El brutal doble femicidio ocurrido en la localidad de Quitilipi, Chaco, tiene como principal acusado a David Ojeda, un hombre de 39 años que fue detenido pocas horas después de que se descubrieran los cuerpos de las víctimas.
- David Ojeda fue detenido horas después del doble femicidio
- La adolescente, hija de su expareja, habría sido abusada sexualmente antes de ser asesinada
El brutal doble femicidio ocurrido en la localidad de Quitilipi, Chaco, tiene como principal acusado a David Ojeda, un hombre de 39 años que fue detenido pocas horas después de que se descubrieran los cuerpos de las víctimas.
Las mujeres asesinadas fueron identificadas como Juliana Marcela Frías (37) y su hija Diana Yerlin Gómez (17). Ambas fueron halladas sin vida dentro de una vivienda ubicada sobre Av. 25 de Mayo, lo que desató un amplio operativo policial para localizar al sospechoso.
El fiscal de la causa, César Collado, describió la escena del crimen como "realmente macabra" debido a la violencia con la que se produjeron los asesinatos.
De acuerdo con los primeros resultados de las pericias, la mujer fue asesinada de un golpe certero con un hacha en la zona craneal, lo que le provocó la muerte prácticamente en el acto.
Luego, el agresor se dirigió hacia la hija de la víctima. Según la investigación, la adolescente habría sido abusada sexualmente y posteriormente asesinada por asfixia mediante ahorcamiento.
Tras cometer los crímenes, el acusado cubrió los cuerpos con mantas y dejó el aire acondicionado encendido a baja temperatura antes de abandonar la vivienda.
Luego de cometer el doble crimen, Ojeda escapó del lugar. Sin embargo, horas más tarde fue localizado por la Policía mientras caminaba cerca de una zona rural. Durante el procedimiento de captura, el hombre amenazó con quitarse la vida, aunque finalmente fue reducido por los efectivos y quedó detenido.
Un dato que llamó la atención de los investigadores surgió a partir del testimonio de la hija del acusado. Según relató la joven, su padre se comunicó con ella durante el día y le confesó el crimen, además de despedirse asegurando que se internaría en una zona de monte para suicidarse.
Otro de los aspectos que sorprendió a los investigadores es que Ojeda no tenía antecedentes penales ni denuncias previas por violencia de género. El propio fiscal Collado señaló que en la Justicia chaqueña "no teníamos judicializada ninguna situación de esa naturaleza", lo que impidió que existieran alertas previas sobre el agresor.
Mientras tanto, la investigación continúa para reconstruir con precisión la mecánica del doble femicidio que generó una profunda conmoción en la comunidad de Quitilipi.