El Gobierno Nacional acelera las gestiones para asegurar la sanción de la reforma laboral en las sesiones extraordinarias de febrero. En este escenario, el ministro del Interior, Diego Santilli, afirmó haber consolidado un bloque de apoyo clave, confirmando que el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, ya ha dado su visto bueno al proyecto oficialista.
Sin embargo, el consenso no es total y el oficialismo continúa en una carrera contra el reloj para sumar voluntades. Santilli confía en contar con el respaldo de ocho mandatarios, entre los que se encuentran, además de Cornejo, Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Leandro Zdero (Chaco), Marcelo Orrego (San Juan) y Alberto Weretilneck (Río Negro).
Cumbre en la Casa de Salta: El precio del apoyo a la reforma laboral
A pesar del optimismo de la Casa Rosada, un grupo de gobernadores denominados "dialoguistas" se reúne hoy en Buenos Aires para unificar reclamos. El anfitrión, Gustavo Sáenz (Salta), recibirá a Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Hugo Passalacqua (Misiones) y Rolando Figueroa (Neuquén).
El eje del conflicto no es la reforma laboral en sí, sino el impacto fiscal que la acompaña. La reducción de la alícuota de Ganancias para sociedades —que el Ejecutivo planea bajar del 35% al 31,5%— representa un agujero fiscal de $1.200.000 millones para las provincias.
Negociaciones y compensaciones
Ante la resistencia de los mandatarios por la pérdida de recursos coparticipables, el oficialismo ha comenzado a barajar distintas alternativas para compensar el desfasaje financiero. Los gobernadores aliados han dejado claro que su acompañamiento legislativo está supeditado a que la Casa Rosada garantice el flujo de fondos hacia sus distritos.
Mientras Santilli intenta cerrar filas con los gobernadores de Juntos por el Cambio y fuerzas provinciales, la reunión en la Casa de Salta será determinante para saber si el bloque "dialoguista" actuará como una unidad de presión o si el Gobierno logrará fragmentar los reclamos mediante acuerdos individuales.