Insólito.

Historias de mundiales: el día que un argentino burló a todos y se robó la Copa del Mundo

- Cuenta la leyenda que un argentino protagonizó el robo del siglo

- La historia detrás de la desaparición de la Copa del Mundo

El Editor Mendoza | Agustín Varela
Por Agustín Varela
13 de mayo de 2026 - 22:02

La Copa del Mundo no siempre fue el moderno trofeo que hoy levantan los campeones. Durante gran parte del siglo XX, la máxima distinción del fútbol fue la legendaria Jules Rimet. Su desaparición definitiva, en 1983, dio origen a uno de los episodios policiales más impactantes vinculados al deporte y tuvo a un argentino en el centro de la escena.

Originalmente llamada “Victoria”, la estatuilla fue rebautizada en 1946 como Jules Rimet, en homenaje al dirigente francés que impulsó la creación de la Copa del Mundo. Diseñada por el escultor francés Abel Lafleur, estaba confeccionada en plata esterlina bañada en oro y sostenida sobre una base azul de malaquita. Medía 35 centímetros y pesaba aproximadamente 3,8 kilos.

El reglamento de la FIFA establecía que la selección que lograra conquistar tres títulos mundiales se quedaría definitivamente con el trofeo. Brasil fue el primer país en lograrlo tras sus consagraciones en 1958, 1962 y 1970, motivo por el cual la histórica copa pasó a formar parte del patrimonio de la Confederación Brasileña de Fútbol.

El robo que conmocionó a Brasil

El episodio más oscuro ocurrió el 3 de diciembre de 1983. Más de una década después de que Brasil obtuviera la propiedad definitiva de la Jules Rimet, la Confederación Brasileña de Fútbol descubrió que el trofeo había desaparecido de la caja fuerte donde era custodiado en Río de Janeiro.

El cofre blindado apareció vacío y sin rastros visibles. La noticia paralizó al país. Para millones de brasileños, la copa representaba una pieza única de la identidad futbolera nacional y su desaparición fue interpretada como una tragedia deportiva.

Rápidamente comenzó a circular una versión explosiva: el cerebro detrás del robo sería un ciudadano argentino.

Juan Carlos Hernández, el argentino acusado

Las investigaciones apuntaron hacia Juan Carlos Hernández, un joyero argentino radicado en Brasil que, según la Policía, se dedicaba a fundir y comercializar oro robado.

El plan habría sido ejecutado por dos delincuentes brasileños: José Luiz Vieira, conocido como “Bigote”, y Francisco Rocha, apodado “Barba”. Ambos fueron detenidos y señalaron a Hernández como el ideólogo de la operación.

El detective Miguel Murillo quedó a cargo del caso y años más tarde recordó el impacto que causó descubrir que un argentino podía estar involucrado en el robo del símbolo más preciado del fútbol brasileño.

“Lo interrogué por varias horas. Se notaba que era alguien muy astuto, muy hábil para esta clase de procedimientos. En todo momento fingía que no sabía nada; en su rostro se dibujó una sonrisa cuando le dije que para nosotros era una bofetada que un argentino hubiese convertido el trofeo en un lingote de oro”, relató el investigador tiempo después.

El misterio que nunca se resolvió

Aunque Hernández negó reiteradamente cualquier participación en el hecho, la Justicia brasileña lo declaró culpable en febrero de 1984 y fue condenado a prisión.

Sin embargo, el mayor misterio jamás pudo resolverse: la Jules Rimet nunca apareció. Los investigadores sostuvieron la teoría de que el trofeo había sido fundido para vender el oro, una hipótesis que terminó convirtiéndose en la versión oficial del caso.

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