El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) presentó este miércoles los resultados del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia (2010-2025). El dato central marca Argentina cerró el 2025 con un 53,6% de niños pobres consolidando una mejora respecto al pico del 62,9% registrado al inicio de la gestión actual.
Según el análisis, esta reducción responde principalmente a la desaceleración inflacionaria y al fortalecimiento de las prestaciones sociales. Sin embargo, el alivio en los ingresos no logra ocultar las profundas carencias que condicionan el futuro de niños y adolescentes.
Vivir en la pobreza: vivienda y salud
La pobreza en la infancia argentina es multidimensional. El informe destaca que el 42% de los chicos pobres habita en hogares con saneamiento insuficiente, enfrentando problemas críticos de infraestructura como la falta de cloacas o una gestión deficiente de residuos.
En el ámbito sanitario, la desprotección es alarmante: el 61,2% de los menores no cuenta con obra social ni prepaga, dependiendo exclusivamente del sistema de salud pública, el cual se encuentra bajo una presión creciente.
Uno de los puntos más novedosos y preocupantes del relevamiento es el estado de la salud mental. El 18% de los niños presenta síntomas de tristeza o ansiedad, cifra que escala al 21,2% en adolescentes. En este último grupo, las mujeres son las más vulnerables, alcanzando un riesgo de malestar emocional del 24,7%.
Estas condiciones psicológicas tienen un correlato directo en el desempeño escolar: un niño con malestar emocional tiene un 46% más de probabilidades de tener dificultades de aprendizaje. A esto se suma la brecha tecnológica, ya que apenas la mitad de los estudiantes cuenta con una computadora en su hogar y solo el 16% tiene acceso a internet.
El estudio también advierte sobre una transformación estructural en la sociedad argentina. Por ejemplo, en 1991, el 56% de los hogares tenía menores; para 2022, esa cifra cayó al 44%.
En tanto, se proyecta que para este año todas las jurisdicciones del país estén por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2,1 hijos por mujer).
Finalmente, el 82% de los chicos no realiza actividades culturales extraescolares, lo que limita sus posibilidades de socialización y desarrollo de habilidades blandas fuera del aula.
A pesar de la mejora estadística en los índices de indigencia y pobreza por ingresos, la UCA concluye que la Argentina enfrenta el desafío de revertir una fragmentación social que impide que el 53,6% de sus niños acceda a un ambiente social y educativo pleno.