41 meses en caída

Coninagro: El vino sigue en rojo en Mendoza

El litro de vino se pagó al productor a $255 en junio, un 30% menos que un año atrás y muy por debajo de su promedio histórico
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Por El Editor Mendoza

La vitivinicultura atraviesa uno de sus períodos más prolongados de deterioro. El vino acumula 41 meses consecutivos en rojo, según la edición de junio del Semáforo de Economías Regionales elaborado por Coninagro.

El escenario golpea especialmente a Mendoza y San Juan, dos de las principales provincias vitivinícolas del país, donde la actividad tiene un peso económico y social mucho mayor que en otras regiones. La situación dejó de ser un problema puntual y se convirtió en una crisis que se extiende por más de tres años.

El principal problema no aparece actualmente en la cantidad producida, sino en los valores que recibe el productor. En junio, el litro de vino se pagó en origen a $255, lo que representa una caída interanual del 30% en términos reales.

Ese precio también quedó muy lejos del promedio histórico de $763 por litro a valores constantes, una diferencia que muestra el deterioro de la rentabilidad de quienes producen la materia prima para la cadena vitivinícola.

El productor recibe una porción menor

El problema también puede observarse al comparar el precio que paga el consumidor con el dinero que finalmente llega al productor.

Según el relevamiento de Coninagro, en mayo el productor vitivinícola recibió aproximadamente el 13% del precio final que pagó el consumidor. El promedio histórico para esta actividad se ubica en el 24%.

La diferencia refleja el peso que tienen las distintas etapas de industrialización y comercialización antes de que el vino llegue a la góndola. Cuantos más procesos atraviesa una cadena, menor puede ser la participación del productor sobre el precio final.

El vino es una de las actividades más complicadas

El Semáforo de Economías Regionales analiza 19 actividades agropecuarias y las clasifica según la evolución de sus indicadores. En la edición correspondiente a junio, cuatro quedaron en verde, ocho en amarillo y siete en rojo.

Entre las actividades que permanecieron en rojo aparecen la vitivinicultura, la yerba mate, el arroz, las hortalizas, el algodón, la leche y la mandioca. En veder: bovinos, ovinos, granos y miel se ubicaron en verde.

La vitivinicultura es, por lejos, la que acumula la permanencia más extensa en la zona crítica: 41 meses consecutivos. La yerba mate aparece detrás, con 27 meses en rojo desde abril de 2024.

Menor consumo y exportaciones

El mercado interno tampoco ofrece por ahora una salida clara para la vitivinicultura. La proyección para 2026 ubica el consumo de vino en 14,8 litros por habitante, frente a los 16,1 litros registrados durante 2025, lo que representa una caída del 8%.

A esto se suma el comportamiento del comercio exterior. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones vitivinícolas alcanzaron los US$436 millones, un 2% menos que el promedio de los últimos diez años para ese período.

El panorama exportador también muestra una caída interanual: las ventas externas de la actividad fueron de US$959 millones, mientras que las importaciones aumentaron 19%, hasta alcanzar los US$40,5 millones.

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