La Finalissima entre la Selección argentina y España dejó de ser un simple cruce de campeones. A semanas del 27 de marzo, la tensión en Medio Oriente alcanzó un punto de no retorno y el cuerpo técnico de Lionel Scaloni ya marcó una postura clara: prioridad absoluta a la seguridad o el partido no se juega en Qatar.
Quien le puso voz a esta drástica condición fue Pablo Aimar. El "Payasito", mano derecha del DT y una de las mentes más lúcidas del predio de Ezeiza, fue consultado sobre el estallido del conflicto bélico en Qatar y su respuesta fue un aviso directo para la FIFA y la UEFA.
El mensaje claro de la Selección argentina
Con la mira puesta en el Estadio Lusail, pero con las alarmas aéreas sonando de fondo en la región, Aimar fue tajante: "No sabemos dónde se jugará todavía, ojalá sea en un lugar seguro", soltó el ayudante de campo.
Para la Scaloneta, el aspecto deportivo -medirse ante el líder del ranking FIFA y último campeón de la Eurocopa- es secundario si la integridad física del plantel está en riesgo. Esta "condición" de seguridad ya está sobre la mesa de los organizadores, que ahora corren contra el reloj.
El "Plan B": ¿Miami, Nueva Jersey o el regreso a Europa?
La UEFA ya inició un operativo de presión para sacar el partido de Qatar y llevarlo a un escenario de alta visibilidad y, sobre todo, paz garantizada. Estadios importantes del Viejo Continente pujan por recibir el trofeo y las sedes de Miami y Nueva Jersey volvieron a tomar fuerza, buscando capitalizar el "Efecto Messi" en un entorno controlado.
Por su parte, el presidente de la Federación Española, Raúl Louzán, confirmó que el margen de maniobra se agotó: “Estamos a expensas de que en las próximas 48 horas se tome la decisión. El tiempo se nos echa encima”.
El desafío de mantener la vara alta
Más allá del caos logístico, Aimar aprovechó para analizar el presente futbolístico de los campeones del mundo. Reconoció que, tras alcanzar la gloria máxima, "lo más difícil era renovar la motivación", pero aseguró que el grupo tiene el hambre intacta de cara al Mundial 2026. Sin embargo, para que esa "sangre caliente" se vea en la cancha, primero deberán resolver dónde diablos se va a jugar.