El próximo 29 de abril, Manuel Adorni cumplirá con el mandato constitucional de presentar su informe de gestión ante el Congreso, pero lo hará con un escolta: el presidente Javier Milei. La confirmación llegó de puño y letra del propio mandatario, quien a través de sus redes sociales sentenció un "ahí estaré".
Este respaldo se produce en el momento más complejo para el ex vocero presidencial, cuya situación patrimonial y recientes viajes al exterior han quedado bajo la lupa judicial y mediática.
Al acompañarlo al recinto, Milei rompe la tradición de sus antecesores en el cargo y marca una diferencia clara respecto a lo que fueron las presentaciones de Nicolás Posse o Guillermo Francos, quienes debieron enfrentar el examen parlamentario sin la presencia del jefe de Estado.
Control de daños por los escándalos de Manuel Adorni
En Balcarce 50 el clima es de "control de daños". La estrategia oficialista es clara: saturar la agenda con datos de gestión para asfixiar el escándalo personal.
Durante su última aparición, Adorni intentó retomar la iniciativa política exhibiendo cifras de crecimiento que calificó como un "punto bisagra" para la historia del país. Según el funcionario, el consumo escaló 8 puntos en el último año y la economía acumuló una expansión de 10 puntos bajo la actual administración, proyecciones que el Gobierno planea defender a capa y espada en el Congreso.
Mientras el núcleo duro del Poder Ejecutivo cierra filas, el resto del gabinete ha recibido la orden implícita de bajar el perfil. Se busca que Adorni sea el único que hable, que gestione y que, eventualmente, absorba el costo de las explicaciones, mientras figuras como Karina Milei ya han dado su bendición pública para ratificar que, para los hermanos Milei, el Jefe de Gabinete sigue siendo una pieza innegociable del tablero libertario.