Un legado entre las viñas.

Adiós a Michel Rolland, el francés que se enamoró de Mendoza y convirtió al Malbec en símbolo mundial

Esta madrugada en su Francia natal murió Michel Rolland, célebre enólogo que se enamoró de Mendoza y proyectó el Malbec al mundo.

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
20 de marzo de 2026 - 10:54

La madrugada francesa del jueves se llevó a Michel Rolland, uno de los enólogos más influyentes del mundo, a los 78 años. Su muerte, causada por un infarto, fue confirmada por Clos de los Siete, el proyecto vitivinícola que el francés consideraba su obra más personal en Mendoza y Argentina. La noticia sacudió al mundo del vino: se apagaba la voz de quien había impulsado la revolución del Malbec argentino y había dejado una huella indeleble en la vitivinicultura global.

De Pomerol al mundo

Nacido en Pomerol, Burdeos, un terroir legendario, Rolland creció en una familia de viñateros y se formó en la tradición francesa. Sin embargo, su curiosidad lo llevó más allá de las fronteras de su país. Durante cuatro décadas elaboró vinos en 22 países, asesoró a bodegas de renombre y se convirtió en un referente de la enología moderna. Su estilo, centrado en la concentración, la fruta madura y el uso preciso de la madera, definió una época y generó debates apasionados entre críticos y productores.

El descubrimiento de la Argentina

La Argentina fue, sin embargo, su segundo hogar. Llegó en 1988 convocado por Arnaldo Etchart para trabajar en Cafayate, sin haber probado jamás un vino argentino. “Si lo hubiera hecho, no habría tomado el avión”, confesó con humor en una cena reciente. Pero aquel viaje cambió su vida: el país lo fascinó y lo atrapó para siempre. Desde entonces, nunca dejó de producir aquí. Fundó la consultora Eno Rolland y, años más tarde, impulsó Clos de los Siete, un emprendimiento que reunió a inversores franceses en Mendoza y que se convirtió en símbolo de la nueva vitivinicultura argentina.

Clos de los Siete, su legado mendocino

El proyecto, instalado en 600 hectáreas de viñedos mendocinos, fue más que una aventura empresarial: fue la materialización de su visión de un vino argentino capaz de competir en las ligas mayores. Cada bodega del clos produce sus etiquetas, pero todas aportan al vino insignia, el Clos de los Siete, que se transformó en emblema de calidad y modernidad. “Hice vinos en 22 países. Pero tengo tres países. Francia es el país para vivir, Estados Unidos para trabajar, y Argentina para disfrutar”, solía decir Rolland, sintetizando su vínculo afectivo con esta tierra.

Clos de Los 7 lo despidió con un cálido posteo en Instagram:

Una despedida con sabor a Malbec

Su última visita fue en diciembre, en Mendoza, donde volvió a recorrer viñedos y compartir su pasión con colegas y amigos. Su presencia era habitual y siempre generaba expectativa: no solo por su prestigio, sino por la energía con la que defendía la idea de que Argentina tenía aún mucho por crecer en el mundo del vino. “Pienso que no estamos todavía. Yo no tengo, pero Argentina sí tiene tiempo para mejorar y para subir en el mundo del vino”, había dicho en una frase que hoy resuena como legado.

La despedida de Clos de los Siete en redes sociales sintetizó su impacto: “Desde Burdeos al mundo, su mirada transformó la vitivinicultura moderna. Trabajó en decenas de países, asesoró a algunas de las bodegas más importantes y dejó una huella profunda en cada lugar donde estuvo. Pero con Argentina tuvo algo distinto. Acá no solo vino a trabajar. Acá se quedó. Apostó. Creyó. Y fue parte fundamental de una revolución que llevó al vino argentino, y especialmente al Malbec, a otro nivel”.

Su vino favorito de Mendoza

"Hay dos vinos, Val de Flores en Mendoza y Yacochuya en Salta. Porque si bien no son mejor hechos que los otros, ambos nacen en viñedos muy viejos, tenemos una gran calidad de uva y son vinos muy diferentes. Por eso son los emblemáticos de nuestra producción", respondió en una entrevista con Infobae sobre cuál era su vino favorito de Argentina.

El legado de un visionario

Michel Rolland se fue, pero su influencia seguirá viva en cada copa de Malbec que hoy se brinda en el mundo. Su historia es la de un hombre que creyó en un país y lo ayudó a conquistar un lugar en la mesa global del vino.

Embed - Michelle Rolland (2da parte) - PASIÓN POR EL VINO (Temporada 02, Programa 10, Bloque 1)

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