Un changuito más liviano

Mendoza tiene la canasta más barata del país y los menores aumentos

El relevamiento de una consultora privada ubicó a la provincia entre las más económicas para comprar alimentos y bebidas
Imagen no disponible
Por El Editor Mendoza

Mendoza quedó en el primer lugar del ranking de las provincias más económicas para llenar el changuito. Según el último relevamiento de la consultora Analytica, el costo de una canasta mensual de alimentos y bebidas para una familia tipo fue de alrededor de $920.000 en septiembre, el valor más bajo entre las jurisdicciones analizadas.

El dato también estuvo acompañado por una de las menores variaciones de precios del país, tanto en la comparación mensual como en la interanual. Sin embargo, que los alimentos sean más baratos en términos relativos no significa que el gasto resulte sencillo de afrontar para todos los hogares, especialmente en un contexto en el que los ingresos familiares siguen siendo determinantes para cubrir las necesidades básicas.

El informe, denominado Changuito Federal, compara el costo de una misma selección de productos de supermercado en las distintas provincias. Para garantizar que la medición sea comparable, contempla las mismas marcas y cantidades de alimentos y bebidas para una familia integrada por dos adultos y dos menores.

Cuánto cuesta llenar el changuito en Mendoza

Durante septiembre, la canasta relevada en Mendoza alcanzó los $919.551, por debajo de los valores registrados en otras provincias del país.

En el otro extremo del ranking se ubicó Santa Cruz, donde la misma compra mensual llegó a superar los $1.067.000. La diferencia entre ambas jurisdicciones fue de casi $148.000, una brecha que muestra cómo el costo de adquirir los mismos productos puede variar de acuerdo con el lugar de residencia.

Detrás de Mendoza, entre las provincias con los valores más bajos, aparecieron La Rioja, con unos $932.000, y Catamarca, con aproximadamente $947.000. También se ubicaron entre las más económicas San Luis y Tucumán.

En cambio, las cinco jurisdicciones con las canastas más caras fueron las de la Patagonia: Santa Cruz, Chubut, Tierra del Fuego, Río Negro y Neuquén. En todas ellas, el costo mensual superó el millón de pesos.

La comparación permite observar una diferencia regional marcada, aunque los valores relevados corresponden a una canasta específica de supermercado y no representan por sí solos el costo total de vida de cada provincia.

Los aumentos también quedaron entre los más bajos

Otro de los aspectos que destacó el relevamiento fue la evolución de los precios. Mendoza registró durante septiembre una suba mensual cercana al 0,9%, uno de los incrementos más moderados del país.

La diferencia también se reflejó en la comparación interanual. La canasta mendocina acumuló un aumento del 24,6% frente a septiembre del año pasado, entre las variaciones más bajas de las jurisdicciones relevadas.

El comportamiento fue diferente en otras provincias. Chubut, por ejemplo, registró una suba interanual cercana al 35%, mientras que Tierra del Fuego también mostró incrementos superiores a los de Mendoza.

De esta manera, la provincia combinó dos indicadores favorables dentro del estudio: el menor costo de la canasta relevada y una evolución de precios relativamente más moderada.

El precio de los alimentos y el bolsillo familiar

Los resultados ofrecen una referencia para comparar cuánto cuesta realizar las compras en distintas partes de la Argentina, pero requieren una lectura que contemple también los ingresos y los gastos de los hogares.

Una canasta más económica puede representar una ventaja al momento de hacer las compras, aunque no alcanza por sí sola para determinar cuánto dinero necesita una familia para cubrir sus necesidades mensuales.

En Mendoza, los datos oficiales sobre las canastas básicas permiten observar esa otra dimensión. La Canasta Básica Alimentaria mide el ingreso necesario para cubrir los requerimientos alimentarios esenciales, mientras que la Canasta Básica Total incorpora otros bienes y servicios necesarios para estimar las líneas de indigencia y pobreza.

Ver versión completa →