La alegría por el regreso de la Selección Argentina al país para despedirse de su gente sufrió un impacto inesperado. Cuando todo estaba listo para que La Bombonera sea el escenario del último amistoso ante Guatemala el 31 de marzo, surgió un problema legal que podría forzar la cancelación del encuentro.
El motivo no es de seguridad ni económico, sino estrictamente reglamentario y geográfico. La FIFA prohíbe taxativamente que una selección dispute partidos amistosos en dos continentes distintos durante una misma ventana internacional.
El error que complica todo para Argentina
El conflicto nace de la agenda previa del seleccionado centroamericano. Guatemala tiene pactado un amistoso frente a Argelia el 27 de marzo, pero el encuentro se disputará en Italia (Europa).
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Al ser el partido contra Argentina apenas cuatro días después en Buenos Aires (Sudamérica), se rompe la norma de territorialidad de la FIFA para las fechas internacionales. Esta restricción busca proteger la integridad física de los futbolistas ante los viajes transcontinentales en lapsos de tiempo tan cortos.
Las opciones de la AFA para salvar la despedida
Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, Lionel Scaloni no quiere perder este rodaje. Argentina integra el Grupo J junto a Austria, Argelia y Jordania, y Guatemala era el "sparring" ideal para aceitar movimientos defensivos. Ante este panorama, surgen tres escenarios posibles:
- Cambio de sede para Guatemala: Que el partido ante Argelia se mude a América (poco probable por logística europea).
- Cambio de rival de urgencia: La AFA ya estaría sondeando selecciones sudamericanas que estén en el continente para reemplazar a Guatemala en La Bombonera.
- Cancelación definitiva: El peor escenario, que dejaría a la Selección entrenando puertas adentro en Ezeiza sin roce competitivo.
El silencio oficial y la espera de Scaloni
Por el momento, ni la AFA ni la Federación de Guatemala han emitido un comunicado cancelando el evento, pero el hermetismo es total. En los próximos días se esperan novedades definitivas, ya que la venta de entradas -que se preveía un éxito absoluto- se encuentra en stand-by hasta que se aclare la situación legal.
Para el cuerpo técnico argentino, este contratiempo es un dolor de cabeza extra tras la previa caída de la Finalíssima ante España. La Scaloneta necesita fútbol y, hoy por hoy, el "último baile" en casa está en duda.