¿Cambia de vereda?

Jugó en River, Gallardo lo limpió y Boca comenzó negociaciones por pedido de Riquelme

- Un exfutbolista de River podría aterrizar en Boca

- Marcelo Gallardo le bajó el pulgar y Riquelme lo quiere para reforzar el ataque

El Editor Mendoza | ElEditor Mendoza
Por ElEditor Mendoza
15 de febrero de 2026 - 16:30

Boca Juniors movió fichas con fuerza en el cierre de la semana y formalizó una oferta de tres millones de dólares para incorporar a Adam Bareiro, delantero paraguayo de 29 años que actualmente milita en Fortaleza, con pasado reciente por River Plate, el acérrimo rival del Xeneize.

La propuesta ya está sobre la mesa y el futbolista dio el visto bueno para vestir la camiseta azul y oro. Sin embargo, la negociación presenta un condimento que la convierte en una operación tan sensible como compleja: el pase del atacante está dividido en partes iguales entre el club brasileño y River.

La particularidad del caso obliga a un doble acuerdo. Boca no solo necesita la aprobación de Fortaleza, sino también la de River, propietario del 50% de los derechos económicos del jugador. Allí radica el nudo central de la historia. Más allá de los números y del deseo del futbolista, la decisión final podría quedar atravesada por un factor que excede lo estrictamente deportivo.

El pase que sacude a River y Boca

La trayectoria contractual de Bareiro en el último año explica por qué su situación es hoy materia de debate en dos países. El delantero llegó a River a mediados de 2024 procedente de San Lorenzo, en una transferencia valuada en USD 4.500.000. En Núñez, las expectativas eran altas: su potencia física, juego aéreo y capacidad goleadora parecían encajar en el perfil buscado. Sin embargo, su ciclo no se desarrolló como se esperaba.

Tras no lograr consolidarse, Bareiro fue cedido a préstamo a Al-Rayyan, de Qatar. Luego, en julio del año pasado, se concretó su transferencia a Fortaleza, que adquirió el 50% del pase por USD 1.800.000. En aquel acuerdo, además, se incluyeron dos cláusulas por objetivos deportivos que podían modificar la distribución de la ficha: que el jugador disputara 35 partidos oficiales o alcanzara la marca de 20 goles. Ninguna de esas condiciones se cumplió hasta el momento, por lo que la titularidad de los derechos económicos permanece repartida en partes iguales entre River y el conjunto brasileño.

Este punto es determinante en la negociación actual. Boca debe conformar tanto al club que posee al futbolista en su plantel como a la institución argentina que conserva la mitad de su pase. Dos actores con intereses potencialmente distintos y, en el caso de River, con un componente institucional y simbólico imposible de ignorar.

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