Buenos Aires amaneció con un sonido que no escuchaba hace décadas: el rugido de un Fórmula 1. Franco Colapinto revolucionó la Ciudad con el Road Show de Alpine, un evento que desbordó las expectativas y dejó en claro que el romance entre los argentinos y el automovilismo está más vivo que nunca.
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"Impresionante. Se me pone la piel de pollo", confesó Franco en diálogo con Disney+ mientras observaba las tribunas improvisadas en las veredas. "Volver a la Argentina es un placer. Hacer un evento así es algo que no me imaginaba, pero sí soñaba. No pensé que llegaría tan pronto", agregó un Colapinto visiblemente conmovido.
Del Lotus de Fangio al fanatismo por Boca
La jornada no fue solo aceleración y asfalto. Franco, que se prepara para subirse también al mítico Lotus de Juan Manuel Fangio, aprovechó para recargar pilas con el cariño de la gente. En medio de los autógrafos, el piloto de Pilar divisó a un hincha con la camiseta de Boca y no pudo ocultar su costado futbolero: "Siempre, papá. Ahora, más que nunca", soltó con una sonrisa, reafirmando su pasión por el club de la Ribera.
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Objetivo Miami: Operativo "Conocer a Messi"
Con la adrenalina del Road Show todavía a flor de piel, Colapinto ya puso la mira en su próximo desafío: el Gran Premio de Miami (3 de mayo). Pero más allá de la pista, Franco tiene un objetivo personal en la ciudad de la Florida: conocer a Lionel Messi.
"Tengo muchas ganas de conocerlo. Quiero que sea algo natural, no de marketing. Si sucede, sucede", comentó sobre la posibilidad de encontrarse con el 10 del Inter Miami. Fiel a su estilo auténtico y desfachatado, bromeó sobre cómo rompería el hielo: "Yo llevo el helado, ja".
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El sueño del regreso de la F1 a Argentina
Tras 28 años de ausencia de un Gran Premio oficial en el país, Colapinto se siente el abanderado de una generación que quiere recuperar su lugar en el calendario internacional. "Es un sueño. Creo que esto es una forma muy buena de demostrar lo que pueda ser a futuro", aseguró respecto a la multitud que lo acompañó en la Ciudad.
"Cuando era chico no tenía ningún referente argentino y apoyaba a Checo Pérez. Es un orgullo ser el piloto que le dé esto a los argentinos. Me pone muy feliz lo que conseguimos juntos", sentenció Franco antes de volver a calzarse el casco.