La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) anunció el levantamiento parcial del paro del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) que había sido programado para este viernes 24 de abril, luego de que el Gobierno nacional declarara ilegal la medida convocada por los trabajadores del organismo. Los trabajadores se congregaron en asamblea tras el anuncio del levantamiento en la sede de cale Dorrego, de la Capital, y se transformó en el epicentro de un nuevo capítulo en la disputa por las condiciones laborales y el derecho a huelga en un organismo clave para la seguridad aérea y la prevención climática.
La razón que dio ATE
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, fue quien comunicó la decisión a través de la red social X. “Decidimos el levantamiento parcial de la medida de fuerza”, expresó, aunque no tardó en denunciar que la Secretaría de Trabajo había actuado “fuera de la ley” al limitar un derecho constitucional. La tensión se palpaba en cada palabra: mientras el Gobierno insistía en que el SMN es un servicio esencial, el gremio replicaba que ninguna norma lo establece como tal.
Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/rodoaguiar/status/2047454466610253925&partner=&hide_thread=false
Asamblea y reclamos
La asamblea, convocada para las 10:30, busca definir los pasos a seguir. En los pasillos del organismo, los trabajadores debatirán no solo sobre la legalidad de la huelga, sino también sobre el futuro de un servicio que consideran vital para el país. “Si es tan esencial, no pueden despedir a más de 140 compañeros”, reclamó Aguiar, en alusión a los recortes que afectan al sector y que, según el sindicato, ponen en riesgo la continuidad de las operaciones aeronáuticas.
Un conflicto que trasciende lo laboral
El conflicto no se limita a lo laboral. En las últimas semanas, representantes gremiales del sector aeronáutico y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se reunieron con legisladores para advertir sobre el “feroz desguace” de áreas críticas del Estado. El cierre de 40 estaciones meteorológicas y la desvinculación de técnicos especializados son, para los trabajadores, señales de una crisis que amenaza con impactar directamente en la seguridad aérea y en la capacidad de respuesta frente a fenómenos climáticos adversos.
La disputa por la legalidad
En medio de la disputa, la palabra “ilegalidad” se convirtió en bandera. Para el Gobierno, la huelga atentaba contra un servicio esencial. Para ATE, lo ilegal era la conducta de los funcionarios que, según denuncian, ponen en riesgo vidas humanas al pretender que aviones despeguen sin informes meteorológicos completos. La discusión, más allá de tecnicismos jurídicos, expone un trasfondo político: el modelo de Estado que se pretende sostener y el lugar que ocupan sus trabajadores.