Lando Norris rompió el reloj, Max Verstappen acecha y Colapinto sigue firme en el "infierno" de Bahréin
La ventaja que podría tener Alpine si lo compra Mercedes.@AlpineF1Team
La ventaja que podría tener Alpine si lo compra Mercedes.@AlpineF1Team
La ventaja que podría tener Alpine si lo compra Mercedes.@AlpineF1Team
La ventaja que podría tener Alpine si lo compra Mercedes.@AlpineF1Team
El jueves arrancó con olor a clasificación en el Circuito Internacional de Bahréin. Lando Norris, el vigente campeón del mundo, decidió que era hora de mostrar los dientes. Con el compuesto C4 de Pirelli, el británico de McLaren detuvo los cronómetros en 1m33s453, mientras que Franco Colapinto sigue sumando vueltas y confianza.
Fue una demostración de fuerza bruta y fiabilidad: 72 vueltas que dejan en claro que el auto color papaya es el rival a vencer. Pero Max Verstappen no se quedó de brazos cruzados. En su regreso al Red Bull RB22, el neerlandés quedó a apenas una décima (0s131) del líder. Lo inquietante para el resto de la grilla es que Max hizo su tiempo con neumáticos C3 (más duros y lentos que los de Norris), lo que sugiere que Red Bull todavía tiene una carta ganadora guardada bajo la manga.
En medio del fuego cruzado de los gigantes, Franco Colapinto volvió a demostrar que su adaptación al A526 de Alpine es absoluta. El pilarense cerró la mañana en la séptima posición con un tiempo de 1m35s506.
Más allá del crono, lo que entusiasma al box francés son los datos: 54 vueltas de puro testeo, sin errores y con una consistencia que lo pone por delante de nombres pesados como Fernando Alonso, quien apenas pudo girar con un Aston Martin que parece haber nacido con el pie izquierdo. Franco seguirá arriba del auto por la tarde, lo que marca la confianza ciega del equipo en su capacidad de desarrollo.
La mañana regaló una imagen de ciencia ficción: el nuevo alerón trasero de Ferrari girando 180 grados en las rectas. Una apuesta agresiva a la aerodinámica activa que permite la nueva reglamentación. Pero la innovación no salvó a Maranello del papelón. Lewis Hamilton apenas pudo dar cinco vueltas antes de que un problema de chasis lo mandara al fondo del garaje. El siete veces campeón vive un calvario de confiabilidad que empieza a preocupar a los tifosi.
Por otro lado, la crisis de Cadillac no da tregua. Valtteri Bottas salió a pista casi dos horas tarde y sus tiempos fueron penosos: a siete segundos de la punta. Ahora es el turno de Sergio "Checo" Pérez, quien deberá intentar rescatar un auto que, hoy por hoy, parece de otra categoría.
La brecha entre los líderes y la zona media sigue siendo de casi un segundo y medio, pero Williams y Audi (con Bortoleto 5°) empiezan a asomar la cabeza. Colapinto está ahí, en la conversación, aguantando el ritmo y demostrando que su lugar en la F1 no es una casualidad mediática.