque enfrentan tensiones por el ajuste presupuestario y la pérdida de empleadores. La radiografía sectorial confirma que la informalidad no es homogénea: se concentra allí donde la estructura productiva es más débil y donde los trabajadores tienen menos capacidad de negociación, dejando a Mendoza como un espejo de la Argentina que trabaja mucho, pero con derechos y protección social cada vez más erosionados.
El mercado laboral cruje
Los datos de Mendoza reflejan un mercado laboral que se expande en cantidad pero se contrae en calidad. Jóvenes sin oportunidades, adultos atrapados en empleos insuficientes, monotributistas que crecen como ejército silencioso y sectores productivos que retroceden. El informe del INDEC no hace más que poner en cifras una realidad palpable: la precariedad laboral se ha convertido en la norma, y Mendoza es un espejo fiel de esa Argentina que trabaja mucho, pero vive con poco.