Rally Dakar 2027: Arabia Saudita desafía la crisis en Oriente Medio con la edición más larga de su historia
Luciano Benavides el argentino que ganó la edición 2026 del Rally Dakar en motos.@LucianoYoma
Luciano Benavides el argentino que ganó la edición 2026 del Rally Dakar en motos.@LucianoYoma
Luciano Benavides el argentino que ganó la edición 2026 del Rally Dakar en motos.@LucianoYoma
Luciano Benavides el argentino que ganó la edición 2026 del Rally Dakar en motos.@LucianoYoma
El Rally Dakar redobla la apuesta en el terreno más caliente del planeta. En medio de una atmósfera geopolítica asfixiante por la crisis en Medio Oriente, ASO confirmó este martes que la edición 2027 no solo se queda en Arabia Saudita, sino que será la más larga y brutal desde que el rally desembarcó en tierras árabes.
Con 5.300 kilómetros de especial, la carrera busca recuperar su esencia más primitiva: el aguante físico por encima de la tecnología. Se correrá del 1 al 15 de enero y será la 49na edición de la competencia. Tendrá tres etapas nuevas, un maratón refugio y un campamento maratón tradicional. Propone 8.390 km de variado terreno con 1 Prólogo y 13 Etapas, alcanzando una cifra récord para las ediciones sauditas en cuanto a pruebas cronometradas: 5.320 km.
La pregunta flota en el aire y llega hasta las redacciones de todo el mundo: ¿Es prudente largar una competencia de esta magnitud con el mapa regional en llamas? Yann Le Moenner, director general de ASO, no esquivó el bulto. Admitió "interrogantes", pero se escudó en la solidez de su socio saudí.
La organización monitorea la actualidad día a día, confiando en una "estabilidad" que, para muchos analistas internacionales, es una moneda al aire. Sin embargo, el negocio y el compromiso deportivo pesan más, y las máquinas ya están sobre el terreno ultimando los detalles de una ruta que tocará zonas vírgenes del desierto arábigo.
El Dakar 2027 comenzará y terminará en la King Abdullah Economic City, a orillas del Mar Rojo. Pero el glamour financiero del enclave será solo un espejismo. La caravana se hundirá en el norte -Alula y Hail- para luego encarar hacia el sur, con Bisha como el epicentro del castigo.
La gran novedad que tiene en vilo a los equipos son las dos etapas maratón. Especialmente la segunda, ubicada en el tramo final de la competencia. Esto significa que los pilotos deberán reparar sus propios vehículos sin asistencia mecánica externa en el momento de mayor desgaste, lo que podría generar vuelcos históricos en la clasificación general a escasas horas del podio final.
Para el campeón defensor en motos, el salteño Luciano Benavídes, este diseño extremo es música para sus oídos. El menor de los Benavídes, que el año pasado hizo historia al ganar por apenas 2 segundos, celebró que la carrera se defina por la preparación física y mental.
"Me gustan las jornadas largas. El hecho de tener la segunda maratón al final aporta algo clave: habrá menos información y menos estrategia", disparó el piloto de Salta. Sus palabras reflejan el sentir del competidor de élite: en el desierto, cuantas menos órdenes de equipo y datos satelitales haya, más brilla el talento puro.
David Castera, director de la prueba, tiene un objetivo claro: que nadie gane el Dakar antes de la última duna. El año pasado la paridad fue absoluta y este año, con 5.300 km cronometrados, el margen de error se reduce a cero.
Los equipos oficiales deberán replantear su logística; con tanto kilometraje, la fiabilidad del motor será tan importante como la velocidad de punta. La edición 2027 se perfila como un "todo o nada". Una apuesta millonaria y deportiva que desafía la lógica de la seguridad internacional en pos del espectáculo más grande del mundo motor.