El imperio de Red Bull está en llamas y la reconstrucción ya tiene nombre propio. Tras un inicio de 2026 donde pasó de dominar el mundo a pelear el quinto puesto con Alpine, la mesa chica tomó una decisión que rompe con dos décadas de historia: Oscar Piastri es el elegido para heredar el trono de Max Verstappen.
La noticia, que comenzó a circular con fuerza tras el Gran Premio de Miami, marca el fin de una era. Con un Verstappen frustrado por un reglamento técnico que no le sienta bien y un auto que es apenas la cuarta fuerza de la grilla, los rumores de su salida (con Mercedes como destino probable) dejaron de ser especulaciones de paddock para convertirse en un escenario de ejecución inmediata.
El fin de la "escuela" y el inicio de la caza
Durante años, bajo la tutela de Helmut Marko, Red Bull se jactó de ser una fábrica de talentos. De allí salieron Vettel, Ricciardo y el propio Max. Pero el 2026 cambió las reglas del juego. Sin Christian Horner y con la salida de Marko, la nueva conducción de Laurent Mekies y Oliver Mintzlaff entiende que no hay tiempo para experimentos.
El presupuesto de una estructura con más de 2.000 empleados no puede colgar de los hombros de un novato como Isack Hadjar. Por eso, el objetivo es Oscar Piastri. El australiano, que ya demostró poder jugarle de igual a igual a Lando Norris en McLaren, representa el perfil ideal: joven, agresivo y con la madurez necesaria para liderar un proyecto global.
Las señales de Mark Webber y el factor McLaren
En el entorno del australiano, los movimientos de piezas son evidentes. Su mánager, el ex Red Bull Mark Webber, ha empezado a jugar sus cartas en las sombras. La llamativa decisión de Piastri de trabajar con un ingeniero de su época de F2 para "limpiar" la comunicación con McLaren fue leída por muchos como un paso previo a una transición más grande. Sin embargo, el camino no será sencillo.
Zak Brown, el CEO de McLaren, tiene a Piastri blindado hasta 2027. Pero en la Fórmula 1, los contratos suelen ser el punto de partida de una negociación económica, no el final. La posibilidad de un "intercambio" por Verstappen suena en los pasillos, aunque en Woking parecen estar más que conformes con su alineación actual, dejando a Red Bull en la posición de tener que poner una cifra astronómica sobre la mesa.
Un Red Bull desconocido
Lo que realmente impacta es el cambio de paradigma. Red Bull está admitiendo, por primera vez en mucho tiempo, que su academia de pilotos ha fallado en producir un sucesor a la altura de las circunstancias. Ir a buscar a la figura del equipo que hoy te gana en pista es una declaración de debilidad y, al mismo tiempo, de ambición desmedida.
Mientras Franco Colapinto y Alpine acechan el cuarto lugar de los de Milton Keynes en el campeonato de constructores, la directiva de Red Bull intenta apagar el incendio con un "bombazo" de mercado. La pregunta es si Piastri aceptará subirse a un barco que, por ahora, parece ir a la deriva en comparación con el crecimiento de McLaren y Ferrari.