La organización de la Finalissima entre Argentina y España atraviesa un escenario cada vez más complejo, con desacuerdos políticos, problemas de calendario y hasta compromisos artísticos que dificultan definir la sede del partido que enfrenta al campeón de América con el campeón de Europa.
La posibilidad de que el encuentro se dispute en el estadio Monumental aparece hoy seriamente comprometida. En un primer momento, Qatar surgía como sede neutral para el cruce intercontinental, pero la alternativa fue descartada en las últimas semanas debido al conflicto bélico que continúa escalando en Medio Oriente, situación que obligó a los organizadores a replantear la logística y la seguridad del evento.
Ante ese escenario, desde la UEFA volvieron a insistir con disputar el partido en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, opción que genera resistencia en la dirigencia argentina por considerar que no garantiza la neutralidad necesaria para una final oficial entre confederaciones.
El pedido de Tapia por la Finalissima
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, manifestó públicamente su rechazo a esa posibilidad y confirmó que intentará trasladar la sede a Buenos Aires.
“Nos vamos a poner a trabajar porque España quiere que la Finalissima se juegue en España y yo quiero que se juegue en el Monumental ”, declaró el dirigente a la salida de Tribunales, dejando en claro la postura de la AFA.
En ese marco, Tapia tiene previsto reunirse con Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol, para analizar alternativas y buscar respaldo político que permita negociar con la UEFA un cambio de sede. Sin embargo, más allá de la voluntad dirigencial, la intención de jugar en la cancha de River Plate enfrenta un obstáculo difícil de resolver: el calendario.
El problema que descarta al Monumental como sede
La fecha inicialmente prevista para el partido es el 27 de marzo, dentro de la ventana internacional FIFA. Aunque en lo deportivo el estadio estaría disponible, el Monumental ya se encuentra reservado para un evento musical de gran magnitud. La histórica banda AC/DC tiene programado su primer recital en el estadio justamente esa noche, con dos presentaciones adicionales previstas para los días 29 y 31 del mismo mes, lo que imposibilita modificar la disponibilidad del escenario.
La alternativa sería cambiar la fecha de la Finalissima, pero esa opción tampoco resulta sencilla. El calendario internacional se encuentra prácticamente completo y el único margen posible aparece en la ventana de junio, entre el 1 y el 9, período que se ubica a menos de dos semanas del inicio del próximo Mundial, lo que complica la planificación deportiva de ambas selecciones y reduce las chances de que el partido se reprograme.